Teletrabajo, una opción para comenzar

Teletrabajo, maneras de comenzar para unas abogadas

Teletrabajo, una opción para comenzar

Teletrabajo, maneras de comenzar para unas abogadas

Este mes no tenemos ningún caso singular, al menos del que podamos hablar todavía, por estar los procedimientos abiertos.

Lo que sí me ha venido a la mente, es la cantidad de personas que tienen su trabajo en casa, haciéndome preguntas sobre si tienen que cumplir algún tipo de requisito para poder instalar su negocio en su domicilio. Como siempre, no todo se puede meter en casa, pero sí ciertas profesiones. Lo que sí debéis conocer son las ventajas e inconvenientes que tiene el trabajar en casa. Una humilde servidora puede hablar de este asunto, por propia experiencia, porque soy la primera que tiene el despacho profesional en casa. Lo explicaré con base en una serie de premisas que tenéis que tener en cuenta, tanto para lo bueno como para lo malo.

Vamos allá.

El típico comentario de “Trabajar en tu casa genera compasión, ¿es que no puedes costearte un local?

 

Vamos a ver, puede que sea esa la circunstancia y puede que no lo sea. Generalmente, cuando alguien empieza en su andadura profesional, yo la primera, no podemos costearnos todo lo que quisiéramos, así que comenzamos con materiales “baratitos”, y por supuesto si podemos, instalamos nuestro trabajo en casa.

Yo empecé tranquilamente en el salón comedor de mi casa, con la idea de que cuando pudiera, alquilaría una oficina donde ejercer. Con el paso del tiempo, he descubierto la comodidad de trabajar en casa, así que ese es el motivo por el que no he trasladado el Despacho (Mateos y Huelga Abogados). También está el motivo de que cuando te sitúas en un lugar concreto, ya los clientes se acostumbran y les cuesta cambiar. Aunque también es cierto que el que quiere que seas tú, irá a buscarte a ti.

Trabajar en casa no genera compasión, ni mucho menos, podemos conciliar mejor la vida familiar con el trabajo, ponemos nuestros propios horarios, y podemos aprovechar cada minuto del descanso, sin tener que invertir ciertos minutos en el trayecto de ida y vuelta a casa.

El único inconveniente que le encuentro a esto, es que estamos todo el día vendidas. Me explico, básicamente que los clientes no tienen horas. Hay algunos que tienen urgencia (pero que en realidad no lo es), y como saben que tienes el despacho en casa, sienten que te encontrarán allí. Mi táctica es que después de la hora de cierre, es mi pareja el que abre la puerta y dice que no estoy, a menos que vea al cliente muy nervioso, que me ha ocurrido, y entonces salgo y explico. Nunca he tenido problema por eso. Lo que sí os recomiendo, un “cartelito” fuera en el portal con el horario de oficina.

Me desgravo los gastos en mis trimestrales y luego me viene una inspección de hacienda para que acredite la dedicación del lugar como negocio

 

Esta es la madre del cordero en muchas ocasiones. A ver, siempre que os deis de alta como profesionales, o como autónomos, y designéis como vuestro domicilio como centro de trabajo, partid de la base de dos cosas:

– Podéis desgravaros los gastos (no todos), si dais de alta en hacienda los metros cuadrados dedicados al negocio. ¿Qué quiero decir con esto? Os vais a hacienda, y decís que de los 60 m² que tiene la vivienda, utilizáis 20 para el negocio. Hacienda os los dará de alta, y como consecuencia de esto, podréis desgravar la parte proporcional de las facturas.

Os pongo un ejemplo redondo:

En mi caso, los 200 euros de hipoteca que pago, es el 100% (60 m²). Uso para el despacho 30 m² (la mitad), así que sacamos la regla de tres. 25 m² equivalen al 41’65%, por lo que me puedo desgravar (o deducir), el 41’65% de nuestro recibo de la hipoteca, del alquiler, de la luz, del agua… y hasta ahí podemos contar.

Luego están los gastos propios del negocio, y que os podéis desgravar, materiales y demás. En mi caso lo que más suelo desgravar son las plataformas digitales como elabogado.com, mnprogram, y demás recursos digitales que el despacho utiliza. Casi todo va al 21%, excepto los libros, que van con el tipo súperreducido del 4%.

– Podéis no dar de alta los metros (como es mi caso, y por flojera, más que nada), pero a cambio no podéis desgravaros ningún gasto que tenga su origen en consumos de la vivienda. Poco más puedo decir aquí.

Con el teletrabajo no puedes evitar trabajar el finde

 

Solución fácil. Haz planes para el finde, quítate del medio, y si no puedes, ponle una cerradura a la puerta y no entres hasta el lunes. Tarde o temprano te acostumbrarás y dejarás de entrar y trabajar los findes.

 No todas empresas se pueden “montar” en casa

No os toméis al pie de la letra los consejos anteriores si vuestra profesión no es compatible con ponerla en casa. Evidentemente no se puede poner una bocatería ni un bar, ya que se requieren ciertos aspectos que nuestra casa no tiene, y evidentemente la comunidad de propietarios tampoco lo va a permitir (tened cuidado con eso, porque por ahorrar demasiado o por comodidad, os puede salir un “pelín” caro)

Mirad si vuestra profesión es compatible, o pregúntanos a través de correo electrónico. Las consultas para lectores de Mujeres Valientes son gratuitas, y además tenéis un descuento si requiere algún tipo de tramitación.

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
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