
27 Sep Septiembre… El primer mes del año
Contenidos
AGOSTO, CASI SEPTIEMBRE
Septiembre y la vuelta al cole. Encargar los libros, comprar los materiales. Los cuadernos pautados, lápices B2, la caja de rotuladores de 12 colores.
Halloween: las pinturas para la cara, recortar un par de pantalones viejos, decorar todo con carabelas. Cenas de empresa, recoger las notas de los niños y Navidad. Preparar comida, fregar, planchar el vestido de esta noche, las uvas y feliz dos mil y pico.
Comienzo de año y establecimiento de nuevos propósitos. Semana Santa y carnavales o al contrario. La verbena del colegio, el verano y vuelta a empezar.
Y así un año tras otro, se nos va pasando el tiempo, la vida y hasta los sueños
Porque bien es cierto que, esta sociedad y su ritmo frenético y vertiginoso, nos da pocas opciones para cambiar el orden de las cosas. Un ritmo nada permisivo, ni condescendiente. Un ritmo que nos repite sin cesar que seremos útiles, en la medida en la que seamos personas productivas.
Midiendo la productividad en horas de trabajo y entendiendo el fracaso como tiempo de desconexión y descanso.
Siempre he considerado que agosto era un mes especial, y con independencia a que tú lo sientas o no de esa forma, seguro que estarás de acuerdo en que, es un mes que puede llegar a ser fin e inicio de muchas cosas.
A mí de agosto lo que más me gusta son los cohetes y el puesto del piñonate
El puesto del piñonate es como agosto, si te paras delante, o al menos así sucede en mi caso, ves tu vida pasar entre almendras y trozos de caramelo (siempre he preferido esto último).
Pues yo este año, justo ahí delante del puesto del piñonate, me planteaba qué iba a pedirle a septiembre y qué es lo que no estaba dispuesta a darle de nuevo. O lo que es lo mismo qué rutina era la que estaba dispuesta a establecer en mi vida, este nuevo año que, en la mayoría de los casos comienza en septiembre, aunque hayamos elegido un mes diferente para comernos las uvas.
¿Por qué no establecemos propósitos, más allá de elegir las actividades extraescolares de los niños y cuadrar nuestro horario de trabajo?
Que no digo que esta tarea sea sencilla, lo que digo es que, seguramente volvamos a repetir los mismos errores que el curso anterior. Lo que digo es que seguro lleguemos a junio faltas de motivación y preguntándonos acerca del sentido y del por qué hacemos las cosas.
Dejando pasar un montón de momentos especiales, o sin caer en la cuenta de abrazos que, hemos dejado pendientes o algún que otro café a medio terminar por falta de tiempo.
Y claro, llegado a este punto es normal que te preguntes, entonces ¿Qué hago? ¿Cómo hago las cosas? Pues mira no sé si te sea útil mi consejo, pero yo en este mes me hago dos preguntas fundamentales:
PREGUNTA NÚMERO 1: ¿Qué le pido a septiembre?
Yo a septiembre le pido, tener la capacidad de percibir el tiempo y ser capaz de elegir la forma en la que lo invierto.
Yo a septiembre lo que le pido es:
- Tiempo para desayunar tostadas con mantequilla y esperar a que, el café hirviendo se enfríe entre mis manos.
- Tiempo, para ver la serie que me gusta (tenéis que ver This is us, si todavía no lo habéis hecho) y siguiendo en esa línea, tiempo para hablar de Randall y Kate y poder analizar el porqué de las cosas.
- Tiempo para ir al cine, pasear por la playa o leer un libro.
- Tiempo para elegir destinos, a los que iría siempre con las mismas personas.
- Tiempo para ir a Portugal con tanta frecuencia que, precediera mi casa.
- Tiempo para mandar audios de WhatsApp de esos que, necesitas sentarte en el sofá y echarte una mantita por encima para poder escucharlos.
- Tiempo para crear en el sentido más amplio de la palabra y tiempo para acurrucarme cuando el frío duela y las cosas parezcan, aunque sea solo por un instante haber perdido el sentido.
Yo, a septiembre, le pido la capacidad de ser mejor para mí y que eso implique de forma implícita ser mejor para el resto. Pero que esta primera siempre sea prioridad para la segunda.
Pero claro ¿Cómo dar respuesta a esta pregunta desde casa?
Te aconsejo que hagas una lista de tus cosas pendientes. En la medida en la que seamos capaces, de calendarizar todo aquello (por supuesto, factible), que postergamos, por vernos envueltos en las obligaciones del día a día, seremos capaces de acercarnos un poco más a quienes somos y a lo que queremos, y lo más importante, seremos capaces de pedirle a septiembre cosas concretas.
MIS COSAS PENDIENTES:
- Ir al cine.
- Leerme el libro que tengo encima de la mesilla
- Hacer el bizcocho de limón.
- Ir a preguntar por las tarifas al gimnasio que queda cerca de casa.
- Tomarme un café con mi compañera de trabajo fuera del horario de oficina.
- Hacer palomitas
PREGUNTA NÚMERO 2: Y tú ¿Qué es lo que estoy dispuesta a darle a septiembre?
Ahora mismo no sabría decirte, si es más importante saber lo que le pides, o tener claro por donde no estás dispuesta a pasar de nuevo.
Si me preguntas a mí, de forma particular, esta sería mi lista:
- No pienso dar explicaciones a pesar de las extravagancias.
- No pienso ser condescendiente si después de decirte que NO sigues insistiendo.
- No pienso soportar que eleves el tono de voz, te burles cuando exprese mis sueños o le quites importancia a mis planes de futuro.
- Tampoco pienso sentarme en el autobús con las piernas cerradas, aunque eso no sea cosa de señoritas.
- No pienso dejar pasar ni un atisbo de violencia, pienso luchar en favor de los derechos de las mujeres, no pienso quedarme callada cuando se hable de igualdad de derechos partiendo de que esto no ha sido así desde nunca, claro que no, no pienso hacerlo.
- No voy a normalizar, un mal día, el mal genio, ni tampoco un mal momento personal, que intente justificar un comportamiento hacia alguien que no tiene la culpa.
- No pienso tolerar privilegios, desigualdades, ni tampoco cargas innecesarias.
- No voy a hacer lo que no me corresponde, como cargar con un dolor que solo es tuyo o que quieras hablarme de lo mal que te van las cosas, cuando no esté dispuesta a escucharte. Y mucho menos quedarme o conformarme con lo que no es mío.
- No pienso quedarme, tampoco pienso quedarme, con todo lo que QUEDARME significa.
A través de esta pregunta puedes trabajar cuáles son tus límites
Los límites no son más que una línea segura tras la cual nos cobijamos, cuando sentimos que no estamos siendo tenidas en cuenta.
Poner límites supone, RESPETO, ACEPTACIÓN Y COMPROMISO. Supone escuchar lo que necesito y verbalizar esas necesidades. Poner límites nos hace sentirnos fuertes, valiosas, valientes y seguras. Fortalece nuestra autoestima y nos permite mostrarnos SIN MIEDO.

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