María Malibrán, la gran diva romántica de la ópera

María Malibrán, la diva romántica de la ópera

María Malibrán, la gran diva romántica de la ópera

María Malibrán, la diva romántica de la ópera. Mujeres en la Historia

 

Hija y hermana de músicos, lo normal es que María siguiera la tradición familiar. Lo que probablemente no se imaginara nadie de su familia es que llegara a convertirse en la gran diva de la  ópera de su época. Cautivaba a todo el mundo tanto por su voz de soprano sfogato como por su belleza hispánica y era tanta su fama, que tras sus actuaciones el público la seguía fuera del teatro.

 

MARÍA MALIBRÁN LA VOZ DEL ROMANTICISMO

 

María Felisa García Sitches nació en 1808 en París, donde se había  trasladado su familia huyendo de la ocupación de España por parte de las tropas napoleónicas. Su padre era el compositor, tenor y maestro sevillano del bel canto, Manuel García; su madre, Joaquina Briones, era soprano; su hermana, Pauline Viardot-García también fue una importante cantante de ópera y compositora; y su hermano, Manuel Patricio García, un influyente maestro de canto.

María creció rodeada de música y con solo 6 años debuta en el escenario con la obra  Agnese. A partir de ahí comenzó a tomar lecciones con su primer y único maestro, su padre, de quien se dice no recibió buen trato. Aseguran que le exigía tanto a la niña que la cantante aprendió a cantar mientras lloraba sin que el llanto afectara a su voz, truco que utilizaría después para impresionar a su público.

Cuando tenía 7 años su familia se traslada a Londres y su padre la interna en el colegio-convento de Hammersmith, donde permanece hasta los 16 años. Cuando sale de allí ya hablaba cinco idiomas. A los 17 años María García vuelve a subirse a los escenarios, lo hace en el Royal Theatre de Londres con el papel protagonista de Rosina en El Barbero de Sevilla de Rossini. La actuación fue un éxito total y a partir de ahí comienza una fructífera carrera.

 

MARÍA MALIBRÁN CONQUISTÓ CON SU VOZ EL NUEVO MUNDO

 

A finales de 1825 la familia zarpa rumbo a Nueva York y son los primeros en representar ópera en Estados Unidos. El público norteamericano queda embrujado con la belleza y el talento de María, le dan el apodo de “La Signorina” y la convierten en la primera estrella de la época en el nuevo continente. Un año después de su llegada a Nueva York se casa con Eugene Malibrán, un banquero francés de 43 años, y del que toma el apellido con el que pasará a la historia, Malibrán.

Eugene se presentó como un hombre potentado, pero nada más lejos de la realidad. Tenía varios pleitos judiciales y deudas impagadas, pronto se declara en bancarrota y el matrimonio apenas dura cinco meses. María vuelve a París, donde su talento dramático deslumbra a público y críticos. Ya fuese en las comedia o el drama, sus interpretaciones encandilaban a todos y La Maibrán se convierte en el símbolo de una nueva generación de artistas románticos.

En París entabla relación con artistas como Rossini, Chopin, George Sand, Mendelssohn, Liszt, Donizzeti o Bellini y muchos artistas escriben óperas para ella. Alterna actuaciones, en París y en Londres. Se enamora del violinista belga Charles-Auguste de Bériot, con el que huye a Bruselas. Da el salto a Italia y allí es coronada como Diva y sus actuaciones en Nápoles, Venecia o Milán son recibidas con un público entusiasmado que la siguen por la calle hasta sus hoteles.

 

MARÍA MALIBRÁN… ELLA ERA LA MÚSICA

 

A punto de terminar 1832 María vuelve a París para dar a luz a su hijo. Tras el parón maternal viaja a Londres, donde vuelve a cosechar grandes éxitos, vuelve a Italia y ref¡gres a a París para casarse con Bériot y después de una breve luna de miel en Bruselas, la pareja y su hijo viaja a Londres. Donde María tenía previstas varias actuaciones, pero una aparatosa caída de un caballo durante una cacería la deja seriamente debilitada

En Manchester, durante un ensayo, María se desmaya y tras unos agónicos días de fiebres y grandes dolores muere el 23 de septiembre de 1836. Solo tiene 28 años y a su funeral en la Catedral de Manchester asisten miles de personas. Años más tarde, su cuerpo fue trasladado a Bruselas, donde descansa en el cementerio de Laeken. En su tumba se puede leer un epitafio escrito por Lamartine:Belleza, genio, amor fueron su nombre de mujer. Escrito en su mirada, en su corazón, en su voz. Bajo tres formas al cielo pertenecía esta alma. Llorad tierra, y tú, cielo, acógela tres veces.”

 

 

La literatura y el cine se han fijado en su figura y la gran mezzosoprano, Cecilia Bartoli, ha recuperado el repertorio de la artista con discos, varios conciertos y hasta une exposición donde muestra recuerdos de La Malibrán reunidos durante años: cartas, partituras, máscaras, bustos, joyas de atrezzo…

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