Yayoi Kusama: Infinity Mirrored Room—Hymn of Life - Latitude 65 ...

Yayoi Kusama… Formando parte de la Historia del Arte

Yayoi Kusama: Infinity Mirrored Room—Hymn of Life - Latitude 65 ...

 

Además de sus inconfundibles calabazas de lunares exhibidas en esta extraordinaria cita, Yayoi Kusama se presenta  como un auténtico icono entre los más representativos del Arte Contemporáneo, un osado reto que luce en un templo del siglo XVI, para la histórica localidad de Fidenza.

Por eso hoy, en Mujeres Valientes deseo centrarme en una artista entre los autores presentes en esta exposición – cuya selección no ha debido resultar nada fácil para su comisario, Luca Bravo – por su validez, llevada a cabo entre miles de dificultades: se trata de Yayoi Kusama, nacida en Nagano en Japón en 1929.

En cuanto a su trayectoria profesional, Yayoi empieza a dibujar a los 10 años, y desde niña pintó siempre puntos con una situación particular: cuando dibujaba, su madre llegaba por detrás y le quitaba los dibujos de las manos, provocando una histeria y pánico que fue influyendo en su proceso creativo, obligándola a ultimar el dibujo rápida y furiosamente antes de que le fuera arrancado.

Llegó el momento en el que la madre le dijo que, si hubiera ido a la escuela de etiqueta, le habría permitido asistir a las clases de arte… Y Yayoi aceptó, pero a la escuela de etiqueta nunca acudió, frecuentando solo la de arte con el consiguiente enfado de su progenitora que para ella hubiera preferido un destino diferente.

 

Y así, estudia la pintura nihonga, un estilo rigurosamente formal

 

Cabe indicar que la familia Kusama tenía una plantación de semillas que vendían al por mayor; una sociedad muy reconocida en toda la región. Por ello, Yayoi recuerda que, cuando se encontró en un campo de flores de su finca, le ocurrió algo que le provocaría un trauma: “Había una luz cegadora de las flores y, mirando  a mi alrededor seguía esa imagen persistente, me parecía que me estuviera hundiendo y que esas flores quisieran aniquilarme”.

Desde aquel entonces, la artista trató de reproducir en sus lienzos aquella experiencia de diversas maneras, en los lienzos se ve como una experiencia de pérdida en el propio ambiente físico de la propia personalidad y en un espacio que se mueve con una velocidad increíble.

Un día mirando un escaparate, vio un libro con las pinturas de la artista Giorgia O’Keeffe, y decide escribirle comunicándole que la tomaba como su musa inspiradora. Esto la llevó a Nueva York, atraída por la respuesta de O’Keeffe así como por el potencial experimental del panorama artístico de la época.

Cuenta que al principio no fue nada fácil al encontrarse en una realidad donde el arte estaba dominado solamente por los hombres, si bien su deseo era exponer en las galerías donde no lograba ni atravesar el umbral.

Era mujer, japonesa y nadie la tomaba en serio, recordando que: “En aquellos primeros meses yo era muy pobre, realizaba muchos cuadros, cada día dibujaba y pintaba para poderme sentir apagada, mientras mi único objetivo era el de formar parte de la historia del arte en los Estados Unidos. No conseguía pensar en otra cosa. Cuando viajaba en avión veía unos motivos reflejados en el océano y de ahí recreaba mi proprio arte”.

Por fin, tuvo la posibilidad de exponer en la galería Brata, trampolín para otros artistas; en la fase de gran expansión de los expresionistas abstractos, aunque las obras de Yayoi eran muy diferentes. De hecho, sus cuadros poseían una maravillosa calidad táctil hasta que el crítico John Donn elogió aquellos cuadros haciéndola más conocida y afirmada.

Su producción se basa en el ate conceptual y demuestra algunas atribuciones de feminismo, minimalismo, surrealismo, art brut, pop art y expresionismo abstracto, todos aunados por la técnica muy suya de los lunares.

A partir de 1966, Kusama realiza numerosas performances provocativas y osadas, pintando con lunares los cuerpos de los participantes o incluso adentrándolos en sus obras. En 1993, produce para la Bienal de Venecia una resplandeciente sala de los espejos con calabazas, que se convierten en su alter ego.

 

Posteriormente inventa otras obras por encargo como plantas gigantes o flores coloreadas

 

Sus obras permanecen expuestas en los más importantes museos del mundo. Se dio a conocer al gran público por su colaboración con Peter Gabriel por el vídeo clip ‘Lovetown’ de 1994 y otra ocasión la tuvo gracias a Marc Jacobs en 2012, director artístico de Louis Vuitton con el que desarrolló una de las mayores colaboraciones artísticas para la casa francesa, con el inconfundible protagonismo de sus lunares grandes y repletos de color junto con las calabazas para todo tipo de artículos…

 

 

Actualmente y desde 1977, Yayoi Kusama vive en el hospital psiquiátrico Seiwa, en Japón, por decisión personal. Y pinta casi diariamente en el estudio en Shinjuku, que la mantiene viva

 

¿Qué se puede añadir?

 

Que demuestra ser una mujer valiente de 94 años, hasta el extremo de seguir adelante con su vocación a toda costa, una artista de talento desde su más tierna infancia y que lo será hasta el final de su existencia. Mientras sus obras continúan despertando interés, curiosidad y mucha admiración por parte de personas de todo el mundo y de todas las edades.

 

YAYOI KUSAMA, BRILLA POR SI’ SOLA EN LA EXPOSICIÓN  ‘ART ICONS’. FIDENZA – PARMA      Iglesia de San Michele y  OF Ursulinas (hasta finales de Enero 2024)

Carmen del Vando
mjandrade@rtva.es
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