
11 Feb Miriam Echevarría… La investigación y la ciencia como pasión
Aunque de padres españoles, Miriam Echevarría nació en Ciudad Guayana (Venezuela). Estudió biología y se doctoró en esta ciencia en la Universidad Simón Bolívar de Caracas. Luego logró becas que le permitieron trasladarse a Estados Unidos, primero a San Francisco y luego a Nueva York donde estuvo la mayor parte del tiempo que pasó en el país norteamericano. Más de seis años por tierras estadounidenses investigando. En 1996 llegó a Sevilla y logró plaza en la Universidad de Sevilla. Ahora es catedrática de fisiología y además dirige un laboratorio en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS).
Mujeres Valientes: Usted ha dedicado su vida como científica experimental a una proteína. ¿Puede hablarnos de ella comenzando por la propia definición de proteína y sus funciones?
Miriam Echevarría: Hice dos tesis en la Universidad Simón Bolívar de Caracas, una para licenciarme en Biología (1984-1985) y otra para obtener el grado de doctora en Biología (1986-1990), ambas relacionadas con el movimiento de agua a través de las membranas biológicas, pero todavía en esa época las acuaporinas (las conocemos por AQPs) no se conocían. Las AQPs, son una familia de proteínas, cuya función es la de servir de paso o canal, para que el agua entre o salga de nuestras células y es al estudio de ellas a lo que he dedicado casi toda mi carrera, desde su descubrimiento en 1992. Las proteínas son moléculas fundamentales de nuestras células, cuya estructura básica está formada por una o más cadenas de aminoácidos. Realizan en nuestro cuerpo muchas funciones, desde formar parte estructural de nuestros tejidos hasta ser elementos que permiten a nuestras células realizar múltiples funciones como la de dividirse y crecer, respirar, moverse, defenderse, etc.
La vida, de los seres vivos que hoy conocemos no sería posible sin proteínas. Cuando se descubrió la primera acuaporina (AQP1), dimos un paso de gigante para entender de forma precisa cómo el agua se mueve en nuestras células. A partir de este descubrimiento, empezamos a descubrir la presencia de estas proteínas en casi todas las células de nuestro cuerpo, comenzamos a entender bien cómo funcionan nuestros riñones y cómo llega el agua desde los vasos sanguíneos que la reparten hasta el interior de nuestras células y, más recientemente, hemos visto cómo estas proteínas también participan en funciones de limpieza de nuestro cerebro, ayudando a la eliminación de moléculas tóxicas que al depositarse en el tejido cerebral, contribuyen a la aparición de enfermedades neurológicas como la hidrocefalia y el Alzheimer.
Mujeres Valientes: El trabajo que ahora desarrolla usted es comprobar las relaciones entre la acuaporina y la hidrocefalia, ¿Qué ha descubierto?
Miriam Echevarría: En el laboratorio, usando ratones como modelos animales de la hidrocefalia crónica del adulto, también conocida como hidrocefalia normotensiva, hemos visto que Acuaporina-4 (la que llamamos AQP4) es muy importante y que el envejecimiento del animal produce una alteración en la localización de esta proteína en el cerebro, que contribuye a hacer menos eficiente el sistema de evacuación del agua desde el cerebro, favoreciendo que el agua se acumule en los ventrículos y favorezca la hidrocefalia en el individuo. Si la eliminación del agua desde el cerebro está limitada por el inadecuado funcionamiento de estas proteínas, tampoco la limpieza del tejido cerebral de sustancias toxicas que deben eliminarse ocurre apropiadamente y esto se ha visto que contribuye a la aparición de otras patologías neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
En el caso de las hidrocefalias congénitas, que se asocian a la alteración de la expresión de ciertos genes, también hemos descubierto en experimentos con ratones que desarrollan hidrocefalia desde el nacimiento, que la falta de AQP4, provoca la ausencia de otros genes necesarios para que los tejidos de nuestro cerebro comprometidos con la producción y circulación del líquido cefalorraquídeo funcionen adecuadamente y el liquido se mueva por nuestro cerebro a una velocidad y con una dirección normal, para que no se estanque y genere hidrocefalia.
Mujeres Valientes: ¿Y qué pretende descubrir ahora?
