Súperwoman… ¿Podemos las mujeres con todo?

Súperwoman... ¿Podemos las mujeres con todo?. Mujeres Valientes

Súperwoman… ¿Podemos las mujeres con todo?

Súperwoman... ¿Podemos las mujeres con todo?. Mujeres Valientes

Seguro que alguna vez te has sentido como Súperwoman, la protagonista de esta historia.

Da igual que seas hombre o mujer, da igual la edad que tengas o el sitio en el que hayas nacido, cuales sean tus aspiraciones o lo que te mueva por dentro. Lo cierto es que “los salvadores y las salvadoras” llenan los rincones del mundo.

Son personas que brillan diferente, sienten diferente y viven con una proyección diferente. Ellos son la voz de tu consuelo, la alegría que te falta a ratos y si la esperanza o la alegría pudiesen hablar, seguro que lo harían a través de ellos… a través de ellas.

Ell@s son fuerza, vulnerabilidad, son paz, entusiasmo, seguridad y decadencia. Siempre escuchan, aconsejan, sostienen los cuerpos y te llenan el alma cuando te sientes realmente cansada pero ¿Y a ellos quienes los salvan? ¿Y a ellas quienes las sostienen cuando no pueden más?

Esta historia es mi historia, su historia, tu historia

¿Y a ella quien la salva?

 

Con los huesos llenos de hastío y el corazón lleno de ganas se pregunta ¿Y a mí quien puede salvarme ahora?

Ella es el mar en invierno al sur de Inglaterra una tarde de viento, ella es impulso, tentación, coraje, desastre y caos. Ella es tus ganas, las mías y las equivalentes a cuatro países, pero ahora ella se pregunta ¿Y a mí quien puede salvarme ahora?

Ella hoy tiene miedo, a ella hoy le duele el alma. Ella siempre ha sido para ti la capa de Súperwoman, la locura de Harley Quinn, el escudo del Capitán América y no es que ella haya dejado de ser todo eso, es que ella simplemente está cansada.

Súperwoman no es una fantasía… Son todas las mujeres reales

No es que ella haya perdido la Fe, es que está agotada. No es que se haya quedado sin esperanza es que se le ha apagado un poquito la alegría, es como si el alma pesase y se la hubiesen despegado sin permiso del sitio al que pertenece.

Pero si tú la ves, ella sigue con la puerta entreabierta, haciendo cada noche inventario de lo que el día ha querido regalarle y entre esas cosas apunta en su pizarra, a la antigua y a tiza, cosas como: intentar sacar la cafetera del mueble sin que te metas dentro, cenar fuera sin necesidad de que sea sábado o haberte sentido aunque no estés desde hace demasiado, ya sabes… el reloj sin pilas, olvidarme de apagar la luz, olerte parecido, ya sabes, yo sé que tú lo sabes.

Y bueno ni ella misma sabe exactamente lo que necesita, supone que cosas como que no le metas prisa, no escuchar ideas baratas o lo que es lo mismo, dejar de escuchar “no puedos” tóxicos y limitantes de personas que realmente si que pueden pero no quieren, porque ella en silencio y apaciguada tampoco puede pero no te lo dice (y quizás tenga motivos reales para no estar pudiendo).

Ella solo quiere seguir y no sabe muy bien cómo. Y ella tampoco quiere que le vengas con los mismos problemas de siempre para seguir sin hacer nada.

En Winchester las tiendas de ropa usada son diferentes, si tu cierras los ojos y recorres los percheros con la yema de los dedos eres capaz de sentirte atrás, atrás en el tiempo, atrás de las dificultades, como cuando eras pequeña y te sentías protegida y eso es lo que hace ella, cuando tiene miedo porque no sabe si va a poder, cierra los ojos y recorre con todo su ser aquel espacio, aquella tienda.

Ella también recuerda cada uno de esos viajes que hizo sola, en los que se sintió libre, el vaivén del tren, la espera junto a la escalera, esperar el autobús en la dirección equivocada (y montarse). Ella recuerda de todo lo que fue capaz, respira hondo y llena de paz (y un poquito de dolor) sus pulmones.

Pero ella no solo recurre al pasado, también se arropa en sus ganas proyectadas y piensa en lo que QUIERE que le quede por delante

Ella piensa en los nuevos contratos de trabajo, en las ciudades que le quedan por delante y se siente en una cafetería de la Habana con Camila Cabello de fondo o seamos sinceros, en el aeropuerto cogiendo un vuelo medio al azar, como la protagonista del libro que ha empezado a leer hace poco.

ELLA QUIERE APROVECHAR LA VIDA, y por eso tú te la tomas con calma y a ella no hay quien “la aplaque”. Y ella quiere aprovechar la vida (al menos eso creo), porque por dentro siente que se le acaba y tiene miedo a dejar de poder y haber dejado algo por intentar o pendiente. Lo que ella no sabe es que ya está pudiendo.

Noemí Gutiérrez
n.gutierrez@agenciahalia.com
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