Rivalidad entre hermanas y su resolución judicial

Rivalidad entre hermanas Cuando la justicia es mediadora

Rivalidad entre hermanas y su resolución judicial

Rivalidad entre hermanas Cuando la justicia es mediadora

 

RIVALIDAD ENTRE HERMANAS

Buenas a todas, espero que hayáis tenido un verano de infarto. Tanto Tamara como yo os deseamos de verdad que estéis bien. Para nuestras queridas lectoras, queremos recordaros que todos nuestros artículos están basados en casos reales que atendemos en el despacho, Mateos y Huelga Abogados. Para proteger los datos de nuestras clientes, los alteramos. En este caso, os contaremos el caso de Rosa y Julia, dos hermanas entre las que siempre ha habido rivalidad, hasta el punto de acusar una a la otra de comisión delictiva.

En este artículo aprovecharé para explicar el carácter no punible de los hurtos entre parientes… ¡Vamos allá!

Rosa es la menor de dos hermanas. Ella siempre ha sido la encargada de cuidar de su madre, Ana Lucía, una señora mayor que quedó viuda muy joven. Julia, en cambio, siempre ha tenido una rivalidad con su hermana Rosa. Siempre había sido muy interesada, y se movía por éste motivo. Sin embargo, Rosa, jamás tuvo interés alguno por su madre que no fuera precisamente eso, que fuese su madre.

Durante un tiempo, Rosa llegó incluso a trasladarse a vivir con su madre, cuando ésta se rompió un tobillo, y no podía mantenerse por sí misma. En su momento, cuando Rosa vivía con su madre, Julia ni siquiera aparecía a ver a Ana Lucía, tan solo una vez de vez en cuando, y siempre acababa poniendo a su madre nerviosa. Llegado un momento, Julia provoca una pelea en casa de su madre, en la que Rosa y Ana Lucía acaban lesionadas, y Julia se lleva a Ana Lucía con ella a su casa.

En los cinco días siguientes ocurren dos cosas: Ana Lucía denuncia a su hija Rosa por lesiones y por el robo de las joyas que había en la casa. Lo que ocurre, es que fue influenciada por su hija Julia. Y al cuarto día de irse, Ana Lucía cambió el testamento, disponiendo que Julia sería la heredera universal, dejando a Rosa únicamente la legítima.

Misteriosamente, tres meses después, Ana Lucía fallece en el hospital de un fallo multiorgánico. La cuestión no es el fallecimiento, sino la actitud de Julia después, que se personó en el procedimiento en nombre de su madre para seguir la acusación contra su hermana, siguiendo la misma línea argumental del hurto entre parientes, con la única intención de que fuera condenada por hurto.

Afortunadamente, la especialista en penal del Despacho, es decir, una servidora, consiguió archivar el caso tras la práctica de numerosas diligencias, y la aplicación del Artículo 268 del Código Penal.

Bien, una vez descritos los antecedentes de este asunto, os voy a explicar en qué consiste la excusa absolutoria del Artículo 268 del Código Penal. En dicho artículo se recoge una condición absolutoria para este tipo de hurtos. Como regla general, los delitos patrimoniales entre cónyuges o parientes están exentos de responsabilidad criminal, siempre que no se aprecie violencia o intimidación. Dicha excusa absolutoria fue creada con la intención de no criminalizar actos realizados en el seno de grupos familiares unidos entre sí por fuertes lazos de sangre.

Es decir, los hurtos que se realicen entre parientes no tienen carácter delictivo, por aquello de que podría convertir cualquier discusión o conflicto entre parientes en una comisión delictiva, y así poder abrir la puerta a un medio de represalia de un pariente que discuta con otro. Cuando medie la violencia o intimidación es otra cosa, pues ya estamos ante un delito de un robo con violencia e intimidación, lo que ya sería punible a efectos penales.

En cualquier caso, os dejo el texto del Artículo 268, que entró en vigor el 1 de julio de 2015, por el cual se extendió esta excusa absolutoria, de únicamente los cónyuges, a un amplio marco de actuación:

Están exentos de responsabilidad criminal y sujetos únicamente a la civil los cónyuges que no estuvieren separados legalmente o de hecho o en proceso judicial de separación, divorcio o nulidad de su matrimonio y los ascendientes, descendientes y hermanos por naturaleza o por adopción, así como los afines en primer grado si viviesen juntos, por los delitos patrimoniales que se causaren entre sí, siempre que no concurra violencia o intimidación, o abuso de la vulnerabilidad de la víctima, ya sea por razón de edad, o por tratarse de una persona con discapacidad”.

Rosa y Ana Lucía son madre e hija, así que básicamente entran dentro del marco de actuación, por lo que por ese motivo, el proceso penal no ha podido continuar, puesto que no serían responsables penalmente de ningún hurto cometido la una contra la otra.

Espero que os haya gustado este artículo. Recordad que las seguidoras de Mujeres Valientes disponéis de la primera consulta gratuita, y un 20% de descuento de la minuta sobre baremo.

 

Un abrazo a todos ^^

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
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