
28 Oct Cuando los pequeños enseñan a las empresas
Cuando los más pequeños enseñan desde las aulas a las empresas
“Tu hijo se ha convertido en el líder positivo de la clase”
Hoy quiero contarte algo más personal. Estas palabras nos las dijo la orientadora del instituto al que va mi hijo, en una reunión. Mentiría si dijera que no me dieron una gran alegría. Pero ¿Qué querían decir exactamente?
Según nos dijo, es un chaval que anima al resto, intenta mediar cuando la clase se «revoluciona» y llegar a acuerdos, pone límites cuando son necesarios (y los cumple, ya lo creo), es respetuoso, escucha y le encanta conversar. Todo eso hace que la mayoría de sus compañeros quieran estar con él.
Como Generación X y madre de adolescentes de la Generación Z, llevo tiempo observando que lo que ocurre en las aulas se parece mucho a lo que ocurre en los equipos de trabajo, sobre todo en las empresas más pequeñas.
La disciplina positiva explica la existencia de dos necesidades básicas que tenemos todas las personas dentro de un grupo, sea la familia, los amigos o el equipo de la empresa: pertenecer y ser importante. Cuando una de ellas falla, aparecen las disrupciones, los conflictos y las llamadas de atención, y al equipo cada vez le cuesta más funcionar.
En una pyme esto pesa todavía más. El 99,8% de las empresas españolas son pymes y su tamaño medio es de 4,7 personas. Cuando alguien deja de sentirse parte o deja de sentirse importante, los efectos pueden causar estragos.
Existe una brecha entre el liderazgo que sigue predominando en la práctica (jerárquico y transaccional) y el que está emergiendo o que las organizaciones intentan implantar (transformacional y empático).
Según Gallup en informes de diferentes años, el liderazgo que más impacta de forma favorable y saca lo mejor de una plantilla es el basado en la escucha, el enfoque en soluciones y el establecimiento de objetivos comunes. Es un planteamiento muy cercano al liderazgo positivo que desarrolló Kim Cameron.
El liderazgo positivo no tiene nada que ver con la «positividad tóxica», sino que está más enfocado en la escucha, el enfoque constructivo y unos objetivos compartidos. Cuando se cumplen estos principios, mejora la productividad y los resultados del negocio.
De todos los beneficios que puede tener el liderazgo positivo, uno de los que más interesantes me parece es que funciona como vacuna frente a problemas que hoy preocupan a muchas empresarias: la rotación, la distancia entre generaciones y la falta de compromiso de parte de su plantilla.
Un dato lo ilustra bien: el 74% de la Generación Z se plantea cambiar de empresa (Dathum, 2026). No es una generación difícil. Busca estabilidad y sentido a la vez, y cuesta que se comprometa con un lugar donde no se siente escuchada.
Según el momento en el que estés en tu negocio, puede que te sirva una de estas dos ideas:
Si estás empezando a contratar porque tu empresa crece, aplicar estas bases desde el principio te ayudará, si no a evitar del todo, sí a reducir los problemas de rotación y de falta de compromiso de tus trabajadores.
Si ya tienes plantilla pero sientes que no funciona como equipo, es el momento de revisar a fondo cómo funciona tu empresa por dentro: dónde se produce la falla y qué está causando el desapego (el sueldo, la motivación, el reconocimiento, la comunicación, las expectativas…). Y de tener una conversación honesta con cada persona.
Liderar una empresa tiene mucho que ver con la economía y gestión, pero también con la filosofía y las relaciones humanas, teniendo siempre presente que, al final, a todos nos gusta ser reconocidos por nuestro trabajo (ser importantes) y que de verdad formamos parte de un proyecto (pertenencia).
¿Cómo lo puedes conseguir?: Reconociendo el talento concreto de cada persona. Fijando objetivos que el equipo sienta como propios, y no solo como órdenes que cumplir. Generando un espacio donde opinar no dé miedo, un espacio libre de vergüenza y culpa, como me gusta llamarlos. Creando puentes entre las diferentes generaciones que pueden coexistir incluso en las empresas más pequeñas: una hora al mes en la que una persona joven y otra con más trayectoria se enseñen mutuamente algo que dominan. Se llama mentoring inverso, cuesta muy poco y cambia mucho cómo se miran dentro del equipo.
Trabajar el clima laboral es una de las mejores inversiones que puede hacer una empresaria a lo largo de su trayectoria
Pagar facturas, sueldos e impuestos y sacar adelante el negocio puede llevarse casi todo tu tiempo, lo sé. Pero las personas que están a tu lado son el mejor aliado que tienes para que todo funcione. Son tu mejor diferenciación, y tú tienes la llave que abre esa puerta.
Por eso me quedan dos preguntas para ti: ¿Eres una líder positiva para tu empresa? ¿Eres la Mujer Referente con la que tu equipo quiere trabajar?
#MujeresReferentes #Liderazgopositivo #pertenencia #serimportante
Soy Raquel González Ruiz fundadora de MUJERES REFERENTES, mentora y formadora especializada en liderazgo positivo para empresarias de pymes y micropymes. Formada en coaching, disciplina positiva y comunicación, acompaño a equipos para tender puentes. Creadora del Método RGR y autora de «Eres una Mujer Referente: la guía para sacarla de tu interior». Puedes encontrarme en Instagram: @mujeresreferentes y LinkedIn

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