
10 Dic Penélope… El mito de la condición femenina en tiempos de Homero
Penélope… Símbolo de la fidelidad conyugal
Según Homero en su Odisea, Penélope, figura de la mitología griega, descendiente del gran héroe Perseo, reina de Ítaca, esposa de Ulises, madre de Telémaco y símbolo de la fidelidad conyugal, ante la prolongada ausencia de su esposo, se comprometió a casarse con alguno de sus pretendientes tan pronto como hubiese terminado un manto que destejía por la noche lo que había tejido durante el día.
Y ahora, el Parque arqueológico del Coliseo se centra en este personaje homérico, dedicándole la primera exposición, comisariada por Alejandra Sarchi y Claudio Franzoni.
Desplegada en los espacios de las ‘Uccelliere’ farnesianas y del Templo de Rómulo, la cita romana, valiéndose de más de cincuenta obras, describe el mito y el destino de la figura femenina de Penélope, que nos llega desde la época remota en la que se arraigan los poemas homéricos, a través de dos tradiciones igualmente potentes: la literaria y la vinculada a la representación visual.
‘Penélope’ – primer acto de una trilogía expositiva única en su género dedicada a los tres personajes femeninos más modernos de la antigüedad con Antígona y Safo- por medio de pinturas esculturas, relieves, incunables y libros de imprenta, restituye los diversos aspectos de la figura de Penélope, de su vida, antigua y moderna, así como reviven las preguntas que aún despiertan la curiosidad sobre su papel y la condición social de las mujeres.
Cabe recordar que su iconografía se caracteriza por una postura melancólica, donde resulta frecuente la presencia del telar con el que la heroína tejió la famosa mortaja para Laertes, padre de Ulises. Una imagen que ha atravesado los milenios y amueblado nuestro imaginario colectivo uniéndolo a un ideal normativo de la hembra, fiel a su marido Ulises y sabia conservadora de su morada real en Ítaca, obediente incluso al hijo Telémaco joven veinteañero. Si bien, lo que le aporta fascinación se atribuye a su determinación, su resistencia y su capacidad de soñar…
El ingenioso estratagema del lienzo realizado de día y deshecho de noche para postergar al infinito la elección de uno de los pretendientes, la complicidad no revelada pero evidente con las astucias de Ulises una vez de retorno en la patria, son solo algunos de los rasgos que la convierten en un ejemplo femenino desafiante respecto a la condición de objetiva minoría tal como era la de la mujer en la cultura antigua.
En la exposición, se va descubriendo las mil expresiones de la que no solamente era la esposa melancólica y devota de la tradición
De hecho, entre imágenes antiguas y modernas se puede observar cuando Penélope llora por el marido lejano o púdicamente cubierta por el velo, empleada en tejer el lienzo. Y deshaciendo lo realizado diariamente, la tenaz y valiente Penélope que durante una veintena de años logra mantener a todos a raya; Penélope y el arco para la célebre contienda entre los Pretendientes, otra ingeniosa actitud; Penélope que sueña y se abandona al estado inconsciente… Hasta Penélope que no desprecia la corte de uno de los Pretendientes, como ya narran algunos autores de la antigüedad.
Así pues, Penélope asume sus vivencias con decidida autonomía. Y como nos revela este proyecto, el telar constituye precisamente su ingenio. Porque dibujar figuras en el lienzo no es nada fácil y para recordarlo se debe aplicar un seguimiento numérico. Es decir que el telar requiere una métrica como el canto. Y quizás por ello, a los poetas de la antigüedad se les llamaba “costureros de cantos” dado que tejiendo las mujeres entonaban canciones.
Penélope además encarna el pudor, la modestia, la vergüenza, que desde el punto de vista iconográfico se manifiestan en el velo. Y precisamente el velo se refiere también a otro aspecto al protegerse de la realidad, poniendo un diafragma entre sí y el mundo .
En este recorrido expositivo, encontramos también un homenaje a otra mujer, María Lai, una artista que puso en el centro de su producción las materias textiles, en colaboración con el Archivo de la Fundación que lleva su nombre. De hecho, la unión entre la tejedura y el arte queda sellado a cargo de esta autora sarda con sus telares y libros “cosidos”.
Una mujer irreal, Penélope, ejemplo de la condición femenina en tiempos de Homero, y la mujer autora, María Lai, que recupera el telar para su producción artística.

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