Mujer referente... Contribuyendo a que otras personas alcancen el éxito. Mujeres Valientes.

Mujer referente… Contribuyendo a que otras personas alcancen el éxito

 

 

¿POR QUÉ TE CUESTA TANTO SENTIRTE UNA MUJER REFERENTE?

 

Hace ya varias semanas que venimos hablando de la importante gesta que ha realizado la Selección Femenina de Fútbol a nivel mundial, paradójicamente (o no), empañada por todo lo sucedido después de este importante logro… Pero no vengo a hablar de este tema. Estoy segura de que ya has dedicado algún minuto a pensar sobre esto.

Me quedo con la importancia de resaltar que, en un mundo en el que históricamente ha habido una hegemonía masculina absoluta como es el fútbol, por fin las nuevas generaciones de niñas y niños tienen a mujeres a las que seguir, admirar y emular. Porque este es el principio para que luego, como adultas, seamos capaces de vernos a nosotras mismas como una figura de referencia, sea lo que sea que hagamos.

Si nunca ha habido reconocimiento público a los trabajos y logros conseguidos por mujeres, la conclusión a la que muchas hemos llegado desde pequeñas, es que lo que hacemos o alcanzamos “tampoco es para tanto”. Si no eres capaz siquiera de imaginarlo, mucho menos de conseguirlo.

Estamos en un momento favorable. Cada vez son más las mujeres que salen a la luz pública y a las que se les empieza a reconocer el enorme aporte que hacen a la sociedad. Sin duda, será un buen recurso para la educación de las niñas y niños de hoy. Pero, ¿Qué pasa con nosotras, las que venimos de otra generación y llevamos grabadas en nuestro imaginario ideas que nos hacen caer en la creencia de que nuestro trabajo es menos brillante?

 

Nuestra generación (y anteriores) aún podemos trabajar para derribar el muro interno que tenemos

 

Aún estamos a tiempo para reconocernos a nosotras mismas, más allá de lo que nuestro entorno diga sobre nosotras, nos aplaudan o no. Y es que puede ser que hayas sentido alguna vez que se ha valorado con un doble baremo el mismo trabajo o resultado. Esto daña poquito a poquito nuestra autoestima. Y, finalmente, muchas veces por temor a no ser adecuada o suficiente, hemos optado por tener un perfil bajo.

Mejor que nadie se fije en nosotras o nuestro trabajo con tal de no sufrir un rechazo. Sin duda, esto no lo harían las mujeres que son referentes, ¿verdad? Ellas son fuertes y poderosas y no le temen a nada ni a nadie… Una nueva prueba para reforzar nuestra creencia interna.

Y, por último, llegamos a la guinda: ¡El liderazgo! A las mujeres es que nos cuesta más liderar, ¿verdad? Somos más tranquilas, menos agresivas, no nos gusta mostrarnos enfadadas o hablar fuerte en público… Pero, claro: ¿y si te dijera que esas características (que nunca se han asociado a “nuestra naturaleza”), en realidad, tampoco son las únicas que debe tener un líder?

 

El liderazgo no se ejerce de una única manera; es más, ese tipo que he descrito es ya considerado por muchos como el “antiliderazgo”

 

Hay diferentes formas aunque en las pelis, libros, series y canciones siempre aparezca el duro, carismático, malote y/o narcisista encumbrado a líder. También en la política y en las altas esferas económicas se aprecia este patrón.

Puede que tú te sientas más cómoda en alguno de estos estilos:

  • Líder capacitador: Movilizas a otras personas hacia una visión. Marcas objetivos pero confías y dejas libertad para que lo consigan.
  • Líder afiliativo: Las personas son lo primero. Creas armonía. Identificas oportunidades y resaltas lo positivo de las personas.
  • Líder democrático: Buscas el consenso a través de la participación. Mantienes siempre a las personas en los procesos de decisión.
  • Líder-coach: Ayudas a las personas a desarrollarse. Das prioridad al feedback y al apoyo. Te centras más en el desarrollo que en la consecución de las tareas.
  • Líder referente: Lideras, sobre todo, a través del ejemplo; es tu forma de ayudar a los demás a superarse. Tienes estándares altos de desempeño.

Las razones que te he expuesto aquí (falta de reconocimiento social, doble baremo en los logros y niña identificación como líder) son algunas por las que muchas veces nos cuesta sentirnos como Mujeres Referentes. Puede que tengas una, una combinación o todas.

Por eso quiero traerte este mensaje: Olvídate de todo lo que hasta ahora has creído que era ser una mujer referente.

Puedes empezar desde este momento a labrar una nueva imagen de ti misma:

  1. Reconócete: Por todo lo que haces y en todo en lo que aportas a quienes te rodean y más allá.
  2. Muéstrate: ¿A qué temes a estas alturas de tu vida? ¿Qué es lo peor que te puede pasar por mostrar quien eres?
  3. Encuentra tu propio estilo de liderazgo. Busca el tuyo propio, créetelo y empieza a ejercerlo. Recuerda que ser líder no es tener a millones de personas alrededor del mundo pendientes de tus acciones o palabras. Ser líder es contribuir para que las personas alcancen su sueño, su meta, a ser mejores.

 

Nos sobran ya líderes autoritarios y narcisistas

 

Necesitamos un mundo donde se escuche y se reconozcan a las personas. Te necesitamos a ti y que empieces a actuar como la Mujer Referente que ya eres.

 

Raquel González
rq.glez.ruiz@gmail.com
1 Comment
  • Victoria Eugenia González
    Posted at 12:23h, 28 septiembre Responder

    Me parece una reflexión interesante, aportada por una mujer brillante y referente para mi.

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