
10 Ene Roma pintora… Las manos de las artistas “olvidadas”
“Si el arte y el espíritu quieres admirar, mira sus lienzos más que a su rostro” dedicado a la pintora Virginia da Vezzo por parte del pintor Claude Mellan, 1626.
Inauguramos el año desempolvando obras de pintoras casi ignoradas en la Roma del pasado
Efectivamente, las numerosas artistas que desde el siglo XVI al XIX, hicieron de Roma su lugar de formación y de actividad con una rica producción y de relieve artístico. Casi siempre confinadas en una especie de “limbo” historiográfico, ahora son las protagonistas de esta exposición en la capital de la Republica italiana.
La iniciativa propone unos 130 trabajos, realizados por cincuenta y seis artistas, activas en la ciudad o durante períodos más o menos largos, a partir de las colecciones de los Museos Cívicos de la Superintendencia Capitolina (de las que se exhiben unas cincuenta obras procedentes de la Galería de Arte Moderno, del Museo Napoleónico, de los Museos Capitolinos y, en especial, del mismo Museo de Roma), que aúnan a las de muchos otros museos y colecciones nacionales e internacionales, como la Academia de San Luca (la antigua facultad de Bellas Artes de Roma), la Academia de Brera de Milán, los Uffizi de Florencia, la Pilotta de Parma, los Museos Reales de Turín, la National Portrait Gallery de Londres y el Museo Thorvaldsen de Copenague.
Pues bien, de estas artistas se ha querido reconstruir sendas vicisitudes profesionales y biográficas, a menudo desapercibidas a causa de la falta de documentación o porque las relativas obras habían sido atribuidas a maestros o familiares masculinos: Maria Felice Tibaldi Subleyras, Angelika Kaufmann, Laura Piranesi, Marianna Candidi Dionigi, Louise Seidler y Emma Gaggiotti, fueron algunas de estas artistas cuya producción estaba en su mayor parte conservada en los depósitos, además de otras artistas activas en Roma, desde las celebérrimas Lavinia Fontana, Artemisia Gestileschi y Giovanna Garzoni hasta las menos conocidas como Giustiniana Guidotti, Ida Botti o Amalia De Angelis y muchas otras, cuyo catálogo se encuentra en fase de documentación en estos últimos decenios de esmerada investigación.
El recorrido cronológico y temático, describe la progresiva inclusión de estas autoras en el mercado internacional y el esforzado logro del pleno acceso a la formación y a las más importantes instituciones de la ciudad, como la Academia de San Luca y la de los Virtuosos en el Panteón. Y en este proceso de afirmación, Roma se confirma el lugar primario de aprendizaje. De hecho, Roma no resulta entendida como lugar de práctica, formación y mercado, sino que se convierte en la personificación de las tantas artistas que, por nacimiento o elección, aquí estuvieron manos a la obra, contribuyendo a consolidar su fama de lugar crucial para el desarrollo de las trayectorias creativas a lo largo de la edad moderna.
El título de la exposición rememora la historiografía de los siglos XVII y XVIII, en un momento en que las diferentes escuelas pictóricas italianas tratan de reivindicar las propias autonomías respecto a la hegemonía florentina, al mismo tiempo que las artistas, desatendidas en los estudios, reclaman sendas presencias en la Roma Capital de las Artes entre los siglos XVI Y XIX.
La primera sala está dedicada a la boloñesa Lavinia Fontana, seguida por la grande Artemisia Gentileschi, acompañada por tres obras relativas a las etapas de su brillante carrera. Se demuestra de suma importancia la presencia de Giustiniana Guidotti con la única pintura hasta ahora conocida, expuesta por primera vez, con la firma de la artista, el único medio del que las artistas disponían para dar su visibilidad al público. Permaneciendo en el siglo XVII, una sala se centra en los bodegones de Laura Bernasconi y Anna Stanchi, así como un valioso álbum con minuciosas miniaturas de plantas, frutos, flores y animales de Giovanna Garzoni. Y se cocluye la sección dedicada a los siglos XVI y XVII con otras dos salas, una reservada a otro género muy practicado por las pintoras, el retrato, entre los cuales de particular interés constituye la única obra famosa de Claudia Del Bufalo, completado con un vistazo a la gráfica y a la miniatura, de la arquitecta Plautilla Bricci con algunas perspectivas decimonónicas de su proyecto más representativo, la Villa del Vascello.
Continuando el recorrido, cinco pinturas ilustran la producción de Angelika Kauffmann, pintora internacional que se establece en Roma, donde en su casa-estudio se encuentran numerosos intelectuales. Se unen a ella, la grabadora Laura Piranesi y otras pintoras que, con sendas producciones, consolidan la presencia en las academias y el éxito en el mercado, entre las cuales, Elisabeth Vigée, Caterina Cherubini y Maria Felice Tibaldi.
La narración queda ultimada en las últimas tres salas articuladas según los temas, religiosos e históricos, retrato, paisaje y bodegones.
Cabe señalar que, en la Roma del siglo XIX, las artistas disfrutaron de más libertad que en el pasado: respecto a los siglos precedentes las mujeres dedicadas al arte, aumentan de número y en muchos casos, se trata de figuras aún por descubrir, como por ejemplo Erminia De Sanctis y Virginia Barloci, de las que se conservan varios trabajos en las colecciones capitolinas, que si bien emergen en el mercado anticuario confirman una absoluta novedad expositiva.
Enriquece la cita romana un plano en el que se ofrece la posibilidad de seguir la visita en la ciudad con las indicaciones de todas las pinturas de las artistas expuestas en lugares públicos y accesibles.
Más que de una exposición, se trata de un evento que rinde justicia a las pinceladas femeninas de un pasado, que hasta ahora resultaba “miope”.
‘ROMA PINTORA. Mujeres artistas a la obra entre los siglos XVI y XIX’ Museo de Roma en el Palacio Braschi. ROMA (Hasta el 23 de marzo 2025)




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