Las mujeres rurales piden paso en esta crisis de coronavirus

Las mujeres rurales piden paso en esta crisis de coronavirus. Mujeres Valientes

Las mujeres rurales piden paso en esta crisis de coronavirus

Las mujeres rurales estamos pidiendo paso en un momento que jamás imaginé vivir hace un mes cuando escribí mi último artículo en Mujeres Valientes, sobre lo que es una Mujer a Pie de Obra.  Nunca pensé que este mes tendría que escribir sobre cómo estoy viviendo estos días en confinamiento.

Esta situación que veíamos en China, desde lejos, y no pensamos que nos pudiera pasar a nosotr@s y de repente aquel 14 de Marzo se hizo una realidad, y nos freno la vida en seco.

Esa vida a doscientos por hora que llevaba: una vida en la que levantaba a las seis de la mañana, a las ocho el niño en el cole y a hacerme kilómetros y más kilómetros para trabajar, para visitar obras, proyectos nuevos… Llegaba a las ocho de la tarde y al día siguiente vuelta a empezar. Un mes de Marzo donde todos los fines de semanas vísperas de Semana Santa había en mi pueblo fiestas previas tradicionales.

Ya el 12 de Marzo fue un día raro, complejo. Un día en el que el colegio al que asiste mi hijo se dio un positivo y creó la alarma. Esa misma noche se suspendió la asistencia a los colegios durante quince días, por la Junta de Andalucía y el Viernes 13 de Marzo ya era una realidad lo que creíamos que nunca iba a ocurrir:

 

Contenidos

 

teníamos la situación de China aquí, esa que veíamos en Enero en las noticias tan lejanas

 

Os confieso que yo tardé unos días en ser consciente de todo. Ese primer fin de semana estuve muy pendiente a las noticias sobre cómo el número de positivos que subía como la espuma. Pero llegó ese primer lunes de confinamiento y de repente me vi haciendo de profesora, y poniendo en orden el cierre de algunas obras que se habían quedado pendientes.

Desde el primer momento supe que serían más de quince días, a pesar de lo que se dijo en un primer momento, así que debía de hacerme a la idea de lo que estaba ocurriendo y aunque a veces era algo reacia;y aquí estoy pasado más de un mes, desde entonces, y explicando cómo lo estoy viviendo desde la Sierra.

En mi caso desde el primer día decidí no tener miedo, ni obsesionarme. Evidentemente tomo las precauciones adecuadas pero una frase que he repetido mucho estas ultimas semanas es que “si está para ti ni, aunque te metas en una urna de cristal, si es tu destino pasarlo lo pasarás”.

Quiero dejar claro que esto lo pienso no porque no me lo tome en serio sino porque la vida, por desgracia, me ha enseñado eso. Acontecimientos como el que viví cuando mi hermana, una chica joven y sana con veintidós años le diagnostican cáncer, o a mi padre, que sólo hacía tres años que había superado el suyo y murió en un instante. Ambas fueron situaciones que me hicieron ver, de otra manera, la vida.

 

Me hizo aprender a relativizar y a entender que cada un@ tenemos un destino y de éste por más que queramos, no nos podemos escapar

 

También he explicado muchas veces durante estas tres semanas, que ante esta situación teníamos dos opciones: la primera era entrar en pánico, la segunda aceptar la situación y llevarla lo mejor posible; así que yo, evidentemente, opté por la segunda.

Elegí por decir que la vida me había frenado en seco, a mi y al mundo entero, que por algo había pasado esto. Fue entonces cuando decidí intentar saber porqué y aprender de ello; y eso es, precisamente, lo que estoy haciendo: APRENDIENDO DE ÉSTO.

Una situación que me dio más tiempo para estar con mi hijo. Algo que necesitaba porque con el ritmo de trabajo que llevaba y los días que le tocaba estar con su padre, apenas me veía.

 

Ahora me ha dado tiempo para darle mil besos a los mofletitos rechonchos de mi ojazos

 

Tengo tiempo para escribir, para abrir mi alma en ese libro que poco a poco va sumando capítulos. Un libro en el que cada palabra es una parte de mi vida que quedara impresa para siempre. Letras que sacarla del alma a veces no es fácil, pero que en estos momentos me hace analizarlas con más claridad para poder sacar lo mejor de mi y poder plasmar en palabras lo que mi cabeza piensa y quiere trasmitir.

Otras experiencias que estoy viviendo, como transcribir entrevistas o escuchar testimonios de primera mano, sobre esta situación que vivimos en diferentes ámbitos y que me hacen aprender aún más de esta situación… Retomar proyectos frenados que hace unos meses tuve que dejar porque mi día a día no daba para más y tuve que priorizar.

Comenzar a darle una forma real a mi vuelta a la moda, marcándome como objetivo la Primavera de 2021, y mientras tanto aprendiendo, documentándome, estudiando la Historia de la Moda. Algo fascinante, siendo un poco Coco, como me llamaba hace unas semanas con cariño un amigo, y con el objetivo de llegar lejos pero asentándome en cimientos sólidos.

Reflexionando sobre lo que me rodeaba actualmente en mi vida. Un tiempo en el que, al frenar y al analizar todo el contexto, me ha ayudado a ser capaz de ver la realidad de algunas cosas, y aunque a veces tenemos que tomar decisiones que no nos gustan y nos puede hacer sufrir…

 

éstas son necesarias para poder seguir avanzando, ver la realidad y seguir fieles a nosotras mismas

 

Asumiendo aún la nueva forma de vida que tenemos actualmente y en la que las mascarillas y los guantes son nuestros grandes aliados. Una nueva forma de vida en la salir a la calle ahora no es libre: hay que hacer colas para comprar, guardar las distancias, la sensación de encontrarte a una amiga y no poder darle dos besos… ¡con lo que nos gusta a los andaluces “plantar dos besos”!… Una nueva forma de vida en la que cuando llegas a casa debes tomar las precauciones necesarias de limpieza. Esta nueva forma de vida que nos ha llegado de un día para otro y que se quedará con nosotros ¿unos meses?.

