Impresionistas Secretas… Un tesoro revelado en el Palacio Bonaparte

Impresionistas secretas... Un tesoro revelado en el Palacio Bonaparte. Eva Gonzalès y Berthe Morisot. Mujeres Valientes

Impresionistas Secretas… Un tesoro revelado en el Palacio Bonaparte

Impresionistas secretas... Un tesoro revelado en el Palacio Bonaparte. Eva Gonzalès y Berthe Morisot. Mujeres Valientes

Creo que no es una casualidad si la exposición, que se inaugura con la reapertura del flamante Palacio Bonaparte, se clausurará el día dedicado a la mujer: como una invitación para destacar a dos figuras femeninas del Arte en este afortunado universo dominado por una mayoría de hombres.

A ello se debe mi cambio del título, ‘Impresionistas secretos’, poniéndolo en femenino… «Impresionistas secretas»

Se trata del movimiento más seguido por el gran público, esta vez unido al epíteto ‘Secretos’, en mi reseña dedicada a las artistas de una selección de cincuenta obras, comisariada por Marianne Mathieu y Claire Durand-Ruel, que reúne los temas clásicos del Impresionismo: desde los poéticos paisajes al aire libre, a los retratos, hasta los episodios de la vida diaria parisina.

De hecho, el impresionista se sienta en la orilla de un río en el que se refleja el cielo. Pinta el campo o un arrecife solitario. Observa la vida campesina, capta el frío del invierno, mira el recorrido del sol.

Los impresionistas  no pinta los paisajes en el estudio sino directamente a la luz del día, al aire, al hielo y al calor, que penetran en los cuadros de estos artistas, inicialmente incomprendidos.

Presentes los maestros impresionistas, Monet, Renoir, Cézanne, Pissarro, Gauguin, Sisley o Caillebotte así como el italiano Zandomeneghi, aunque falta Edgar Degas. Quizás sus pinturas no están consideradas secretas, dado que la intención de las comisarias era reunir solo las de colecciones privadas, poco o para nada vistas anteriormente

La intención era cubrir un abanico cronológico desde el pre-impresionismo, fin del impresionismo (1886) hasta su desembocadura en el “pointillisme” (=puntillismo). Una época que se caracteriza por la descomposición de colores en pequeñas pinceladas o puntos, desarrollado en Francia alrededor de Georges Seurat y Paul Signac.

Símbolo de la exposición ‘Ante la psique’ la obra de una de nuestras dos protagonistas femeninas en esta cita romana, Berthe Morisot y Eva Gonzalès, las artistas -junto con Edouard Manet- más parisinas del grupo impresionista, cuya rivalidad profesional se impone entre ellas y Manet.

Berthe Morisot (Bourges, 1841 – París, 1895) llega a París en 1855, donde estudia con Guichard y con Corot, en 1868 conoce a Manet, que la figuró en diversos retratos.

Sus obras fueron aceptadas repetidamente en el Salon y, unida seguidamente a los impresionistas, participa a las exposiciones del grupo.

Se casa con Eugène Manet, hermano de Édouard, y en su casa reúne a artistas y literatos como Renoir, Degas y Mallarmé. Su pintura se caracteriza por las novedades de los temas, inspirados en la vida familiar, con libertad de pinceladas de tonos plateados y claros.

Berthe Morisot y Eva Gonzalès… Impresionistas secretas

Morisot era una joven alumna de Manet, que la eligió como protagonista de gran parte de sus célebres retratos, como ‘Berthe Morisot con un ramo de violetas’.

El efecto que deriva es muy sugestivo, hasta tal punto que está considerado unánimemente uno de los resultados más elevados de la retratística de Manet. Morisot, con sus pinturas ya estaba adoptando la tensión cromática impresionista, según la cual se excluye el negro, al no estar considerado un color.

Por su lado, Eva Gonzalès, (París, 1849 –1883) nace en el seno de una familia acomodada. Su madre era una música mientras el padre, de origen español, era conocido por su floreciente actividad literaria.

Desde pequeña, Gonzalès demuestra su índole vivaz, estimulada por el ambiente culto y refinado en el que transcurre su infancia

El salón de sus padres era un importante punto de encuentro de la crema y nata del mundo artístico e intelectual parisino; un estímulo crucial para la joven Eva, que de este modo se siente atraída por el dibujo y la pintura desde la primera infancia.

Sus padres la mandan al taller de Charles Chaplin, estimado artista que organizaba un curso de pintura para las jóvenes de buena familia. Y así, aquí da los primeros pasos en la pintura, ejercitándose en el dibujo, en las perspectivas y en todas las diversas disciplinas del estudio académico.

Su primera prueba artística fue ‘El Moño’, que evidencia la manera académica de Chaplin, pero que deja entrever la finura, característica de las obras de su plena madurez.

En 1868 pasa al aprendizaje de Edouard Manet, como alumna y admiradora. Manet, entonces, por una parte resulta muy criticado por el escándalo de ‘Desayuno sobre la hierba’ y, por otra, elogiado por haber abierto el camino a la pintura contemporánea, denominada Impresionista.

Entre Manet y Gonzalès se instaura una estrecha amistad, de recíproca estima y admiración

Eva se convierte rápidamente en una de las modelos predilectas del maestro, que llega a desatender alumnas mayores como Berthe Morisot.

Ésta se demostrará abiertamente hostil a Gonzalès. ¿El motivo?: Manet le proponía continuamente tomar como modelo a Gonzalès y ella se rinde confesando: “Ella sabe como comportarse y llevar a buen fin todo lo que hace, yo no soy capaz de nada”…  Por su lado, Gonzalès indiferente a los roces con la colega y bajo la guía de Manet, afinó su vigor creativo hasta que en 1870, realiza su sueño exponiendo en el Salón de París.

Gonzalès, si bien no expuso en nombre del Impresionismo, no se aleja de la que era cariñosamente definida “la banda de Manet”

Hacia finales del siglo XIX, Gonzalès toma más autonomía y desarrolla un estilo pictórico propio, alejándose de Manet que vuelve a acercarse a Morisot.

La carrera exitosa de Eva Gonzalès se interrumpe a causa de una embolia durante el parto, falleciendo con solo 34 años.

Una muerte “anunciada” según rumores, dado que seis días antes había muerto su maestro Édouard Manet

Y ahora nuestras dos protagonistas, en el arte y en la rivalidad, se lucen en el Palacio Bonaparte, también secreto que, tras muchos años, se revela al público con una exposición de obras de colecciones privadas, jamás expuestas, en la planta noble del edificio, donde residió la madre de Napoleón de 1818 a 1836, y desde ahora sede del excelente Programa Generali Valor Cultura.

IMPRESIONISTAS SECRETAS en el Palacio Bonaparte – ROMA (Hasta el 8 Marzo 2020)

Carmen del Vando
mjandrade@rtva.es
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