Visitar Londres en un fin de semana de amigas

 

Viviendo en una ciudad tan cosmopolita, son muchos los amigos que a menudo vienen de viaje. Como es normal, traen una agenda repleta de actividades, por lo que no es raro que nuestros encuentros a veces sean breves e incluso pospuestos para la próxima visita por sus apretados itinerarios. Pero tengo que decir que todos nos avisan de su llegada y siempre hacemos lo posible por vernos.

Hace unos días una gran amiga vino a verme, pero en esta ocasión venía con la agenda vacía (algo raro en ella, con lo organizada que es). Me llamó un día en el que yo no me encontraba demasiado bien y enseguida me dijo: “¡dime cuándo te viene bien, que pillo un vuelo ahora mismo!”. Y dicho y hecho, al poco tiempo la tenía aquí de visita. ¡Eva es así!

 

Os cuento todo lo que hicimos por si alguien tiene pensado venir a Londres, y quiere organizar una agenda como la nuestra…

 

El viernes pasado llegó a mi casa con su pequeña maleta y muchas ganas de pasarlo bien. Ese día fuimos a cenar a un sitio que me gusta mucho: ‘Megan’s’ en Wimbledon. Disfrutamos de la comida, del entorno, pero sobre todo de la compañía, fue una noche fantástica en la que ya hablamos de los planes que haríamos el fin de semana.

El sábado nos levantamos a buena hora y nos fuimos al centro. Yo llevaba una lista de los sitios que queríamos visitar, si nos daba tiempo, pero íbamos sin prisas y haciendo lo que nos apetecía en cada momento.

La primera sorpresa nos la llevamos al entrar en un metro totalmente vacío, algo un poco inusual un sábado por la mañana, pero enseguida fue llenándose de gente. Como las dos somos unas payasas, no podíamos evitar ir haciéndonos fotos en todas partes, así que por aquí podréis ver nuestra cara de sorpresa al entrar en el metro.

 

 

 

Londres sin prisas

 

Camino de St James Park (nuestra primera parada) no dejamos de hablar y de ponernos al día, hacía muchísimo tiempo que no estábamos las dos solas, ¡y esto lo echábamos en falta! ¡Qué alegría da cuando estás con una amiga de toda la vida, a la que no ves a menudo, y sin embargo te sientes con ella como si la trataras todos los días!

Siguiendo con nuestra visita turística, la verdad es que el tiempo no fue muy bueno el sábado, pero la lluvia nos respetó bastante. Dimos un paseo por St. James donde ya empezamos a percatarnos que algo pasaba, ya que veíamos a muchos chinos por todas partes vestidos con lo que parecían trajes de gala.

 

Seguimos paseando hasta el Buckingham Palace, como dos turistas más

 

Íbamos las dos charlando, observando todo y haciéndonos fotos. Desde allí fuimos a Trafalgar Square, donde vimos cómo estaban desmontando el gran escenario y las pantallas que habían utilizado para celebrar el año nuevo chino. Ahora todos los dragones, adornos y kimonos que habíamos visto comenzaban a tener sentido.

Las mujeres llevaban unos vestidos preciosos y estaban espectaculares con el maquillaje y el peinado típico, ¡como os podréis imaginar, a algunas también les hicimos fotos! En ese momento me recordé a mí misma cuando en Sevilla los turistas nos hacían fotos al vernos vestidas de flamenca por la calle, ¡ay, qué ganitas de volver a la Feria de Abril!

 

Pero, bueno, sigo contando cómo siguió nuestro paseo, que estamos en Londres y no en Sevilla

 

Seguimos caminando por Leicester Square, Picadilly Circus, Regent Street, Oxford Circus, Oxford Street, hasta llegar a Tottenham Court Road y, ¿por qué quería llegar hasta allí? Pues porque allí puedes adentrarte en una experiencia inmersiva llamada ‘The butterfly trail’. Es muy recomendable, tanto para niños como para adultos, y totalmente gratuita. Estuvimos allí un rato, ¡y nos encantó!

 

 

Después de la experiencia mágica de sentirnos totalmente rodeadas de mariposas de colores, empezamos a pensar en la comida. Aunque aquí podemos encontrar diferentes restaurantes con tapas, decidimos ir a un pub típico, con comida típica, a tomar una sidra típica (todo no va a ser cerveza). Muy cerca de allí encontramos ‘The Montagu Pyke’, un pub llenísimo de gente, pero con un par de sitios libres para nosotras. Allí descansamos un poco, recargamos pilas y decidimos qué hacer a continuación.

Después del pub visitamos el ‘British Museum’, un museo que impresiona la primera vez que lo ves, y la segunda, y la tercera… Nos gustó mucho, especialmente la zona egipcia pero, como es habitual, había muchísima gente. Para las personas que aún no han venido, os recuerdo que en muchos museos es necesario reservar tu ticket gratuito antes de entrar, y así te ahorras algo de cola.

