Lucía Fernández, las manos de LaManuela

Lucía Fernández, las manos de LaManuela

LaManuela es nombre de mujer

 

Lucía Fernández de LaManuela y Julio Cuesta, presidente de la Fundación Cruzcampo y comisario de los 25 años de la Expo'92

 

LaManuela Creaciones, es nombre de Mujer pero tras ese nombre está Lucía Fernández, una sevillana que ve el mundo del color, la alegría y la pasión de la tierra que la vio nacer. Lucía es una emprendedora; una pequeña empresaria que multiplica su vida por veinticuatro, diariamente, y que conjuga demasiadas vidas para que el cuento de la lechera no se quede en una historia con la leche derramada por el cántaro roto de las prisas.

Despacio y sabiendo donde pisa, Lucía Fernández se va haciendo a sí misma enredada en lunares, flecos, flores y volantes; y ahí, entre el olor a tela y el sonido de la máquina de coser, va construyendo, poco a poco, el sueño por el que lleva tantos años trabajando.

Cuando en Mujeres Valientes decidimos hacerle la entrevista a Lucía, le dijimos que haríamos un viaje al pasado. Así que dicho y hecho; nos montamos en el telecabina y quedamos a las puertas del Pabellón de la Navegación de la Expo’92… Sí, están leyendo bien. Nos fuimos hasta 1992 y junto a Julio Cuesta, presidente de la Fundación Cruzcampo y comisario de los 25 años de la Expo’92, nos dimos una vuelta por lo que representó Sevilla hace 25 años, a través de la palabra del hombre que más sabe de aquellos años.

No crean que fue casualidad porque no lo es. Si la Expo’92 significó poner a Sevilla en lo más alto y descubrir el potencial de una ciudad increíble, Lucía es el ahora de lo que fue esa Sevilla en aquel momento: Una ciudad que se convirtió en el centro del mundo mezclando tradición, avance, desarrollo y modernidad. Y al igual que aquella urbe convertida en Torre de Babel, Lucía Fernández y LaManuela  unen la perfección y lo que una mujer como ella puede hacer y dar.

 

Lucía Fernández de LaManuela en la Exposición XXV años de la Expo'92. Pabellón de la Navegación.

 

Mª José Andrade.- Lucía tú me contaste, cuando nos conocimos, que trabajabas en una agencia de seguros ¿Cuál es la inquietud que te mueve para empezar en el camino de la moda y en llevar a la realidad tu sueño de LaManuela?

Lucía Fernández.- Yo empiezo cuando tengo 18 años en ese arrebato de independencia que tenemos la mayoría de los jóvenes. Nos creemos que nos vamos a comer el mundo y yo busqué trabajo en una compañía de seguros. Comencé en Seguros Santa Lucía pero me fue muy bien y me captaron y contrataron en Helvetia;  firma en la que llevo trabajando desde el año 2001. Estuve trabajando en Huelva como responsable de oficina. Allí conocí a mi marido y me fui a trabajar a Sevilla porque yo siempre había estado trabajando en capital onubense.

Cuando me fui a Sevilla tuve que dejar de ser responsable porque tuve a mis dos hijos y me quedé como comercial, dentro de la misma empresa, y con mi cartera de clientes, y como yo siempre he tenido ganas de hacer cosas y nunca me veía capacitada, creía que no iba a ser capaz. Pasé por momentos en los que me sentía indecisa de lo que podría dar de mi. Fue entonces cuando comencé haciendo cosas para mí y que gustaba a la gente… Mujeres que me preguntaba dónde me lo había comprado. Empecé haciendo pocas cosas pero finalmente he terminando creando una firma y montando una empresa con nombre propio: LaManuela.

 

Lucía Fernández de LaManuela junto al traje que lució Rocío Jurado en el espectáculo Azabache

 

MJAA.-  Pero entonces tú sigues trabajando en Helvetia y además lo compaginas con LaManuela, con dos niños (uno de seis años y una niña de tres), tu casa, los amigos, la familia, etc… explícame, por favor cómo es el cuadrante de tu vida diaria

LF.- La realidad es que no existe ningún cuadrante. Yo empecé  a diseñar con La Manuela en septiembre del pasado año y hasta que salió a la luz en enero hemos estado trabajando. Así que desde hace un año y medio no tenemos cuadrante. esto es un poco sobrevivir.