Miriam Echevarría: Queremos seguir ahondando en lo que hemos descubierto. Cuando descubrimos que una proteína se asocia a una enfermedad, es como haber visto la punta del iceberg. Ahora queremos describir en detalle esa asociación, qué otros elementos participan de ella, cuándo surge en la vida del individuo, cómo podemos evitar que ocurra, cómo podemos detectar su presencia y si podemos modularla una vez presente. Esto nos llevará a entender mejor el origen de la enfermedad, descubrir moléculas que sirvan para diagnosticarla y distinguirla de otras enfermedades y encontrar nuevos fármacos para el tratamiento.
Queremos empezar pronto a probar en los modelos animales, si la ingesta de ciertos extractos vegetales, cuya acción beneficiosa en patología vascular ha sido demostrada, también ayudan a prevenir la hidrocefalia. Centraremos nuestra atención en los efectos que estos extractos producen sobre el cerebro, fijándonos de forma especial en su acción sobre Acuaporina-4.
Mujeres Valientes: Y para seguir adelante en su trabajo han elaborado y solicitado ustedes la aprobación oficial de un I+D, ¿tiene esperanzas, dado que siempre se quejan ustedes de que la investigación en España necesita un buen impulso?
Miriam Echevarría: Por supuesto que necesito apoyo en mi I+D, hasta la fecha no me ha ido mal en conseguir financiación, pero este nuevo proyecto supone un reto claro porque nos ha llevado a buscar financiación orientada, con un fin concreto y muy dirigido a una enfermedad concreta. Claro que tengo esperanzas, afortunadamente me ilusiona mucho lo que hago y lo que creo que todavía puedo hacer. Además, tengo el apoyo de profesionales expertos con mucha experiencia en el extracto vegetal que queremos usar y en el uso de las técnicas de laboratorio que necesitamos emplear.
La Universidad de Sevilla, en la que llevo casi 30 años trabajando, y el Instituto de Biomedicina de Sevilla donde está mi laboratorio, suponen un entorno envidiable. Las instalaciones y medios de apoyo a la investigación que ambas instituciones ofrecen son del máximo nivel y suponen un apoyo tremendo, pero siempre hace falta dinero, hacer experimentos es caro y si se utilizan animales más todavía. Las tecnologías punteras son herramientas que van actualizándose, renovándose, y tener acceso a ellas siempre requiere un coste económico alto, pero sin duda le dan a nuestro trabajo una calidad necesaria para estar a la altura de la investigación internacional.

Miriam Echevarría, en el centro, con su equipo en el laboratorio que dirige en el IBIS. De izquierda a derecha: María Victoria Barbado, la iraní Elaheh Sobh, Pablo García-Miranda, la propia Miriam Echevarría, Reposo Ramírez-Lorca y Carmen Ortiz-Salguero. Foto: Francisco Morón.
Mujeres Valientes: ¿Tiene esperanzas en que de una vez se pueda dar un buen salto hacia la curación del Parkinson y del Alzheimer?
Miriam Echevarría: Hay mucho esfuerzo de investigación dedicado a estas enfermedades neurodegenerativas y sin duda se ha avanzado mucho en el conocimiento de ellas. Pero son enfermedades complejas cuyo origen en la mayoría de los casos es multifactorial y difícil de atacar con una sola estrategia. Yo no trabajo directamente en ellas, pero sí me alegra saber que el conocimiento que recientemente tenemos sobre cómo el agua se mueve en el cerebro, las vías que usa para salir del cerebro y las fuerzas que la empujan para mantenerse en movimiento, han dado luz a la idea de que este sistema de drenaje del agua cerebral, conocido como sistema glinfático, es muy importante también para mantener el cerebro limpio de sustancias de desecho que se implican en el origen de estas enfermedades neurológicas.
