Margarita Taylor, el alma secreta del Embassy

Margarita Taylor, el alma secreta del Embassy

Margarita Taylor, el alma secreta del Embassy

Margarita Taylor, el alma secreta del Embassy

Elegante, de buenos modales, disciplinada, eficaz, tranquila, gentil, con don de gente y de misa diaria. Así definían amigos, vecinos y clientes a Margarita. Lo que nadie podía imaginar era que esa mujer de pelo claro tirando a rubio, ojos verdes y tez blanca, llevaba una doble vida. Además de atender su negocio, llevaba a cabo una actividad clandestina con la que contribuyó a salvar unas 30.000 vidas. Margarita era agente británico, pero se llevó su secreto a la tumba.

MARGARITA TAYLOR, LA EMPRESARIA QUE OFRECIÓ SU ‘EMBASSY’

Margaret Kearney Taylor, conocida como Margarita Taylor, nació en Southanpton el 8 de enero de 1890. Hija de Ellen Taylor y padre desconocido. Pasó su infancia entre Irlanda e Inglaterra y durante los años 20 se traslada a París. Allí conoce a un diplomático español, con el que tiene a su hija Consuelo. Ante la negativa del diplomático de reconocer su paternidad, Margarita inicia un proceso judicial. Tras conseguir que su hija llevase los apellidos de su padre, se traslada a Madrid.

Se instala en La Castellana porque le recordaba a los Campos Elíseos de París. Durante uno de sus paseos descubre que a la zona le falta un lugar de encuentro para tomar el aperitivo al estilo de los que existían en París. Es entonces cuando decide abrir un salón de té en los bajos de su vivienda, en el número 12 del Paseo de La Castellana. Un discreto lugar de encuentro para que las damas aristocráticas de Madrid tomaran té y pasteles.

Rodeado de embajadas, como la alemana, en la que ondeaban las esvásticas; el ‘Embassy‘ se convierte muy pronto en lugar preferido para los funcionarios de las embajadas y la clase alta madrileña. Una sofisticada clientela que daban fe de la calidad de sus tartas, cócteles y emparedados.

Durante la Guerra Civil Española, Margarita Taylor abandona España y se traslada a Inglaterra con su hija. Tras la contienda regresa a Madrid y reabre el Embassy. En 1975 traspasa el negocio, aunque se mantiene como accionista y alma de local hasta su muerte.

Salones del Salón de Té Embassy en Madrid regentado por Margarita Taylor

Margarita Taylor fallece el 2 de diciembre de 1982, tenía 92 años y es enterrada en el Cementerio de los Ingleses de Madrid. Hasta aquí podríamos hablar de una vida más o menos normal de una mujer empresaria, pero la cosa cambia unos años después, cuando se descubre esa otra vida de Margarita.

La responsable de ese descubrimiento es Patricia Martínez de Vicente, en 1986, mientras desmantelaba el piso familiar del madrileño barrio de Chamberí, encontró un pequeño cuaderno en cuya portada aparecía el año 1942. Se trataba el diario escrito en inglés de su padre, Eduardo Martínez Alonso, Lalo, médico de la embajada británica que trabajaba para los servicios secretos ayudando a huir a refugiados judíos que se habían librado de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. En esos papeles aparece el nombre de ‘Embassy’ y Margarita Taylor.

Gracias a ese cuaderno, descubrimos que Margarita también colaboraba con los servicios de inteligencia británicos (MI6). Acogía en su casa, situada en el salón de té, a muchos de esos refugiados. Allí, les daba ropa, comida, dinero y documentación facilitados por la Cruz Roja y los agentes británicos. El día elegido para su evacuación, los refugiados bajaban por la escalera que conectaba con la cocina y Margarita los despedía en la puerta con un ‘God bless you’ (Dios te bendiga).

Fachada del Salón de Té Embassy en Madrid, regentado por Margarita Taylor

Después entraban al salón de té y allí se mezclaban con el resto de clientes entre los que no faltaban funcionarios, embajadores, agentes de la Gestapo o personalidades españolas como Ramón Serrano Suñer, cliente habitual del Embassy.

El objetivo era que pasaran desapercibidos y se comportarán como un cliente más, bebiendo y comiendo como cualquiera de ellos. Y así, cuando todo estaba listo, salían a plena luz del día por la puerta principal, donde les esperaba un coche que les llevaría a Portugal y de allí, del Salón de Té Embassy en Madrid, rumbo a la libertad.

Mamen Gil
Mamen Gil
mamengil@telefonica.net
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