Sheila Chremaschi. Cambiando el mundo desde la cultura

 

Sheila Chremaschi… El espíritu de Hay Festival

 

En un momento en que la cultura necesita de contar con espacios que sean capaces de tender puentes y provocar conversaciones que son esenciales, Sheila Cremaschi se ha convertido en una de sus grandes arquitectas.

Al frente de Hay Festival España, impulsa un proyecto que trasciende la idea clásica de festiva literario para convertirse en un territorio de pensamiento, diálogo y celebración creativa.

Su mirada internacional, su capacidad para conectar disciplinas y du firme defensa del poder transformador de las historias, han servido consolidar a HAY como una cita que es imprescindible en el pama cultura.

Con ella hablamos sobre el presente y el futuro de un festival que no deja de reinventarse como la propia Sheila Cremaschi.

Mª José Andrade: Llevas muchos años trabajando en la gestión cultural y cuentas con una amplia experiencia ¿Cuál es ese primer impulso que te lleva a dedicarte a la gestión cultural. Un espacio en el que la está tan absolutamente invisibilizada?

Sheila Cremaschi: Viví trece años en Buenos Aires. Fui para terminar la universidad y, como me sentía un poco aburrida, un grupo de amigos y yo decidimos abrir un teatro pequeño, un teatro off. Ahí empezó la locura… y desde entonces no ha parado.

Mª José Andrade: Tú no dejas de aprender ni de inventar proyectos que siempre marcan un antes y un después en tu carrera. ¿Cuál dirías que es ese punto de inflexión? Porque acabas de mencionar lo del teatro, pero da la sensación de que tu vida está llena de momentos decisivos. ¿Hay alguno en el que quieras hacer especial hincapié, uno que realmente haya marcado tu trayectoria?

Sheila Cremaschi: Me han marcado muchas cosas, sobre todo las dificultades. Si hablo solo de los últimos años, sin remontarme a la prehistoria de mi vida, por ejemplo: cuando decidí, hablando únicamente de España,  que, con la crisis económica de la época de Zapatero, tuve que cancelar el festival de la Alhambra que organizaba dentro del recinto. Ese fue un punto de inflexión. Venía de haber vivido en Buenos Aires durante el Corralito y, de pronto, encontrarme con que Europa, que para mí era el paraíso, entraba en crisis económica, fue un golpe.

Otro punto de inflexión fue el COVID. Cuando llegó la pandemia, decidí, en contra de la opinión de todos, que había que hacer el festival. Sentía que llevábamos muchos años en Segovia y que teníamos un compromiso con la gente, con los proveedores, con los hoteles, con los restaurantes… Si ves las fotos de esa época, parecen surrealistas: una silla, una persona sentada y alrededor casi un kilómetro vacío. Una ridiculez, pero fue un momento decisivo.

Y otro punto de inflexión, también muy complicado, fue sacar adelante el HEY de Sevilla en medio de tormentas, trenes parados, aislamiento… como tú decías antes. Quedamos incomunicados, y eso afecta mentalmente.

Fue un desafío enorme lograr que todos los participantes encontraran la manera de llegar, y nadie quiso faltar. Me dijeron varias veces “cancela, cancela”, pero esa opción no es para mí. Cuando das tu palabra, la cumples, aunque mueras en el intento.

Mª José Andrade: Justo te iba a preguntar por eso. Tienes un sello muy personal en tu manera de comprometerte. Lo acabas de decir: “muero en el intento, pero no cancelo”. ¿Cómo defines eso que muchos llaman personalidad, carácter o capacidad? ¿Cuál es ese sello que mejor te representa?

Sheila Cremaschi:  Tengo una gran pasión por lo que hago. No me imagino dedicándome a otra cosa. Además de lo que estudié, lo que realmente me divierte es la gestión. Creo que quedé marcada por aquel teatro fallido de Argentina, pero también tengo un sentido teatral de la vida. Y eso me define: esa pasión por hacer las cosas muy bien, por llevarlas al máximo nivel.

Mª José Andrade: Has mencionado varias crisis por las que has pasado: el COVID, las tormentas, el accidente de tren, el aislamiento total… ¿De todas esas situaciones se sale reforzada o llega un momento en el que dices “ya basta de sufrir”?

Sheila Cremaschi: Estoy convencida de que sí se sale reforzada, porque de todo se aprende. Además, hay algo importante: no lo vives sola. Lo estás viviendo tú, pero también la gente que está a tu lado. No es que tú estés aislada: estamos todos aislados. Y eso genera una complicidad extraña de la que aprendes muchísimo.

Durante el COVID, por ejemplo, estábamos todos conectados. En ninguna de las crisis que te he mencionado me he sentido sola en la montaña. Siempre me he sentido parte de una red de conexiones que compartía el mismo obstáculo.

Mª José Andrade: Y junto a esos obstáculos también llegan los reconocimientos. Estamos hablando del British Council. Un premio a toda una vida de trabajo, esfuerzo y perseverancia. Cuando recibes un premio así, ¿Qué sientes? 

