Prohibida en Normandía... Cuando el periodismo se llama Marta Gellhom

Prohibida en Normandía… Cuando el periodismo se llama Marta Gellhom

 

Prohibida en Normandía… Puro periodismo

 

Dice que no hemos aprendido nada porque cada guerra es una involución… Quien esto afirma es la escritora y doctora en Filología Hispánica, Rosario Raro.

Volver a Canfranc, La huella de de una carta, Desaparecida en Síboni y El cielo sobre Canfranc son algunas de sus novelas.

Novelas que la han valido reconocimientos como el Premio Ciudad de Huelva y con el de un público fiel a una escritura firme, auténtica y en la que queda más que explícito el trabajo de investigación y la labor de investigadora para crear historias inolvidables.

 

6 de junio de 1944. Omaha Beach

 

Esa es la fecha y el lugar en el que en el que hoy conmemorar un hito histórico: el 80º Aniversario del Desembarco de Normandía. Un hecho que ha protagonizado innumerables relatos y películas y en el que participó una mujer de la que apenas teníamos noticias porque su huella, su participación fue totalmente borrada: La periodista Martha Gellhom.

Periodista, corresponsal de guerra y fotógrafo, Martha Gellhom es el personaje histórico escogido por la escritora, Rosario Raro. Una mujer que siempre huyó de convertirse en una “nota a pie de página de la vida de otra persona”, cuando se refería a su marido, el también periodista y Nobel de Literatura, Ernest Hemingway.

Ella fue la única mujer que desembarcó aquel día en Normandía. Una mujer a la que su marido le dio a elegir entre su profesión y su matrimonio, y que fue vetada y prohibida para estar en el sitio y el día en el que sí estuvo, y a la que dedica Rosario Raro su novela.

 

“Quiero una mujer en mi cama y no una mujer en el frente”. Ernest Hemingway a su mujer Martha Gellhom

 

Con ella, con Martha Gellhom viajamos hasta Omaha Beach. Recorremos el Muro Atlántico donde los alemanes contaban con decena y media de nidos de ametralladoras y a un momento crucial para la Historia, y en el que ella tuvo un papel protagonista porque lo vivió en primera persona.

Martha Gellhom estaba acostumbrada a fotografiar, contar y relatar los conflictos bélicos. La Guerra Civil Española, Finlandia o China fueron algunas de estas guerras que, casi hasta el final de sus días, el mundo pudo conocer gracias a su trabajo periodístico.

 

“Tenemos que hacer creer que la verdad es mentira y que la mentira es verdad”

 

Este juego de palabras encierra toda la trama que se tejió para poder llevar a cabo el desembarco. Una auténtica obra de ingeniería  que sirvió para despistar al enemigo, y en el que Marta Gellhom tuvo una gran responsabilidad. Estados Unidos hizo creer una gran falsa utilizando una de las herramientas que mejor sabe manejar: la industria cinematográfica.

Quería ser los ojos de América y quería desembarcar junto a las tropas aliadas. Aquella idea fue Kamicace. Pero era una mujer intrépida. Una mujer independientes a la que era imposible cortar las alas.

La conocida como “La Hora D.” será también la de Marta Gellhom. Apenas nadie repara en ella. Pero está allí para ser testigo de lo que tuvo lugar en aquella orilla. Lo dejó todo recogido en una serie de crónicas y reportajes que nunca vieron la luz.

 

Su trabajo quedó invisibilizado porque sus crónicas y reportajes, y el relato de ese instante, nunca se publicó

 

En cambio, el de su marido, Ernest Hemingway si vio la luz. Llenó todas las portadas y uno de los capítulos que marcaría su vida para siempre porque los motivos que le dieron, no disimulaban en guardar y esconder una doble moral que ha llegado hasta nuestros días.

Prohibida en Normandía es mucho más que una historia real. Es el retrato de mujeres que perdieron su vida y cuyos cuerpos quedaron allí para siempre. Porque fueron muchas las que también desembarcaron.

Numerosas las que formaron parte de la Women’s Army Corps (Cuerpo de Mujeres del Ejército) y de las que hoy podemos decir, afirmando con contundencia que todas fueron unas Mujeres Valientes.

En Prohibida en Normandía hay muchas historias paralelas en las que descubrir que la esperanza era, efectivamente, lo último que se perdía. Historias en las que la resistencia al nazismo dentro del propio nazismo era más que evidente. Una resistencia que contaba con nombres y apellidos de mujeres y hombres  que murieron en el intento por lograr un mundo libre de terror, miedo y muerte.

Rosario Raro ha construido y reconstruido la vida de una mujer cuya voz hoy se alza para ser escuchada. Una mujer cuyo nombre, Marta Gellhom no debería ser olvidado jamás porque era pura reivindicación en un libro lleno de una voz de mujer coherente y fiel a sus principios.

Este libro es puro periodismo. Un periodismo hecho de verdad. Un periodismo veraz y vivo. Un periodismo que grita al sacude el alma. Un periodismo más que necesario… Periodismo.

Nietze escribió que Dios estaba Muerto pero desde Mujeres Valientes, esperamos que algún día, la humanidad se encuentre, como bien escribe Rosario Raro, “al otro lado”. Ese lado en el que la paz sea una realidad, y en el que los conflictos bélicos haya desaparecido, porque esta será la única manera de poder avanzar, seguir y evolucionar.

Gracias siempre, Rosario por este libro… Gracias por hacer una novela tan real y hacernos sentir y vivir lo que Martha Gellhom sintió y vivió en aquel momento.

Gracias porque este libro es puro periodismo.  Un periodismo hecho por periodista. Un periodismo hecho de verdad. Un periodismo veraz y vivo. Un periodismo que grita  y sacude el alma. Un periodismo que hoy es más necesario que nunca… Periodismo.

 

Ya puedes escuchar la entrevista completa en el canal de podcast de MUJERES VALIENTES

 

 

Prohibido en Normandía. Editorial Planeta.

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MARÍA JOSÉ ANDRADE ALONSO
mjandrade@mujeresvalientes.es
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