María de Padilla, la mujer que fue reina después de morir

María de Padilla, un matrimonio por amor en la Corte de Castilla. Mujeres Valientes

María de Padilla, la mujer que fue reina después de morir

María de Padilla, un matrimonio por amor en la Corte de Castilla. Mujeres Valientes

 

Aunque oficialmente se casó dos veces, el gran y verdadero amor de Pedro I el cruel o el justiciero (según quién cuente la historia), fue María, una noble dama castellana a la que describían así las crónicas de la época: “muy fermosa, e de buen entendimiento e pequeña de cuerpo”

 

Los pocos datos que hay sobre su biografía impiden saber con exactitud dónde nació María de Padilla

 

Los historiadores sitúan ese nacimiento en algún lugar de Castilla en 1334. Cuando la joven tenía 18 años se encontró por primera vez con Pedro I. Fue en Asturias, hasta donde se había desplazado el rey para luchar contra su hermanastro, Enrique de Trastámara, que se había sublevado contra él.

Desde ese primer encuentro se convirtieron en amantes y a pesar de expresar públicamente su amor, Pedro I tuvo que casarse con Blanca de Borbón, pues el matrimonio ya estaba concertado. La pareja no duró mucho y el rey volvió con su amada, María de Padilla, con la que tuvo su primera hija.

 

Pedro I logró que ese matrimonio fuera declarado nulo para casarse con Juana de Castro

 

Esta segunda boda no impidió que Pedro I siguiera manteniendo relación con María de Padilla, que tuvo a su segunda hija. Poco después, la noble castellana pidió al Papa licencia para fundar un monasterio de monjas y tras recibir la autorización, fundó el convento de Santa Clara en Astudillo.

En contra de lo que pudiera pensarse, eso tampoco puso fin al amor entre Pedro I y María de Padilla, que siguieron juntos y tuvieron dos hijos más, otra niña y un varón, Alfonso de Castilla, que murió siendo un niño.

De María de Padilla decían que era bondadosa y que influía en Pedro I para que perdonara a los nobles que se habían sublevado contra él.

La pareja eligió Sevilla para dar riendas sueltas al amor que sentían e hicieron de los Reales Alcázares de Sevilla su residencia oficial, aunque a veces pasaban temporadas en el Alcázar de Carmona.

 

En el Palacio sevillano hay varias estancias que recuerdan a la pareja, una de ellas son los baños reales de María de Padilla

 

Baños de María de Padilla en los Reales Alcázares de Sevilla. Mujeres Valientes.

 

Según la leyenda, la noble castellana se paseaba desnuda por el palacio camino de su baño. Otra dice que el monarca pedía a quienes atendía en audiencia que, antes de dirigirle una palabra, bebieran de las aguas donde se bañaba María.

El Rey quería que María de Padilla, a la que ya había nombrado Señora de Huelva, fuera la Reina y para ello manda asesinar a su primera mujer, Blanca de Borbón, pero María murió prematuramente. Murió en Sevilla a los 27 años, probablemente víctima de la peste, y es enterrada en Santa Clara de Astudillo.

Pedro I no cesa de llorar su muerte y un año después, en las Cortes celebradas en Sevilla, declaró ante los nobles que su única y primera esposa fue María de Padilla. El arzobispo de Toledo dio por válida esa afirmación y declaró nulos sus dos matrimonios anteriores, por lo que las Cortes la declaran reina después de muerta y legitiman su descendencia.

Pedro I ordena que trasladen los restos de María de Padilla a la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, donde posteriormente también sería enterrado el propio Rey.

 

 

Mamen Gil
Mamen Gil
mamengil@telefonica.net
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