Sheila Cremaschi: A mí a dos personas más, como Paul Preston y María González Durán (María “Speak English”) y a cinco instituciones. Los tres recibimos el premio en la categoría Life Achievement, que significa trayectoria de toda una vida. No sé cómo se traduce exactamente al español, quizá “trayectoria personal”. Y eso, como tú dices: no es algo que hiciste hoy, es todo lo que has hecho. Por eso tiene un valor tan especial.

Mª José Andrade: Tan especial como el propio HAY Festival, que se define, corrígeme si me equivoco, como un espacio para imaginar el mundo. Es ese momento en el que la imaginación puede volar y en el que reflexionamos sobre cómo queremos que sea ese mundo.

Sheila Cremaschi: La idea de “imaginar el mundo” surgió del creador del HAY, Peter Florence, hace más de veinte años. Él decía: invitemos a pensadores, escritores, artistas, a que vengan y hablen del mundo que desean. Y así quedó. También estaba influido por John Lennon y su Imagine. “Con Imagen y con esa idea del creador de juntémonos a pensar cómo debería ser el mundo mejor.”

 

 

Mª José Andrade: Imaginar está muy bien, pero hagamos un poco de crítica constructiva. ¿Esas ideas llegan a hacerse efectivas? ¿Se construyen? ¿Se deconstruyen para construir mejor? ¿Se diseñan para que puedan llevarse a cabo?

Sheila Chremaschi: Hoy no lo sé. Algunas sí, otras no. Pero hablando contigo, por ejemplo, mencionamos a Julio Verne: es el mejor ejemplo de lo que dices. Estuvimos media hora hablando de él, y también nombraste a Leonardo Da Vinci. Algunos visionarios dejan huella; otros quizá lo harán dentro de cien años.

Mª José Andrade: Quedará para generaciones venideras, claro.

Sheila Chrimaschi: Exacto. Alguien dirá: “Lo escuché en tal lado” o “el libro tal”. “Dentro de 100 años alguien dirá, el libro XX?”

Mª José Andrade: A mí, realmente, Hay Festival me parece que afronta muchos desafíos. ¿Cuál es ese que te hace pensar “esto es insalvable, no vamos a llegar al final”?

Sheila Chremaschi: Yo soy obstinada. Eso no lo pienso. Si lo pensara, me quedaría en mi casa. Estoy convencida de que todo se va a solucionar. No puedo trabajar creyendo que algo es imposible; no lo podría hacer.

Mª José Andrade: Pero en un mundo tan lleno de ruido, tan acelerado, ¿un festival literario de esta categoría influye realmente en el pensamiento, en la conversación pública? ¿Existe ese intercambio entre quienes hablan y quienes escuchan?

Sheila Chremaschi: Cada año pienso en eso. Para Segovia 2025 o Sevilla 2026, siempre creo que uno puede aportar un grano de arena. No me creo Wonder Woman ni pienso que puedo cambiar el mundo, pero sí creo que puedo contribuir a una conversación. Por ejemplo, aquí en Sevilla pusimos el foco en el Polígono Sur y en la cultura como herramienta de transformación social.

Lo hicimos con la Fundación Lara, la Fundación Dos Amigos, la gente del barrio y las mujeres de los clubes de lectura. Haber hecho eso me compensa la vida. No hemos cambiado el mundo, pero hemos aportado algo. Y en Segovia 2025, cuyo festival será en septiembre, quiero que el leitmotiv fuera Europa.

Mª José Andrade: En el 40 aniversario de la creación y la firma de la Constitución de la Unión Europea.

Sheila Chremaschi: Claro, quería hablar de Europa e invité a muchísimos ex políticos. Los políticos en funciones no me interesan, porque vienen a hablar de su partido. Pero cuando invitas a ex políticos, la conversación cambia. Tuve, por ejemplo, a un ex primer ministro italiano, Enrico Letta; tuve a Josep Borrell, que fue el máximo responsable de Asuntos Exteriores; y tuve a Nick Clegg, que fue viceprimer ministro del Reino Unido. Y claro, cuando reúnes a personas que han sido, no que son, tienen una capacidad de reflexión maravillosa. Entre ellos y los jóvenes se generaron diálogos espectaculares.

Mª José Andrade: Son muchos años trabajando, y aunqueno podemos viajar al futuro y volver al pasado, vamos a coger la “bola mágica”… ¿Cómo te imaginas el festival? No el de septiembre, sino el festival del futuro. Imagínate que has viajado en el tiempo: ¿Cómo lo ves?

Sheila Chremaschi: Mira, si lo pienso desde hoy hacia el futuro, creo (y ya lo hablamos antes tú y yo) que deberíamos transmitir a la gente la necesidad de rescatar el humanismo. Si pudiéramos devolverle valor al humanismo… Sé que suena ambiguo, pero es que si seguimos con los robots, con los móviles, con todo esto, sin poder dialogar ni conectar entre nosotros, perdemos algo esencial. Lo que me gustaría es que hubiéramos creado un lugar que fuera como… no sé, un palacio renacentista. Algo así me gustaría que hubiera pasado.