 

Es muy fácil, se hace online, y debes elegir la franja horaria en la que harás la visita

 

Después de dar varias vueltas por el museo decidimos sentarnos a tomarnos un café y coger fuerzas porque la siguiente parada era un tour sobre el famoso Jack el Destripador. A las 6 de la tarde (aunque aquí podemos decir ‘de la noche’) nos juntamos con un grupo de españoles para comenzar nuestra ruta con la maravillosa guía turística Carmen.

Si queréis hacer un tour en español, os recomiendo contactar con su empresa (Londres | Once Upon A Tour). Yo he ido a algunos tours organizados, pero este es uno de los que más me ha gustado, y en cuanto tenga la oportunidad conoceré los siguientes tours que organiza.

Carmen nos adentró por diferentes rincones y nos hizo sumergirnos de lleno en la historia del primer asesino en serie que se conoce. No os voy a contar detalles porque lo mejor es que lo descubráis en persona. Lo que os puedo decir es que no sé qué me producía más angustia, lo que contaba Carmen o ver a mi amiga Eva, que no se encontraba muy bien, ¡y por momentos se estaba poniendo amarilla!

Después del tour nos fuimos a casa a descansar. Lo que iba a ser un día tranquilito, al final fue un día súper completo en el que nos dio tiempo a hacer de todo, pero las piernas llegan un momento en que te dicen: “¡hasta aquí hemos llegado!”, y decidimos escuchar a nuestro cuerpo y retirarnos a tiempo. Pasamos el día andando y charlando, andando y charlando, andando y charlando… ¡Yo creo que nos dio tiempo a arreglar el mundo por lo menos tres veces!

El domingo el plan era mucho más calmado, ya que decidimos ir a un solo sitio a pasar el día. Pero no era un lugar cualquiera, se trata de uno de mis rincones favoritos de Londres: el fabuloso mercadillo de Candem Town, un sitio increíble, bohemio, alternativo, ¡y en el que siempre acabo perdiéndome!

Cuando digo que siempre me pierdo en este mercadillo es literal, nos pusimos a dar vueltas por la zona de ‘Stables Market’ y Eva decía que aquello era un agujero que te atrapaba y del que era imposible salir. Hubo un momento en que nos dimos cuenta de que estábamos dando vueltas en círculos y estábamos pasando una y otra vez por el mismo sitio, ¡nos sentimos como el protagonista de ‘El día de la marmota’!

Aunque siempre me pierdo, al final consigo encontrar los lugares más emblemáticos del mercadillo como el ‘Bar Coyote’, la estatua de Amy Winehouse (la próxima vez tenemos que llevarle una pulsera), o mi zona de comidas favorita. Allí hay cientos de sitios para almorzar, con comida de todo el mundo, pero mi preferido es un quiosco que llevan dos venezolanos, ¡que hacen unas arepas que están de vicio!

Después de dar mil vueltas por las tiendas, comprar algunas cosillas y comer las arepas dentro de uno de los iglús típicos de la zona, fuimos a la tienda más espectacular de Candem: ‘Cyber dog’. ¡Allí es imposible entrar y no empezar a bailar! La DJ pinchando, las gogos bailando y la decoración de la tienda hacen que te sientas como en una discoteca. Y allí estábamos Eva y yo bailando y dándolo todo, para vergüenza de mi hija, que ese día decidió acompañarnos. ¡No os podéis perder la visita a esta tienda!

Como el día se estaba poniendo un poco gris, decidimos tomarnos un cafelito y terminar la tarde dando un paseo por el canal de Candem. Allí pudimos ver los barcos en los que viven algunas personas, y nos relajamos viendo a los patos que nadaban alrededor. La verdad es que muy limpio, muy limpio no está, pero el paseo es muy bonito, y nos dio para charlar un poquito más (por si aún no teníamos suficiente).

El lunes era el último día de Eva aquí, ¡se nos pasó el tiempo volando! Como debía estar en el aeropuerto a mediodía, decidimos dar una vuelta por ‘Cannizaro Park’, ir a hacer unas compras y comer en casa tranquilas, que tampoco pasaba nada por comer un día en casa.

Finalmente, llegó el momento de las despedidas (que poco me gustan) y quedamos en que esto hay que repetirlo más veces. Pasar unos días con las amigas charlando, paseando y arreglando el mundo, ¡debería ser obligatorio para todas las mujeres!

Así que ya sabes Eva, aquí te esperamos con los brazos abiertos. Sé que volverás porque un trocito de tu corazón se queda en Londres, lo sé. Vuelve pronto, ¡qué necesito que me guíes cuando me pierdo en el metro!

 

 

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Diana Granada
dianagran1@hotmail.com
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