Cuando vivimos en la rutina normal pues los niños van al colegio, yo me voy a la oficina a hacer el trabajo de Helvetia y después me voy repartiendo el trabajo en las horas de la mañana dependiendo del día. Normalmente, dos o tres días a la semana van entero para La Manuela y el resto se dedica a ellos. como yo tengo la cartera de clientes desde hace muchos años, la mayoría de los clientes vienen a buscarme. Me llaman por teléfono o me envían correos electrónicos que tú sabes que ahora podemos funcionar así… Y yo, pues voy resolviendo conforme va pasando el día y dependiendo de dónde esté, estoy atendiendo un siniestro, un rescate, una financiación de cualquier cliente…y también en la calle diseñando. Lo hago todo a la vez o cómo va viniendo

A La Manuela le estamos echando todas las horas del mundo y sin restar a Helvetia porque es mi base económica, así que, en principio, lo vamos alternándolo todo. Cuando llego a casa intento tener el móvil lo menos a mano posible para dedicarle el mayor tiempo a mis hijos que también me requieren mucho. Los días que están enfermos llevo el móvil conectado en todo momento… A mi me ocurre lo que a todas la mujeres de hoy en día del siglo XXI.

 

Lucía Fernández de LaManuela Creaciones

 

MJAA.- Pero, entonces, tú además de trabajar en Helvetia, también lo haces en LaManuela, en la casa, con los niños… Hay conciliar y para eso se necesita muchísima ayuda ¿Tu marido también forma parte de esa pequeña empresa que es tu familia o simplemente te ayuda y echa una mano?

JF.- No, no, no… Él va en el mismo sentido que yo. Nosotros tenemos un carro y los dos vamos tirando por igual.

MJAA.- Me encanta eso que acabas de decir.

LF.- Es que si uno de los dos tira más que el otro se rompe la cadena. Él fue el primero que me animó para que sacará adelante LaManuela. Él insistió en que si yo veía que era viable y que lo tenía que hacer porque era lo que me gustaba que lo hiciera…Yo pienso que la gente tiene que trabajar en lo que le gusta porque así dará lo mejor de una misma. Por eso él fue el primero que me animó, aún sabiendo, porque yo se lo dije que este proyecto requería muchas horas. Muchas veces me dan las nueve de la noche en el taller y él recoge los niños en casa de mis padres, que también son una parte fundamental en todo esto, y yo cuando llego a casa los niños están duchados, cenados y la cena puestas. Esa tranquilidad, ese colchón lo tengo y es muy importante porque si no serían imposible para mi.

 

Lucía Fernández de LaManuela a los pies de la Torre Schindler de la Expo'92

 

MJAA.- También has hecho referencia a tus padres. Ellos sería la tercera pata de esta sociedad, por decirlo de alguna manera.

LF.- Claro. Yo si estoy a la una y media con alguna cliente los aviso de que voy a tardar más tiempo de lo normal y si no me da tiempo de ir a recoger a los niños al colegio, ellos son los que tienen que correr para ir a por ellos. En esta empresa todos tenemos que arrimar el hombro.

MJAA.- Pero Lucía Fernández se tira a la piscina y deja de ser Lucía Fernández, la madre, la hija y la esposa para ser LaManuela ¿Cómo nace LaManuela?

LF.- Yo siempre lo he visto en mi familia. A nosotros nos ha gustado coser porque yo desde pequeñita he hecho punto de cruz, he bordado. Yo tengo hecha cosas de cuando tenía siete u ocho años porque  yo siempre veía a mi tía, a mi abuela y a mi madre haciendo este tipo de labores.

Como te he comentado antes, empiezo a hacer cosas para mí y la gente me insistía en que tenía que hacer y montar algo. Pero yo, tengo que reconocer, que no tenía ni estudios ni tenía la teoría, así que poco a poco me fui formando. Hice un curso de patronaje y fue entonces cuando comencé a hacer una colección de ocho modelos que finalmente se convirtió en veinticinco.

Esa primera colección no la vio nadie, ni siquiera mi marido ni mi madre porque yo no quería. La primera que tuvo acceso a lo que había hecho fue Verónica Díaz. Una amiga que por una serie de circunstancias coincidimos un par de veces porque yo tenía que pedir presupuestos para las tarjetas de visita y ella tiene una imprenta, Sevilla imprime. Hablando con ella me di cuenta de que alguien de fuera de mi vida familiar, sería más objetivo. Así que le fui enviando fotografías de lo que estaba haciendo y ella era la que me iba dando su opinión.

