Me comprometo a no criticar

¡Bienvenida al bonito hábito de no criticar!

 

Me comprometo a no criticar

Me he dado cuenta de que critico mucho a los demás. No hablo de críticas constructivas, de las que se hacen porque ves el potencial de alguien y quieres empujarle a que dé lo mejor, sino de críticas malintencionadas. No me siento orgullosa. Me he descubierto juzgando a los demás con mucha frecuencia, poniendo etiquetas, como si yo conociera todo de ellos, cómo deberían ser y lo que tienen que hacer.

Me resulta fácil mirar sus errores, sus faltas, y me creo con derecho a sentenciarlos. Hago juicios sin conocimiento y eso es tremendamente injusto. He criticado el comportamiento de personas sin tener ni idea de cuál es su historia, sin saber cómo sienten, luchan o sufren en su interior. He reprochado su forma de actuar desde mis propias circunstancias y valores, que no son las de esa persona. He pecado de soberbia y la vida me ha devuelto el palo para que me dé cuenta. Y aquí estoy.

¿Qué me pasa? Que he aprendido, como tantas personas, a mirar la paja en el ojo ajeno. Que tengo inseguridades, miedos y frustraciones, como tenemos todos, y los proyecto en los demás a través de mis críticas para ganar una falsa sensación de seguridad. El otro día, cuando le dije a mi amiga que “Fulanito es un inmaduro inconsciente y no se debería gastar tanto dinero en viajes y restaurantes”, lo que de verdad estaba expresando es que a mí me gustaría disfrutar de la vida como hace él y no me atrevo. Yo no tengo ni idea de en qué cosas es correcto que él aproveche su dinero.

Cuando critico a alguien me convierto en una persona negativa, medio amargada e infeliz. Lo he podido comprobar. Este hábito tampoco le hace mucho bien a mi autoestima, porque estar todo el día buscando problemas en los demás e inventando “deberías” para arreglarles la vida hace que me preste muy poca atención a mí misma y a lo que siento de verdad.

Así que hoy empiezo los ejercicios para corregir mi mal hábito de criticar. Me he puesto 5 pasos y me gustaría compartirlos con todas las mujeres valientes que hay por aquí.

1) Voy a practicar la empatía. Me importa entender el punto de vista de la otra persona, las experiencias que hay detrás de sus comportamientos, sus sentimientos y emociones. Desde esa perspectiva podré hacer mejores juicios y seguro que aprenderé mucho más que criticando.

2) Voy a mirarme a mí. Cuando descubra que estoy evaluando a alguien, voy a mirar qué hay de mí misma en esa crítica. Me servirá para conocerme mejor y mejorar en mis defectos.

3) Voy a buscar los aspectos positivos de la persona a la que iba a censurar. Así mi atención cambiará a una perspectiva más constructiva y creo que mi autoestima mejorará también.

4) Voy a evitar hacer lo que no me gustaría que me hicieran a mí. Este ejercicio es muy importante. Se trata de respeto. Voy a pasarlo todo por el filtro de lo que deseo para mí, y eso es lo que voy a ofrecer a los demás.

5) Voy a callarme cuando no distinga si mi crítica es constructiva o no. Así podré analizar lo que estoy a punto de hacer, descubrir si con mi crítica voy a aportar algo bueno al otro y actuar en consecuencia con mi decisión de corregir este mal hábito.

Estoy segura de que a partir de ahora todo me irá mejor. De todas formas, acepto los consejos y aportaciones de vosotras, mujeres valientes. Y si alguna quiere practicar conmigo, ¡bienvenida al bonito hábito de no criticar!

 

Ángela Guzmán es coach personal y ejecutiva certificada por ASESCO (CAC Nº 10669) y Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas. La puedes encontrar en Twitter @angelaguzcoach, en Facebook angelaguzmancoach y en su web, Ángela Guzman

 

Ángela Guzman
angela@angelaguzman.es
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