Una mala madre veterana se confiesa

Una mala madre veterana se confiesa

Confesiones de una mala madre veterana

 

Confesiones de una mala madre veterana

Yo fui una madre precoz.  Eso es lo que se pensaría hoy en día, si cualquier chica de 21 años decidiera, como hice yo, tener un hijo. Así que a esa edad, con una cara de niña de 17 y recién “casadita”, me quedé embarazada.

Mi hijo fue, es y será lo mejor que me ha pasado en la vida. Una vida que resultó difícil casi desde el principio de un matrimonio que se adivinaba iba a ser corto… ¡Y tan corto! no habíamos llegado al quinto aniversario de nuestra boda, cuando ya habíamos firmado la Sentencia de Separación y su padre se iba, camino de la otra punta de España, para no volver nunca más.

Y muchas pensaréis que tampoco es para tanto lo de separarse. Ahora no, pero en 1993 no os podéis hacer una idea lo que era decir que estabas separada: la gente no concebía que no hubiera algún tipo de agresión o malos tratos para dar ese paso ¿Malos qué…? En esa época aún se hablaba de “crímenes pasionales”* así que imaginaos, sólo por un instante, decir que a ti no te habían puesto la mano encima y que lo hacías porque lo habías dejado de querer (para que os hagáis una idea: mi padre decía a sus conocidos que tenía una hija malcasada…¡Ahí es nada! ¿Qué querría decir con eso de malcasada?)

Yo fui de las madres más jóvenes de mi empresa (un medio de comunicación en el que todos eran muy jóvenes, muy modernos y con muchas ganas de pasarlo bien) y no es que fuera la más joven ¡es que casi nadie tenía hijos! Esto traducido al mundo madres significa que en el círculo de amistades en el que me movía estaba yo sola con mis circunstancias maternales, o lo que es lo mismo: ninguna era madre y no tenía con quién compartir experiencia, inquietud o duda alguna que se me plantease (¿A que todas sabéis a qué me refiero?)

Si tenía fiebre, si le salía algún diente más tarde de lo normal o si lo veía andar raro, no sabía a quién consultar nada, preguntar nada, compartir nada… Ahora, cuando lo miro desde la distancia que me han dado los años que han pasado, 28 concretamente, veo a una madre que tuvo que inventarse a sí misma y diseñar una vida extraña y divertida para su hijo.

Sí, es verdad que estaban las madres del cole para esos menesteres, por supuesto que sí, pero yo sólo iba a recogerlo, así que apenas tenía contacto con alguna y poco tiempo para hablar.

Mi hijo creció rodeado y viviendo situaciones diferentes: íbamos a exposiciones, a museos, a conciertos… de rock, a entregas de premios, a grabaciones de programas de radio y televisión, al teatro, a conferencias sesudas, a mercadillos de antiguedades… Se movía entre cables, micros y cámaras… Lo tenía, cómo se suele decir, “de la ceca a la Meca”

El niño que llegó a conocer a grandes escritores, artistas y otros personajes, tuvo la suerte de moverse en un mundo de mayores sin dejar de ser y sentir el niño que era porque yo nunca lo permití.

Me encantaba jugar con él. Correr, saltar, reír, cogerlo de la mano y tirarme a la piscina contando hasta tres… Aunque había algo que no hacía: los deberes. ¡No, no y no! ¡Pero si yo no era profesora, yo sólo era su mala madre! La solución que encontré fue que cuando le surgía alguna duda, era don Francisco, mi antiguo profesor, y posteriormente el suyo, el que que le “juntaba” la EME con la A y la EME con la E. Él le enseñó a leer, a sumar, a restar y a dividir, además de alguna que otra lección de vida durante las excursiones de verano.

Tambíen tuvo su mejor amigo en una de las personas que le marcaría los pasos para “conducirse” por la vida como un hombre de bien. Él era mi padre, su abuelo de su alma… la eterna mano que agarraba la suya camino del colegio.

Mi hijo jugó, disfrutó y vivió intensamente su etapa infantil. Ahora, cuando escucho a algunos amigos con niños pequeños decir que están “cansadíííííííísimos” de hacer deberes con ellos y se quejan por situaciones que a mi me parecen “facilísimas” de solucionar,  me miran raro cuando digo que yo no los hacía porque lo que yo intentaba era vivir plenamente esos momentos como madre. Pensarán que he sido una mala madre (seguro que la peor del mundo) pero he sido una madre muy feliz.

Esto es ser mala madre? pues será, pero yo recuerdo esos años y añoro a ese niño que se movía entre músicos, cuadros, disfraces y letras. Ese niño que un día vino del colegio enfadado, con media clase, porque sus compañeros no conocían al escritor dublines, Ian Gibson”¡Mamá, que  ningún niño de mi clase sabe quién es Ian Gibson ¿eso no es imposible?!” ¡Pues no que parecía que estuviese hablando de Cristiano Ronaldo!

Los años han pasado y hoy ese niño es abogado, concretamente asesor fiscal. Yo lo veo un poco serio para “la mala vida que le di” y las compañías que le procuré, pero no hay un día en el que no piense en las risas que tantas veces compartimos, los abrazos y los besos que nos dimos, los te quiero que nos dijimos, las discusiones que hemos tenido, los malos y buenos ratos pasados, y en las buenas conversaciones que esas experiencias nos han procurado…

Nos quedan muchas cosas por vivir pero hoy, un día después del Día de la Madre, yo quiero celebrar el día de los hijos, así que, mi querido niño: ¡Feliz día del hijo!

*La Ley Orgánica Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género no se haría efectiva hasta el año 20014

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic82/2edfaac47389481d1989c0af6fb1948b.gif[/author_image] [author_info]María José Andrade es periodista y fundadora de Mujeres Valientes[/author_info] [/author]

Mj. Andrade
María José Andrade Alonso
marandalo67@gmail.com
5 Comentarios
  • VIRGINIA GARCIA
    Escrito 11:56h, 22 mayo Responder

    Qué gusto leerte Mª José Andrade!! ¡Gracias por compartir esta parte de ti! Qué afortunado ese hijo. Confirmas con este artículo tantos pensamientos que tengo acerca de todas nosotras “mujeresmadres” que me aportas seguridad. Sé que algún día nos daremos un abrazo, seguro.

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 08:16h, 26 mayo Responder

      Te prometo que todo ha sido pura intuición, sentido común y, lo más importante, muuuuuucho amor y paciencia. Siempre he dicho que nunca me sentí más cerca de la tierra que cuando tuve a mi hijo. Y desde ahí; desde el lugar más recóndito y primitivo de una mujer, he intentado ser una, como tú dices, “mujermadre”. Yo también sé que un día nos daremos un abrazo (también te lo prometo)

  • Eva María Pérez
    Escrito 11:18h, 03 junio Responder

    Felicidades en el día de la madre María José!! aunque tarde. Bonito artículo de superación personal y de caminos de vida. Besosss

  • Eva María Pérez
    Escrito 11:20h, 03 junio Responder

    Bonito artículo de caminos de vida y superación personal María José. Un gusto leerte. Besoss

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 08:08h, 05 junio Responder

      Gracias, Eva. Ha sido duro pero al final, cuando miras atrás, ha quedado ahí, en el pasado. Un beso enorme

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