Maria Helena Vieira Da Silva… La artista desde el exilio

 

 

María Helena Vieira da Silva… Transformando los espacios 

Comisariada por Flavia Frigeri, historiadora del Arte, la exposición desplegada en la sede veneciana del Peggy Guggenheim se centra en la personal de una artista portuguesa y quizás sea la primera vez que me dedico a una autora de nuestro país vecino.

Como subraya la directora Karole P.B. Vail, la importancia de este homenaje a Vieira da Silva (Lisboa, 1908 – París, 1992), una de las expresiones más originales de la escena artística del siglo XX: “Esta personal representa una ocasión única para explorar la evolución del lenguaje visual de Helena y su extraordinario enfoque a la representación del espacio”, que prosigue: “Y no es por casualidad que esté organizada por la Colección Peggy Guggenheim. De hecho, existe un vínculo entre María Helena y Peggy. Ya en 1943, Vieira da Silva se incluyó en la histórica exposición ‘Exhibition by 31 Women’, organizada por Guggenheim en su galería de Nueva York ‘Art of This Century’. Y no sólo, Hilla Rebay, la prima directora del Salomon R. Guggenheim Museum, le compró en 1937 “Composición” de 1936, quee forma parte aún en la actualidad de la colección del museo norteamericano y se exhibe en esta ocasión de la exposición de Venecia”.

Vieira da Silva con sus cuadros abstracto-figurativos del pasado nos ilumina en el presente” concluye la comisaria Frigeri: “Sus jugadores de carta y de ajedrez nos invitan a reflexionar sobre el destino individual hecho de movimientos y contramovimientos más o menos previsibles. Sus ciudades tentaculares son espacios que nos acogen físicamente, pero son también proyecciones mentales que capturan la idiosincrasia de la realidad urbana. Los cuadros reaizados durante la segunda guerra mundial evocan el drama de la humanidad y del propio sufrimiento en una forma universal que trasciende el pasado y presagia el presente”.

A través de una selección de unas setenta obras clave, procedentes de prestigiosas entidades museales internacionales, entre las cuales el Centre Georges Pompidou, de París, Guggenheim New York, Moma de NY, Tate Modern de Londres así como de importantes galerías e instituciones culturales como el comité Arpad Szenes Vieira da Silva de Lisboa, esta cita veneciana ofrece una mirada profunda y totalmente inédita de la evolución del lenguaje visual de María Helena Vieira da Silva.

Enfocando la fuerte unión entre abstracción y figuración, la exposición recorre los momentos más significativos de su trayectoria, de los años Treinta hasta finales de los ochenta, y acentúa su interés por los espacios arquitectónicos, cuyo límite entre paisajes urbanos reales e imaginarios se disuelve, yendo muy más allá de las referencias formales a la cultura visual portuguesa y a los movimientos de vanguardia como el Cubismo y el Futurismo. Lo que emerge de la personal es reconsiderar su trabajo como independiente del movimiento informal, al que a menudo en el pasado se le acercó, y reconocer como fundamental tanto su experiencia en París, donde se traslada de joven por motivos de estudio, como en el período del exilio en Río de Janeiro, donde se refugió con el marido Arpad Szenes, también artista, durante la segunda guerra mundial y donde crea una densa red de contactos.

Nacida en Lisboa y formada entre París y Lisboa

Vieira da Silva transforma la idea de espacio en una de las temáticas centrales de su producción, conjugando tradición y modernidad. Sus composiciones, caracterizadas por estructuras laberínticas, ritmos cromáticos y perspectivas fragmentadas capturan la esencia de un mundo en perenne transformación.

Obras como ‘La habitación alicatada’ o ‘Figura de ballet’ reflejan su interés por la arquitectura y el movimiento, donde la distinción y fondo se disuelve, dejando destacar una visión profundamente personal del espacio. Vieira da Silva ha vivido siempre el arte como una extensión de su mismo ser. La artista era una criatura de estudio: el taller era un lugar que no solo constituía su espacio de trabajo sino que se convertía a menudo en el tema de sus obras. Influenciada por los estudios de escultura y anatomía, de Paul Cézanne y de los movimientos de vanguardia del siglo XX, la pintora desarrolla un lenguaje pictórico único, en el que la fisicidad del espacio se entrelaza con las dinámicas de la memoria del tiempo.

Completa la exposición un rico programa de actividades colaterales gratuitas para ahondar e interpretar la práctica y el lenguaje visual de la autora, otra mujer valiente que quiso perfeccionarse en París y que debió afrontar el exilio por motivos políticos.

Tras la clausura de esta cita veneciana, la exposición se trasladará al Museo Guggenheim de Bilbao, del 17 de octubre 2025 al 22 de febrero de 2026.

MARÍA HELENA VIEIRA DA SILVA. ANATOMÍA DE UN ESPACIO’ en la Colección Peggy Guggenheim de VENECIA (hasta el 15-9-2025)

Carmen del Vando
mjandrade@rtva.es
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