Tenemos que acostumbrarnos a ver a la Policía Nacional y Local, a la Guardia Civil y la UME en la calle controlando, algo que nunca pensé vivir… Una situación que, en mi caso, me da esa sensación de que hemos dejado de ser libres por unos meses, y de que ahora ahora nos tocará apreciar la gran suerte que teníamos antes de vivir por vivir en un país libre y civilizado.

En mi pueblo Arriate se habla  de siete casos confirmados de Covid-19 en personas del pueblo y  en Ronda ya asciende a más de cien positivos, treinta y cinco curados y nueve fallecimientos. Aún estando cerca no me ha tocado ningún caso positivo. Estamos bien y espero que sigamos así pero en este instante no se sabe qué pasará.

 

Mujeres rurales… Pura fuerza en entornos de una España vaciada y en peligro ahora por el coronavirus

 

Esa situación laboral post coronavirus que nos da tanto miedo y que a todos nos afecta y que en mi caso, que soy autónoma, no me quedó mas opción que darme de baja. Era lo más recomendable. Todavía no sé cuándo podré volver a retomar todos mis proyectos frenados y sin ayudas.

Una vez más y después de hablar con autónomos y autónomas como yo hemos tenido la percepción de que se han vuelto a olvidar de nosotr@s, a pesar de ser el pulmón de este país. Las medidas que se han tomado son muy débiles ante el contexto real de los autónomos. Y si antes ya se nos asfixiaba ahora más. Me duele ver como muchos compañeros y compañeras verán sus proyectos morir por culpa de lo que está ocurriendo ya que sin ingresos es imposible soportar los gastos y seguir.

Algo que me preocupa y mucho es si antes de la pandemia del coronavirus las emprendedoras rurales nos costaba un gran esfuerzo poder sacar los proyectos adelante, con muy poca visibilidad y a penas ayudas, ahora con la situación económica que se nos viene encima seremos aún más olvidadas.

 

Se frenarán, con todo probabilidad, esos proyectos que se estaban iniciando para ayudarnos, porque, y siendo realistas, los fondos después de esto  escasearán

 

Me pone muy triste saber que muchos proyectos valiosos que se esconden en las zonas rurales de España y que están siendo liderados por mujeres con un talento infinito, se quedaran por el camino, porque ellas deberán de priorizar y si no tienen los ingresos y ayudas suficientes para sostenerse deberán desistir y emigrar a las ciudades para buscarse la vida y el pan de sus hijos.

Much@s pensaréis al leer esto, que harán como la mayoría, pero las consecuencias van mas allá de un proyecto fallido porque ese fracaso conllevará que los pueblos estén cada vez mas envejecidos, que no haya relevo generacional, que no se active la economía y el empleo, que si las mujeres jóvenes en edad fértil se van, sus hijos, que son el futuro de ese pueblo, también se irán con ellas. Y esto no es cosa de Yolanda Moreno, que lleva gritándolo al mundo desde hace casi cuatro años, es un problema real de despoblamiento que sigue invisible para much@s y que después de la crisis del Covid-19 será más acuciante, porque las ayudas para el mundo rural se verán reducidas.

Hace un par de días hablando con una amiga que después de años luchando por su proyecto y con mucho conseguido lo ha tenido que parar y con futuro incierto, le decía que hemos librado batallas peores y que saldremos de esta.

Con otra amiga hablaba hoy de que nos van a tocar tiempos muy complicados donde habrá que trabajar muy duro

Y como estos comentarios tengo muchos. De todas esas emprendedoras que me rodean, cada una con su propia historia y  situación personal.

Que he sentido y siento miedo, por supuesto. Creo que esta emoción y al igual que yo, la siente la mayoría del país, ya que estamos ante algo nuevo y no sabemos qué consecuencias económicas puede traernos y, en mi caso, no sé lo que me espera con un niño a mi cargo me asusta todavía más.

Pero ese miedo nos hace activarnos y ser más valientes. Estoy segura de que poco a poco ese miedo me hará salir hacia adelante con trabajo y esfuerzo, aunque ahora mismo no sepa qué futuro laboral me espera. Sí sé que no me voy a quedar parada y que buscaré opciones para salir adelante como lo llevo haciendo desde hace un año.

Esta crisis me ha pillado más fuerte de mente y segura de mí misma. Sé que mis capacidades y cualidades se alienarán conmigo y también sé que eso jugará a mi favor para salir adelante y para seguir manteniendo mi espíritu sólido y firme durante este encierro.

Lo único que os puedo decir es que lo que nos espera no lo sabe nadie, pero de lo que sí estoy segura es de que si luchamos unid@s para levantar nuestra economía, dejando los egos atrás, haciendo efectiva la economía colaborativa, siendo solidari@s y compañer@s al igual que lo hacemos ahora quedándonos en casa y abriendo nuestras ventanas a las ocho de de la noche de todos los días… ¡SALDREMOS ADELANTE!.

 

Os deseo lo mejor y que estéis todas bien… Y desde aquí, desde Arriate, os envío mucho animo y energía para todo esto que nos espera

Yolanda Hervás
yhervas@efectolegal.es
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