Pubs ingleses: mucho más que cerveza

 

Pubs ingleses… Una manera de entender la forma de relacionarse

 

 

Cuando llegué a Inglaterra pensaba que los pubs eran simplemente bares oscuros llenos de moqueta, cerveza caliente y gente hablando a voces. Me costaba entender por qué eran tan importantes aquí. Con el tiempo descubrí que un pub inglés no es un bar, es casi una institución nacional.

En España quedamos “a tomar algo”, aquí se queda “at the pub”. Y aunque parezca lo mismo, no lo es del todo.

El pub británico es el salón común del barrio. El sitio donde los compañeros de trabajo terminan el viernes después de una semana interminable, donde las familias se reúnen un domingo para comer el típico Sunday roast después de pasear al perro bajo la lluvia, donde los vecinos participan en el quiz semanal y discuten porque el equipo de la mesa de al lado ha hecho trampas mirando el móvil.

Porque sí, aquí los pubs no son solo para beber, son centros sociales, son lugares donde siempre está pasando algo

 

Hay conciertos en directo, noches de comedia, partidos de fútbol, clubs de lectura y los famosísimos pub quizzes, una especie de trivial británico donde grupos de amigos se pasan horas intentando recordar quién ganó Eurovisión en 1983 o cuál es la capital de Kazajistán. Y lo mejor es que todo el mundo se lo toma muy en serio.

Pero además, los pubs forman parte de algo muy británico: la idea de comunidad. Aquí mucha gente hace vida en su pub de barrio. Van siempre al mismo. Saludan al camarero, coinciden con los mismos vecinos y sienten que forman parte de algo. Y viviendo fuera, eso acaba teniendo algo profundamente reconfortante.

Nunca olvidaré la primera vez que vi una mesa reservada en un pub para después de un funeral. Había flores, fotografías antiguas y varias generaciones de una misma familia brindando con pintas mientras recordaban historias del fallecido entre risas y lágrimas. Me impresionó muchísimo. En España tendemos a asociar el duelo con el silencio y la solemnidad. Aquí, en cambio, muchas veces se honra a alguien compartiendo anécdotas, bebiendo juntos y celebrando los buenos momentos vividos, y esto es algo que me pareció precioso.

Desde mi punto de vista, los pubs forman parte de todas las etapas de la vida británica. Y aunque desde fuera muchas veces pensemos solo en cerveza, la comida también es una parte fundamental de la experiencia. Los pubs ingleses tienen una cocina muy reconocible y tremendamente reconfortante. Está el clásico ‘fish and chips’, los ‘pies’ (es como un tipo de empanada) rellenos de carne, las sausages and mash con salsa gravy, las hamburguesas gigantes, los Sunday roasts con Yorkshire puddings enormes y patatas asadas, o las sopas calientes que parecen diseñadas específicamente para sobrevivir al invierno británico.

Y luego llegan los postres. Porque los británicos serán muchas cosas, pero saben hacer postres de pub maravillosamente contundentes. Sticky toffee pudding bañado en salsa caliente, apple crumble con custard, brownies imposibles, cheesecakes gigantes o puddings servidos todavía humeando mientras fuera llueve y anochece a las cuatro de la tarde.

En España asociamos mucho la vida social a las plazas, las terrazas y el buen tiempo. Aquí la vida social sucede dentro del pub. Porque, sinceramente, si los británicos esperaran al sol para socializar, probablemente no saldrían de casa en medio año.

 

Y aun así, en cuanto aparecen dos rayos de sol, ocurre el milagro británico: las terrazas se llenan automáticamente

 

Muchos pubs esconden auténticas joyas detrás de una fachada bastante normal. Jardines secretos llenos de flores, patios con lucecitas, mesas junto al río o pequeñas terrazas escondidas que descubres meses después de empezar a frecuentar un sitio. En verano, aunque el verano británico dure tres días y medio, esos espacios se convierten en pequeños paraísos.

En Wimbledon, que es una de mis zonas favoritas de Londres, hay pubs maravillosos. Algunos tienen ese ambiente clásico inglés de madera oscura, alfombras imposibles y chimeneas encendidas en invierno; otros parecen sacados de una película romántica británica.

Siempre me ha encantado The Dog & Fox, en Wimbledon Village, especialmente en invierno, cuando todo el pueblo parece una postal inglesa. Y en cuanto sale un poco el sol, sitios como The Alexandra o The Hand in Hand se llenan de gente disfrutando de una pinta al aire libre como si estuvieran en la Costa de la Luz y no en el sur de Londres.

Porque además, la variedad de cerveza en los pubs británicos es impresionante. Hay ales tradicionales, IPAs, cervezas artesanales locales, sidras, stouts oscuras y decenas de tiradores diferentes detrás de la barra. Y me hace muchísima gracia comprobar cómo, poco a poco, cada vez se ven mas cervezas españolas, e incluso aquí se ha ido colando un trocito de Andalucía, y cada vez es más fácil encontrar una Cruzcampo en pubs ingleses o en supermercados. Algo que probablemente habría parecido imposible hace unos años y que siempre consigue sacarme una sonrisa.

 

Y luego está el universo Wetherspoons

 

Cualquier español expatriado que lleve tiempo viviendo en Reino Unido sabe perfectamente lo que es. J D Wetherspoon es probablemente la cadena de pubs más conocida del país y representa una versión muy concreta de la cultura británica: pintas baratas, desayunos completos a precios asequibles, moquetas extravagantes y una mezcla humana fascinante.

A determinadas horas puedes encontrar estudiantes, jubilados, trabajadores terminando el turno de noche, familias desayunando y gente empezando una cerveza antes del mediodía. Todo convive con absoluta normalidad. Y aunque muchos británicos bromeen sobre los Wetherspoons, lo cierto es que forman parte del paisaje social del país.

Otra de las cosas que más sorprende a quienes venimos de España son los horarios. Aquí nadie piensa raro si a las cinco de la tarde un pub está completamente lleno. De hecho, muchas veces el momento más animado ocurre justo después de terminar la jornada laboral. El famoso after work británico empieza muchísimo antes que el nuestro.

Al principio cuesta adaptarse a eso de cenar temprano o a que algunos pubs cierren a las once de la noche. Pero con el tiempo entiendes que la cultura del pub no gira alrededor de trasnochar, sino de reunirse, de verse, de mantener la vida social incluso en mitad de semanas grises, lluviosas y frías.

Y quizá por eso los pubs me parecen uno de los mejores lugares para entender Reino Unido. Porque detrás de cada pinta hay algo mucho más importante: comunidad, rutina y esa forma tan suya de compartir la vida cotidiana. Y al final, casi sin darte cuenta, ese lugar que al principio parecía ajeno termina convirtiéndose en un espacio propio. Uno de esos sitios que, incluso lejos de casa, también acaba sintiéndose hogar.

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Diana Granada
dianagran1@hotmail.com
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