Objetivos SMART que te zamarreen el alma. Mujeres Valientes.

Objetivos SMART que te zamarreen el alma

 

 

Objetivos SMART… Objetivos con corazón

 

De zamarreo dice la RAE: zarandeo, sacudida, meneo, vapuleo o tabaleo. De objetivo se dice: meta, fin, finalidad, propósito, intención, deseo, ideal, destino. Me encanta esta última acepción porque supone camino, intención y movimiento y porque se relaciona con la pasión y las ganas.

 

Del comienzo de año y los propósitos

 

Comienza el año y con él los nuevos propósitos. Ir al gimnasio, comenzar terapia, dedicarle más tiempo a lo que te gusta o retomar el contacto con amigos que, solo ves un par de veces en verano. Las campanadas y la llegada del nuevo año son como un punto y aparte, una oportunidad nueva.

Pero ¿Qué es lo que realmente sucede con la mayor parte de los objetivos propuestos? Pues lo que sucede, no es más que, perdemos la motivación y con la pérdida de la ilusión se produce el abandono y así año tras año y vuelta a empezar de nuevo.

Seguro que habéis escuchado hablar de los objetivos SMART. Que no es más que la teoría que establece que, los objetivos que nos propongamos deben ser específicos, medibles, alcanzables, realistas y de duración limitada.

Todo esto, además de ser más que cierto, está muy bien porque son pautas realistas y completamente asequibles. Pero a mi parecer, y desde la más absoluta humildad, los estudiosos se olvidan (a veces) de lo más importante, que no es más que el objetivo que nos marquemos tiene que zamarrearte el alma.

Sí, has leído bien, zamarrearnos el alma y no de cualquier forma. Tenemos cierta tendencia a adoptar los objetivos de los demás, hacemos nuestros, consejos por los que ni siquiera hemos preguntado y nos marcamos unas fechas que la mayor parte de las veces son imposiciones, pero se nos olvida buscarle el sentido.

Y buscarle el sentido, no es más que salirnos del redil que los demás construyeron para nosotros. Desafortunadamente, muchas son las situaciones de nuestras vidas en las que somos el resultado de las proyecciones de los demás.

 

Buscar el sentido abandonando las proyecciones que los demás establecieron para nosotros

 

Las proyecciones de los demás son como si nos llenasen los bolsillos del abrigo que llevamos de piedras que, no son nuestras. Son todos los deseos frustrados de quienes, tienen algún tipo de influencia sobre nosotros.

Son los sueños pendientes que no nos corresponden, son todos los “no he podido” de nuestros padres, abuelos, tíos…figuras de referencia, y como yo no he podido considero oportuno (aunque ni siquiera te pregunte) que son las mejores opciones para que seas feliz.

Retomamos lo importante, nuestros objetivos de nuevo año. Pues eso los objetivos dependen de las personas, no todos podemos tener los mismos objetivos. Quizás tu objetivo de este año, sea apuntarte a un curso de maquillaje para, pintarte la raya del ojo de manera decente y el mío volver a solicitar esa beca que, siempre ha estado presente.

Quizás tu objetivo deba parecerse mucho más a un propósito y quizás tu propósito sea o deba ser cambiar de trabajo, en vez de ir al gimnasio para echar fuera lo que te provoca el primero. Quizás tu objetivo consista en quitar en vez de añadir.

 

Escucharnos para buscar el sentido, perdernos para encontrar quienes somos

 

Regla número 1. Valor y al toro

Voy a escucharme para encontrar el sentido. Este estadio es de valientes, porque supone hastío, desgana, silencio. Se parece a ese momento contra la pared, a un chirrido de dientes, un me tapo los oídos y cierro los ojos con fuerza.

Se trata de un me quedo a oscuras, temblor de huesos, desgaste, parálisis, incapacidad para avanzar, sensación de abandono.

Regla número 2. Algunas veces establecer un objetivo es mover o quitar, no poner

Esta etapa se caracteriza por la acción, lo importante no es acertar, es moverte del sitio que ocupas. Salir de la cama, levantarte del sofá, dejar de ir a las mismas extraescolares, levantarte a una hora diferente los domingos, borrar del calendario tareas como lavar el coche o hacer la compra en el supermercado un sábado por la tarde.

Alterar el orden, generar caos, tambalear los esquemas, sentir inseguridad dentro de lo que se da por sentado. Esa etapa se caracteriza por las ganas de comenzar a sentir ganas.

Regla número 3: sentir y sentido

Esta etapa consiste en instaurar los cambios. Quedarte con nada y comenzar de cero. Esta etapa consiste en establecer el orden desde el principio, consiste en sentir, con lo que sentir implica, consiste en tomar conciencia de forma plena.

Consiste en levantarte antes y sentir el café entre las manos, regar las margaritas amarillas antes de cruzar como un automatismo la puerta para salir de casa. Sonreír, ir más lento, mirar cómo se esconde la luna, sentir el sol en tu piel mientras caminas por la calle, abrocharte los botones de la chaqueta porque comienzas a sentir frío… temblar de dolor, de miedo, de rabia o de ganas.

Sentido, esa es la clave y quizás tu propósito este año sea, tomar café más veces con la persona más importante del mundo, leer a Quevedo aunque te cueste la vida entenderlo a la primera, o coserte una falda aunque no tengas los patrones.

Regla número 4: escucharte no te hace egoísta

Que difícil mujer, mamá, esposa, hermana. Que difícil y complicado pedirte justo llegados a este punto, que pienses en ti, que te escuches, que te sientas ¿Cuándo dejaste de hacer justo eso? Pues si voy a pedirte que en vez de planchar la ropa de los niños, ordenes el cajón de tus deseos, voy a pedirte que el vez de hacer la comida del lunes te pintes los labios, o te hagas un chocolate caliente y esperes a que se te enfríe entre las manos.

Voy a pedirte que te descargues una serie, que veas la tele un ratito por las noches o que, sobre la mecedora pongas tu manta preferida y ese libro que dejaste aparcado justo antes de que naciera el más pequeño.

Voy a pedirte que luches por ti que recuperes el alma, que vuelvas a buscar el sentido, tu sentido, me consta que has llenado tu vida del sentido de los demás, pero ahora y aunque te cueste entenderlo ese no nos vale para nuestra propuesta: que el ser nosotras mismas, con lo que elijamos mover poner o quitar nos zamarree el alma cada mañana y que nos libremos del yugo del egoísmo para ser mejores, para sentir más, para darnos mejor, conciencia plena.

Y a ti ¿Qué es lo que te zamarrea el alma?

 

 

Rocío Fernández
rfernandez.diaz87@gmail.com
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