Mª José Andrade: Este año, en el Hay Festival de Sevilla, han estado María Dueñas, Juan Bonilla, Martín Caparrós, Javier Gomá, Nancy Huston, Sophie Demach, Rachid Biaf, entre muchos otros. ¿Con qué te quedas de esta edición?

Sheila Chremaschi: Me quedo con una posibilidad que no sé si va a salir. Con la Fundación Lara y la Fundación Dos Amigos invité a las señoras de los clubes de lectura del Polígono Sur a venir a Segovia en septiembre para conversar con los clubes de lectura de allí. Eso me produciría una enorme alegría. Tampoco sé si va a pasar. Yo las vi y les dije: “Tienes que prometerme que vas a venir”. Las iba agarrando y les pedía: “Prométemelo”. Porque creo que eso sí sería algo importante de haber hecho. Pero no lo sé si ocurrirá.

Mª José Andrade: Dicen que la cultura y la “gente de la cultura” deben provocar. Y estamos hablando de Hay Festival, que es un festival de cultura. ¿Qué debe provocar? ¿Qué debe remover para despertar a la gente?

Sheila Chremaschi: Yo no lo sé, ¿sabes? Si me preguntaras, creo que lo que yo atiendo en España es más el diálogo, la calma, más que la provocación. Creo que la provocación genera ruido, y el ruido no sirve, me parece a mí. Por supuesto, habrá gente que diga que sí, pero yo no lo creo. Lo hablamos antes: para mí la clave está en el diálogo. Sentar a personas que piensan diferente, pero en paz, escuchándose. Si vamos a provocarnos diciendo “tú eres esto” o “tú eres lo otro”, ahí no pasa nada. No hay ningún cambio.

Mª José Andrade:  ¿Qué es lo que te sigue emocionando del festival? ¿Y qué cambiarías? Porque la crítica constructiva a veces duele, aunque yo pienso que es necesaria.

Sheila Chremaschi: Mira, con tantos años que llevo haciendo esto, me doy cuenta —no completamente, ojo— pero me doy cuenta visceralmente cuando algo no está bien. Y cuando alguien me lo marca, aunque yo ya me haya dado cuenta, le pregunto por qué. Porque he ido aprendiendo. No soy la misma que empezó a hacer esto hace 30 o 25 años. Me he ido modificando con los fracasos y con los triunfos, con los errores y los aciertos. Yo sí escucho y escucho muy bien.

Mª José Andrade: Y desde esa escucha permanente… para el año que viene, en el Hay Festival de Sevilla, ¿Qué nos va a traer? Sé que ahora estás centrada en el de Segovia, pero pensando en el próximo de Sevilla…

Sheila Chremaschi: No lo sé. De verdad, te mentiría, y no tiene sentido después de haber hablado contigo hora y media sobre la verdad, la comunicación y la coherencia. Lo único que hago ahora es pensar cómo voy a cerrar el de Sevilla. Me faltan todavía unos quince días intensos y, mientras voy usando la cabeza para cerrar Sevilla, voy pensando también en qué mensaje quiero transmitir, de qué quiero hablar en Segovia.

Mª José Andrade: Pues nos veremos en Segovia. 

Para mí y para Mujeres Valientes, ha sido un auténtico placer. La charla previa y esta entrevista. Tenía muchísimas ganas. Llevaba años detrás de Sheila Cremashi. Quería escucharte hablar en primera persona, que me contaras, conocernos, tener esa conversación para saber cómo respira la cultura, cómo llegamos a ella.

Sheila Chremaschi: Mira, no recuerdo quién lo dijo originalmente, pero yo se lo escuché a Arsuaga, el paleoantropólogo y escritor español. Él decía que cuando lo criticaban por los presupuestos que: “Si los políticos creen que la cultura es cara, que prueben con la ignorancia”. Ese sería mi pensamiento, porque todo el tiempo hay que estar convenciéndolos.

También Amos Oz decía: “Imaginar al otro”. Yo creo que la cultura te permite comprender al otro, y al comprender al otro puedes entender los puntos iguales y los diferentes. La cultura tiene que servir de puente entre culturas totalmente distintas.

—-

Lo dijimos al comienzo de la entrevista: la cultura necesita espacios capaces de tender puentes y provocar conversaciones esenciales. Por eso espero que esta conversación con Sheila Chremaschi se haya convertido en una de esas esenciales, y que tengamos más ocasiones de sentarnos a charlar, compartir y conocernos un poco más. Muchísimas gracias.

Muchísimas gracias por demostrarnos que la cultura, además de hacernos más libre, nos da sentido y espíritu crítico, eso que tanta falta hace en estos momentos tan polarizados y llenos de un ruido que no nos deja ni encontrar ni encontrarnos.

 

 

 

Foto del avatar
MARÍA JOSÉ ANDRADE ALONSO
mjandrade@mujeresvalientes.es
No Comments

Post A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.