
24 Ene Mudlarking… El arte de combinar diversión y aprendizaje
Mudlarking: Encontrando historias en las orillas del río Támesis
Nuevo año, nuevas aficiones. Para comenzar esta temporada en Mujeres Valientes, me gustaría hablar de un tema curioso que nunca antes había mencionado. Tanto si vives cerca como si vienes de visita, creo que esta actividad puede resultarte interesante, además de ser algo que puedes disfrutar en familia.
Se trata del mudlarking
La primera vez que escuché sobre el mudlarking fue gracias a un par de amigas que solían recorrer las orillas del Támesis con sus hijos en busca de pequeños tesoros escondidos. Este pasatiempo tan singular es mucho más que una simple afición, ya que combina diversión con aprendizaje.
El mudlarking consiste en explorar las orillas de los ríos, especialmente durante la marea baja, para encontrar objetos antiguos o interesantes. En sus orígenes, durante el siglo XIX, esta actividad era una forma de supervivencia para los más desfavorecidos, que buscaban cualquier cosa de valor que pudieran vender.
Hoy en día, es un hobby popular que mezcla arqueología amateur, aventura y pasión por la historia
El río Támesis, que atraviesa Londres, guarda en sus profundidades innumerables piezas de diferentes épocas. Desde los romanos hasta la actualidad, este río ha acumulado objetos que se han convertido en auténticos tesoros para los mudlarks modernos. ¿Qué tipo de hallazgos se pueden encontrar? Fragmentos de cerámica, pipas de arcilla, monedas, botones e incluso joyas han sido recuperados de sus aguas. Cada objeto encontrado tiene una historia que contar y es una pieza más del enorme rompecabezas de la vida londinense a través de los siglos.
Si alguien se anima a practicar mudlarking en el Támesis, es importante saber que se necesita un permiso especial de la Autoridad del Puerto de Londres (Port of London Authority), que cuesta alrededor de 35 libras y tiene una validez de un año.
Sin embargo, solo se emiten 4.000 permisos estándar al año y 30 permisos “creativos”. Estos últimos están dirigidos a quienes planean usar sus hallazgos para crear obras de arte o artesanías. Para obtener uno, es necesario ser mayor de 18 años, utilizar únicamente objetos sin gran valor histórico o económico y explicar detalladamente qué se hará con ellos.
Tras la pandemia, el mudlarking se ha popularizado enormemente, tanto que actualmente hay más de 10.000 personas en lista de espera para obtener un permiso. Existe una comunidad de entusiastas que comparten sus hallazgos en redes sociales y en eventos locales.
Muchos de ellos colaboran con museos para preservar y estudiar los tesoros encontrados. Los mudlarks modernos, equipados con botas de agua, guantes e incluso detectores de metales, no buscan riquezas, sino historias.
Una excelente forma de iniciarse en el mudlarking es participar en alguno de los tours organizados por la Autoridad del Puerto de Londres. Durante aproximadamente dos horas, un arqueólogo guía a los participantes, enseñándoles los fundamentos de esta actividad y ayudándolos a descubrir tesoros del pasado. Estos tours suelen costar unas 25 libras por persona y no están permitidos para menores de 8 años.
Curiosamente, aunque esta actividad estuvo tradicionalmente dominada por hombres, en los últimos años se ha producido un aumento en la participación de mujeres apasionadas por la historia y la arqueología.
Una de las figuras más destacadas es Lara Maiklem, conocida como “The Mudlark” en redes sociales, quien ha popularizado esta práctica a través de sus hallazgos y libros sobre el tema.
Lo más fascinante del mudlarking es que nos enseña que la historia no solo se encuentra en las aulas o en los libros, sino también en los objetos olvidados que el río guarda en su interior.
Algunos datos curiosos sobre el mudlarking:
- Hallazgos comunes: Las pipas de arcilla son uno de los objetos más frecuentes. Estas pipas desechables fueron muy populares entre los siglos XVII y XVIII.
- Tesoros inesperados: Algunos mudlarks han encontrado joyas antiguas, como anillos romanos o medievales, que han sido expuestos en museos.
- Protección legal: Está prohibido excavar en las orillas sin permiso, y cualquier hallazgo de valor histórico debe ser reportado al Museo de Londres.
- Un club exclusivo: Los mudlarks más comprometidos forman parte de la Society of Thames Mudlarks, un grupo con acceso privilegiado a ciertas áreas del río.
- El origen del término: La palabra “mudlark” originalmente hacía referencia a los niños y adultos pobres del siglo XIX que buscaban en el barro objetos para vender.
El mudlarking es una manera fantástica de conocer la historia de la ciudad desde una perspectiva única. Así que, si alguna vez visitas Londres, anímate a recorrer las orillas del Támesis. Tal vez encuentres un pequeño fragmento del pasado que inspire tu propia historia.


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