 

Lucía Fernández de LaManuela junto a Julio Cuesta presidente de la Fundación Cruzcampo y comisario de 25 años de la Expo'92

 

Para mi fue muy importante lo que Verónica opinaba porque no tenía interés alguno en engañarme. Así que en enero realizamos la sesión de fotos y a partir de ahí fue cuando yo le enseñé a mi madre lo que había hecho y se llevó la sorpresa. Sacamos la colección y el primer mes era como si fueramos Casper, el fantasma porque nadie nos miraba y nadie decía nada pero a partir de febrero parece que avanzamos un poquito más. La gente ya empezaba a dar Me gusta en Facebook y en marzo, de repente, tres tiendas me hicieron un pedido.

MJAA.- Tu primera colección se llama Punto y Aparte ¿Por qué ese nombre?

LF- Porque ha sido como hacer un punto y aparte a mi vida. No tiene nada que ver con lo que llevo haciendo tanto tiempo. Incluso creo que es algo que está aparte de mí porque está hecho para la mujer… Es un punto y aparte en todo: en sentimientos, en cambios de vida, en querer hacer cosas bien

En el momento de emprender porque yo tengo un puesto de trabajo pero a mi no te importa empezar de nuevo… De nuevo no, rectifico. Empiezo de menos de nuevo pero no me ha importado porque yo ahora soy más consciente de la realidad, así que la segunda colección que yo vaya a sacar, si soy capaz, va a ser mucho más difícil para mi porque ahora me doy cuenta de la responsabilidad y repercusión que tiene el que a la gente le guste o no le guste.

Que pueda gustar o no es una incertidumbre en la que tienes que aceptar que no puede ser aceptada. Tienes que estar concienciada antes de sacarlo y eso es muy complicado.

 

Lucía Fernández de LaManuela junto a Julio Cuesta presidente de la Fundación Cruzcampo y comisario de 25 años de la Expo'92

 

MJAA.-Yo imagino que además de formarte tendrás que estar pendiente de lo que es tendencia, estar al día de todo lo que está en alza, seguir a las influencers porque ellas son bastantes exigentes, dar cabida y ponerte en la mente de las que van a ser tus potenciales clientas.

LF.- Sí, sí. Le hacemos un seguimiento a la gente que nos sigue. Lógicamente pedimos opinión, que interactúen mucho con nosotros. Buscamos cosas que se puedan adaptar a las necesidades de las que nos compran. En principio va enfocado a lo que nos van demandando aunque es cierto que hay cosas que se descubren conforme se va trabajando. A lo mejor un tejido no va a quedar bien pero después resulta lo contrario.

Estamos trabajando con productos y tejidos nuevos porque hay personas que tenían otro tipo de tallaje  y se echaban para atrás a la hora de utilizar alguna prenda o tejido y resulta que está funcionando.

MJAA.- ¿Tú entonces también investigas en la utilización de otros tejidos?

LF.- Doy muchas vueltas para descubrir cosas que puedas ser utilizadas por todas. Yo me pruebo las prendas que estoy haciendo y diseñando e intento ponerme en la piel de la persona que va a comprármelo y llevarlo puesto.

Estamos abiertas a cualquier tipo de mujer y hacemos prendas que les pueden gustar tanto a una chica de veinte años, a una mujer de cuarenta o a una de sesenta.

MJAA.- En la pasada edición de la Madrid Fashion Week hablaba una de las diseñadoras que llegará un momento en que las diseñadoras se darán cuenta de que realmente hay que diseñar para mujeres reales y no para las que vemos en las pasarelas ¿Tú diseñas para las mujeres o fijándote en los estereotipos de talla 36, 38 o 40? ¿Estás abierta a cambiar el punto de vista a la hora de diseñar? porque la realidad es otra ya que no todas tenemos la talla 34

LF.- No es que sea la realidad es que yo, todos los productos que he vendido han sido a partir de la talla 40. Inferior a esa talla he vendido menos cantidad de prendas. Esa es la realidad que existe porque el mundo está llena de mujeres normales. Y no sólo de mujeres, también te hablo del hombres. Gente normal y real porque quien te compra es una persona de la calle no una modelo. Es cierto que las empresas a las que tú les trabaja tienes que presentar con una serie de modelos y yo utilizo fotografías de personas normales porque creo que la ropa favorece más a las personas que las van a llevar, por eso las fotografías salen mejor cuando aparecen mujeres normales que cuando son modelos profesionales. Hay modelos que no lucen algunas prendas y son menos vendibles.

En la página de Facebook lo estamos comprobando diariamente. Cuando publicamos las fotos de catálogo las ven 1.000 personas mientras que si lo hacemos con fotos que nos facilitan nuestras clientas las ven más de 4.000 personas.

