
14 Nov El suicidio… de lo que nadie habla
El suicidio no es una “decisión” estable…
El suicidio es un estado mental transitorio y ambivalente: quieren dejar de sufrir, no necesariamente dejar de vivir, esto nos hace socialmente responsables.
El otro día, dentro de un entorno de confianza, alguien y con referencia al suicidio, se refirió de forma tan fatídica, desgarradora e inhumana como: “lo que tiene que hacer es centrarse y dejar de llamar la atención”. Esta expresión, reitero, fatídica, desgarradora e inhumana la escucho a diario, pero el problema es que la escucho en todos mis contextos y eso quiere decir que, puede ser una frase de cola de panadería, pero también de pasillo de congreso, con lo que eso implica.
Existen infinidad de frases, como la que acabo de mencionarte, con relación al tratamiento del suicidio. Quiero que sepas que, utilizar estas expresiones y creer en estas ideas, obstaculiza la detección, impide la intervención temprana y perpetúa el estigma. Por eso, considero que la mejor forma de fomentar la responsabilidad compartida es, hablar para reconocer e intervenir sobre lo que realmente es el suicidio. Te ayudo a que reaccionemos en vez de erremos, en esta intervención y lo hago, a través de frases que seguro forman parte de tu realidad, al igual que de la mía:
- El mito: “Si le preguntas le das la idea”.
No, si lo ve en la tele, no le da la idea.
No, si lo escucha en la radio, no le da la idea.
No, si le preguntas, no le das la idea, lo que puedes provocar es que, te abra su vida de par en par y te exprese, que es incapaz de soportar el dolor que está sintiendo. Lo que nos pasa es que nos da miedo, y activamos de manera inconsciente, un mecanismo de protección, porque no es fácil sostener el dolor que, nos puede llegar a provocar el que, alguien nos reconozca que quiere morirse. Pero recuerda hacer como si algo no existiese no lo disuelve, al contrario, en psicología siempre es, al contrario.
- El mito: “Quien amenaza con suicidarse es que no va a hacerlo” y “Quien quiere suicidarse de verdad lo hace, no lo dice”, van un poco de la mano.
Diversas investigaciones en suicidología demuestran que entre el 70 % y el 80 % de las personas que mueren por suicidio, manifestaron advertencias previas: comentarios, cambios conductuales, preparativos, o señales indirectas (Owens et al., British Journal of Psychiatry, 2002; WHO, 2021).
Pero ¿por qué quieren hacerlo? Porque la mayor parte de estos jóvenes son incapaces de soportar su dolor, no es que quieran morirse es que necesitan dejar de sufrir y esta es la manera más taxativa de hacerlo. Por eso lo que la mayoría de ellos y de ellas, han expresado de alguna forma este propósito.
- El mito: “Una vez que alguien decide suicidarse no hay nada que lo o la pare”. La intervención oportuna importa. La intención oportuna evita.
Este mito, nos exime de nuestra responsabilidad externalizando una responsabilidad que realmente nos corresponde a todos y a todas.
El mito del “inevitable”, no protege a quien muere; protege la conciencia de quienes no intervinieron.
- El mito: “Hay que ser valiente para suicidarse”. Se trata de la romantización del mito, que no es más que la distorsión de la naturaleza psicológica del suicidio. Por lo que recuerda que, no se trata de valentía, se trata de desesperación. No se trata de un acto heroico, se trata de una huida al dolor, un dolor que se percibe como insufrible e insoportable. Romantizar con valentía el acto suicida, confunde desesperación con coraje y legitima el dolor en lugar de aliviarlo.
Me gustaría contarte que son muchos los jóvenes y las jóvenes que, este año han pasado por mi consulta, con ideación suicida, o que después de varias sesiones confiesan haber intentado suicidarse ¿Sabes que tienen en común todos y todas? EL DOLOR. Así, que te pido por favor que dejes de usar expresiones que desvirtúan esas señales que son las que nos permiten interpretar el dolor y actuar a tiempo. Así que te pido por favor que dejes de NO VALIDAR, MEDIR Y ENJUICIAR, lo que te están gritando en silencio. Y es que resulta que en 2021 se estimaron alrededor de 727.000 muertes por suicidio en el mundo; el suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15–29 años.
¿Sabes en qué me hace pensar esta cifra? Que no existen registros formales, validados posteriores a 2021 ¿Sabes por qué? Según fuentes oficiales, esto se debe a que los registros de mortalidad, especialmente en lo referente a suicidio, requieren tiempo para su recopilación, verificación e integración en bases nacionales e internacionales. Por otra parte, se debe a que no todos los países conciben o entienden el suicidio de la misma forma. Por último, la OMS refiere que sus estimaciones de suicidio de basan en las “Global Health Estimates” que cubren hasta 2021.
Sin embargo, sí tenemos datos sobre las muertes por accidentes de tráfico, porque dicen ser datos más directos, menos técnicos y con menos burocracia. Sin embargo, cuesta entender como siendo la tercera causa de muerte que, solo sean estos los motivos a los que se refiere.
Después de este contexto completamente frío, irresponsable, desimplicado te cuento un poco más acerca del suicidio y es que me gustaría que supieras después de tantos NO:
- La creencia de que “no dijo nada” no justifica la inacción. ACTÚA.
- El modelo de crisis suicida (Jobes, 2016) considera que el impulso suicida tiene una ventana temporal limitada. Esto demuestra que la intervención —incluso minutos antes— puede modificar el curso. ACTÚA.
- Estudios de supervivientes de intentos de suicidio revelan que entre el 70 % y el 90 % no vuelven a intentarlo si reciben apoyo y tratamiento adecuados (Owens et al., British Journal of Psychiatry, 2002). ACTÚA.
- Crea un espacio seguro en el que se pueda expresar el dolor, acompaña, no enjuicies, valida y pide ayuda especializada. El contacto humano y la intervención terapéutica reducen el riesgo real. ACTÚA
ACTÚA.
“El suicidio no es un deseo de morir, sino un deseo de dejar de sufrir.” Shneidman, 1993.
Soy Rocío Fernández, psicóloga y te puedo ayudar en todo lo que necesites… también me puedes encontrar en MUJERES VALIENTES.
Correo electrónico: rociofernandez@gmail.com – Teléfono: 693 60 71 30

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