Hasta hace poco más de diez años se creía que en nuestro cerebro no había sistema linfático, encargado de mantener los líquidos de este órgano en equilibrio y defenderlo frente a infecciones, como sí lo hay en el resto de nuestro cuerpo. Hoy sabemos que en el cerebro existe un sistema glinfático, equivalente al sistema linfático del resto del cuerpo, y en el mismo la presencia de AQP4 es fundamental; también conocemos que el sistema glinfático es más activo durante el sueño y por eso también para esto dormir es bueno. Su movimiento lo impulsa el latido cardíaco y la respiración, y va deteriorándose con el envejecimiento. El sistema glinfático participa en la fisiopatología de muchas enfermedades neurológicas, como en la hidrocefalia normotensiva, en el ictus, ciertas cefaleas y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, y por tanto al estudiarlo estamos acercándonos a entender todas estas patologías y así podremos algún día curarlas.
Mujeres Valientes: Pasando a un tema complementario. Hay pocas mujeres científicas, pero parece que el laboratorio que usted dirige en el IBIS es muy femenino.
Miriam Echevarría: No, hay muchas mujeres científicas o al menos muchas trabajando en ciencia. El problema radica en que de todas las mujeres que inician su carrera científica, son pocas, en proporción, las que alcanzan posiciones de jefe. Esto es lo que debe ir cambiando, el que haya muchas mujeres que alcancen posiciones de mando. El problema no parece estar en las fases iniciales de formación, de hecho, de once tesis que yo he dirigido sólo tres han sido de hombres. El problema aparece luego cuando ya eres una profesional y te debes enfrentar a un mundo laboral que exige a veces decisiones que no son fáciles de tomar. Ahora mismo en mi laboratorio la mayoría son mujeres, aunque yo no he seleccionado por género, así se ha dado.
Mujeres Valientes: ¿Y cuál diría que es la razón?
Miriam Echevarría: Es un tema complejo y creo que para resolverlo hacen falta ambos géneros.
Mujeres Valientes: Por cierto, ¿cómo se arregla usted con la conciliación trabajo con su vida familiar y la personal?
Miriam Echevarría: Me las arreglo, a la vista está. Tengo dos hijos, el mayor ya se ha independizado y el menor sigue y seguirá en casa mucho tiempo por razones particulares que no voy a detallar. Para mí el eje trabajo-vida familiar es lo fundamental, afortunadamente son las dos cosas más importantes en mi vida y a ellas he dedicado mi amor, mi esfuerzo, mi tiempo y mi dinero. El trabajo ha sido mi pasión, mi refugio y fuente de gran satisfacción personal.
Tengo que decir que mi familia ha sido mi centro, fuente de amor y motivación para seguir adelante cada día. Conciliar es más fácil cuando se está convencida de lo que se quiere, y lo que se quiere es justo la familia y el trabajo. Así los sacrificios, los esfuerzos, se hacen con gusto, y parecen menores. Esto es muy particular a cada persona, y yo así lo veo, y creo que el resultado que tengo ha compensado lo que he hecho.
Mujeres Valientes: Por último, usted llegó a Sevilla en 1996 tras años de estancia investigadora en San Francisco y Nueva York, ¿mantiene aún su actividad investigadora conexiones internacionales?
Miriam Echevarría: Tengo conexiones internacionales tanto personales como profesionales derivadas ambas de mi actividad investigadora. Como ya he dicho antes, la investigación ha sido siempre una pasión y, afortunadamente, te vas encontrando a lo largo de la vida mucha gente muy apasionada por su trabajo. En Nueva York tengo todavía amigos muy queridos con los que siempre termino hablando del laboratorio. Investigadores que conocí allí, aún jóvenes, son ahora jefes o profesores “seniors” en muchas partes del mundo y esto es bonito.
Y sí… Continúo todavía con colaboraciones en Inglaterra y en Argentina, con ambos países comparto proyectos de trabajo relacionados con estas proteínas (las acuaporinas) en las que llevo media vida trabajando. Con mis colegas de esos dos países trabajo. En hidrocefalia con los de Inglaterra, y en neuromielitis óptica con los argentinos, otra enfermedad del sistema nervioso en la que acuaporina 4 es también muy importante.
Mujeres Valientes: ¿Algún consejo para jóvenes investigadoras?
Miriam Echevarría: Pues que, si tienen pasión por la ciencia que se dediquen a ella, y que trabajen mucho, siempre guiadas por conocer y saber más, no por los nombramientos, ni por los premios. Si vienen, claro que alegran. Pero cuando no se esperan tampoco sufres por su ausencia.

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