No a la violencia contra las mujeres... "Cicatrices". Mujeres Valientes

No a la violencia contra las mujeres… «Cicatrices»

No a la violencia contra las mujeres... "Cicatrices"

 

Desde el corte del siglo XVII ordenado por Bernini a los rostros invisibles de las mujeres agredidas con ácido constituye el tema de la exposición:

 

“NO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES”

 

Porque el ataque físico a las mujeres persiste y no ha dejado nunca de existir

 

Como el despecho por haber sido traicionado que pudo prevalecer en la devoción a la belleza del artista más admirado del barroco: se exhibe en la galería expositiva el busto de Costanza Piccolomini Bonarelli, realizado por su amante Gian Lorenzo Bernini, que  por celos mandó a desfigurarle la cara.

La obra maestra, cedida por el Museo del Bargello, grita un drama eterno dialogando con las fotos de Ilaria Sagaria, que ilustran poéticamente el dolor y la soledad  de las víctimas de ataques con substancias corrosivas.

Organizada simbólicamente en el mes en que se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y comisariada por Chiara Toti, la exposición confronta las fotografías de Sagaria con la obra maestra de Bernini.

 

No a la violencia contra las mujeres... "Cicatrices"

 

La extraordinaria escultura de mármol, esculpida por el maestro del Barroco como homenaje a su amada y después desfigurada en el rostro en un ataque de celos; las fotos contemporáneas de Sagaria dedicadas a las mujeres  dañadas por el ácido, con la cara invisible, vendada, protagonistas del ciclo “El dolor no es un privilegio”.

De hecho, el arte antiguo se refleja en la actualidad -recordando que la persistencia de la violencia de género es un drama de siempre- en esta cita de las Galerías florentinas.

En el busto marmóreo (1637-1638) el artista retrata a la mujer con plena naturalidad e intimidad: la camisa abierta, el pelo movido, la boca entreabierta como queriendo sugerir una conversación.

En el tardío verano de 1638, Bernini tras haber descubierto la relación de Costanza con el hermano Luís, loco de celos, mandó a desfigurar el rostro de la amada.

Mientras el celebrado Bernini obtuvo la gracia y prosiguió su brillante carrera sin consecuencia alguna, Constanza fue recluida  en un monasterio durante cuatro meses.

Cumplida su “condena” volvió con su marido, Matteo Bonaerelli con el que emprendió un floreciente comercio de esculturas: a esta mujer valiente se le reconoce la capacidad de rescate, ese que encontramos en la actualidad en tantas víctimas de violencia, a las cuales Sagaria les dedica sus tomas homenajeándolas líricamente.

El ciclo de fotos ‘El dolor no es un privilegio’ rememora el delito perpetrado a Costanza, que se reactualiza en casos aún más tremendos que las agresiones con ácido.

El blanco, ahora como antes, sigue siendo la cara de las víctimas, rociada de substancias corrosivas que queman la piel y erosionan huesos y cartílagos, castigándolas a una existencia de calvario físico y sicológico.

Como declara Ilaria Sagaria: “ La violencia a través del ácido es un fenómeno global que no está vinculado a la etnia, a la religión ni mucho menos a la posición social y geográfica.

A pesar de que se han registrado algunos casos de agresión cometidos a los hombres, emerge una forma de violencia con un impacto mayor a las mujeres.

Además de la brutalidad física causada por un gesto inhumano, queda por afrontar el trauma sicológico: la pérdida de identidad, la depresión y el aislamiento.

 

No a la violencia contra las mujeres... "Cicatrices"

 

Finalizada la fase de hospitalización, las víctimas se ven obligadas a pasar largos períodos encerradas dentro de casa e incluso cuando pueden salir al aire libre, se niegan a mostrarse en público y a afrontar la mirada de la gente.

Quitan de en medio los espejos y sus fotografías, eliminando cualquier cosa que pueda mostrar su aspecto anterior y el actual, convirtiéndose en prisioneras de una casa privada de memoria y de identidad.

A través de sendos testimonios, he reconstruido una narración, una escenografía fotográfica que pudiera  devolver estos momentos sin espectacularizar el dolor, concentrándome en el aspecto sicológico y en el concepto de identidad”

Por su parte, el activo director de los Uffizi, Eike Schmidt, subraya: “Con motivo de esta exposición, el busto de Costanza Piccolomini Bonarelli ha sido objeto de una restauración financiada por las Galerías de los Uffizi: así, la obra puede apreciarse en su totalidad, gracias a este simbólico acto de resarcimiento, aunque solamente contra los daños del tiempo.

Expuesta, la admiramos no solo como una obra maestra de uno de los máximos escultores barrocos,  sino que estamos invitados a reflexionar sobre la feroz violencia de los fuertes contra los débiles. Y a meditar sobre el dolor inenarrable de la supervivencia”.

 

  1. No a la violencia contra las mujeres... "Cicatrices"

 

Por su parte, Ilaria Sagaria (Palomonte – Salerno, 1989), profesora de fotografía y gráfica, en su investigación fotográfica trata de restituir un imaginario complejo y estratificado del universo femenino, denso de símbolos culturales, de detalles artísticos con especial atención a los significados sociales, políticos y sicológicos.

 

Nunca mejor para recordar que una imagen vale más que mil palabras

 

LA CICATRIZ – Galería de los Uffizi – Florencia (Hasta el 19 de diciembre 2021)

Carmen del Vando
mjandrade@rtva.es
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