Mary Shelley… Recordando a la creadora de Frankenstein

 

Mary Shelley: La Madre del Monstruo

 

Mary Shelley (1797-1851), hija del filósofo y político William Godwin y de la pionera feminista Mary Wollstonecraft, creció en un entorno profundamente literario y bohemio. A pesar de perder a su madre al nacer, Mary se inspiró en su defensa de los derechos de las mujeres y la libertad, escribiendo a menudo en la tumba de Wollstonecraft.

Prolífica editora, ensayista, articulista y dramaturga, Mary se fugó a Europa con el poeta casado Percy Shelley, manteniendo a su familia con sus escritos. Los historiadores han redescubierto a Mary Shelley como una de las principales figuras del romanticismo, destacada tanto por sus logros literarios como por su importancia política como mujer y militante liberal.

 

El dolor, la soledad y el sentimiento de pérdida, reflejados en la muerte de tres de sus hijos y su propia orfandad, atraviesan todas sus obras

 

Con solo 18 años, plasmó su espíritu en ‘Frankenstein’, una obra que nació el verano de 1816 cerca del Lago de Ginebra. En esa ocasión, el poeta Lord Byron, dueño de la casa en la que se encontraba como invitada propuso a los congregados, entre ellos Mary y Percy Shelley, y su secretario John William Polidori, escribir una historia de terror.

Una historia  que fuera capaz de sobrecoger a todos y al mundo. Solo Mary y Polidori cumplieron con el reto, creando dos seres únicos: el vampiro y Frankenstein. Aquella joven fue capaz de construir un relato que trascendería a la propia autora por la fuerza del mismo y el protagonista.

El germen de esta historia de fantasía sobre un ser mecánico y solitario que rondaba por su cabeza desde hacía días, partió de un sueño de Mary sobre un monstruo y de su obsesión por lo sobrenatural. Las teorías sobre la capacidad de revivir a los muertos que circulaban en la época impresionaron tanto a Mary Shelley, la llevó a una obra que plantea cuestiones morales sobre los límites de la ciencia y la labor de los científicos.

En el libro, originalmente la criatura no tiene nombre, un símbolo inequívoco de su orfandad, así como alienación y carencia de sentido e identidad humana, tal y como se sentía la propia Shelley. No obstante, el monstruo “reconocía la división de la propiedad, las inmensas riquezas y la pobreza mísera”, escribió la autora sobre la justicia social. Las interpretaciones filosóficas sobre Frankenstein son inagotables y la verdad solo se esconde en la mente de su creadora.

 

 

 

‘Frankenstein’ siempre estará unido a su autora de una manera  ha hecho eterna a la figura de Mary Shelley

 

Películas como “Mary Shelley” o “Remando al viento”, libros como la biografía de Charlotte Gordon, obras teatrales y cómics como ‘Mary Shelley: La muerte del monstruo’, que bucean en su vida y compleja personalidad, abren una ventana a una mujer que demostró su valentía, tanto en su trayectoria vital como profesional.

 

‘Frankenstein’ fue publicado bajo pseudónimo y no le reportó a la escritora ninguna ganancia

 

A pesar de ello, Mary no paró de escribir en una vida azarosa marcada por los vaivenes económicos, la lucha por sus ideas, las turbulencias emocionales a la sombra de Percy Shelley y la difícil relación con su padre.

Fallecida a los 53 años, Mary nunca llegó a sospechar que el humanoide gigantesco gestado en su fértil imaginación se transformaría en un mito universal. Traducido a decenas de idiomas, la mayor parte del público se ha acercado al monstruo a través de sus múltiples adaptaciones teatrales o cinematográficas, de las que se han contado hasta 150 versiones. Un monstruo que con el paso de los años no ha envejecido nada, logrando así la ansiada vida eterna para él y para la mujer que supo ofrecer al mundo mucho más que una historia de fantasmas.

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MARÍA JOSÉ ANDRADE ALONSO
mjandrade@mujeresvalientes.es
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