MJAA.- Tú dices que te adaptas a cualquiera pero lo que más llama la atención de tus prendas es que las puedes usar para todo. Son ponibles porque una misma falda y según los complementos que lleves, la utilizas para ir a la oficina, para una cena o incluso para un acto social como una boda. Y eso es un gran paso porque ya no llega el temido momento de tener que salir a comprarte un vestido para una evento porque tú haces cosas diferentes para el día a día que se amortizan porque son muy versátiles.

LF.- Efectivamente. A mi me decían el otro día, unos profesionales de marketíng, que pensaban que tenia un problema. Hablaban de un problema en el sentido de que yo crezco poco a poco. Que tengo un número pequeño de seguidores para los que podía tener y que esto se debía a que me tenía que decidir por el grupo de persona al que quería dirigir mis prendas ¡pero es que a mi me vale cualquier mujer! Me contestaron que eso no podía ser y que no era viable.

MJAA.- ¡Pero eso es lo que marca tu diferencia! Acabas de dar en el clavo y es lo que te hace especial porque tú puedes personalizar cualquier prenda y responder a las necesidades de cualquier mujer que se acerque a LaManuela.

LF.- Claro. Yo me pregunto ¿por qué no me vale cualquier mujer?. Decían que estaba desenfocando mi atención y que no tenía un público que elegir. ¡Yo quiero que las mujeres me elijan a mí, no ser yo las que las elija a ellas!

La última clienta que adquirió una de mis prendas tenía una talla 58, era bajita y gordita… La realidad de una mujer. Una mujer que si se siente capaz de ponerse esa camisa o esa falda ¿por qué no se la va a poner? ¿Cuál es el problema? Si se siente bien llevando alguna de mis diseños se lo tiene que poner.

MJAA.- LaManuela a mi me parece muy artesano. Puntadas una a una y poco a poco… Casi como escrito por un amanuense pero con una aguja mágica de dirige Lucía Fernández

LF.- Fíjate si es así que las etiqueta, en numerosas ocasiones, las coso yo misma. Me gusta que vaya bien terminado y acabado. Me encanta tratar con la clienta directamente; que se sienta bien porque si una firma de mujer no hace que se sienta bien y no se encuentre cómoda, no es nada.

Yo hay ropa de ciertas marcas que no puedo llevar por eso quiero que en LaManuela todas encuentren una prenda que sea la suya; tenga donde buscar y encuentre lo que le guste.

 

El punto al que está enfocada LaManuela es la mujer

 

MJAA.- Pero LaManuela también tiene muchísima personalidad.  Es una firma con mucho color, lunares, flecos… Cosas de nuestra tierra, Andalucía que la hace diferente ¿La Manuela es desde Sevilla para el mundo o es desde Sevilla para Sevilla? Porque muchas veces se pueden malinterpretar eso que es tan característico del Sur pero que diseñadores como Vitorio&Lucchino llevaron hasta lo más alto. De todas maneras estoy viendo que es tendencia, precisamente, lo que tú estás haciendo

LF.- Es que está de moda en todo el mundo. yo creo que desde Sevilla porque los orígenes no lo vamos a poder negar por muy moderna que yo me pueda volver. Siempre va a ser de aquí porque de lo contrario dejaría de ser LaManuela pero de Sevilla para el mundo sin olvidar y tener claro cuál es, cómo he dicho antes, su origen.

El punto al que está enfocada es La Manuela es la mujer y que cualquier tipo de mujer es válido para LaManuela. Que nadie pueda decir que no se lo pueda poner porque hay mil maneras de utilizar los diseños de LaManuela.

MJAA.- He visto que tus prendas, como has dicho, se pueden poner de distintas maneras. A mi me parece muy divertido y sobre todo práctico porque le puedes dar distintos usos.

LF.- Yo cuando empecé en esto siempre pensaba que tenía un armario de ropa sólo para mi pero apenas me ponía algunas prendas o, directamente, no las utilizaba. En rara ocasión repites algún traje que te hayas comprado para una boda en otra y ahora con las redes sociales mucho menos porque nos hacemos fotografías que todo el mundo ve.

Es más fácil diseñar ropa que se reinventa. Faldas que se puede poner con unas sandalias planas y una camiseta básica, las he llevado con un tacón, una camisa de volantes de media manga y un tocado, y me he ido a un bautizo. Vas igual de elegante si vas al colegio a recoger a tus hijos que a un evento sin perder el punto de elegancia. No es demasiado simple pero sí es muy versatil

 

Lucía Fernández de LaManuela en la Exposición XXV años Expo'92

 

MJAA.- Tú además ofreces servicio de asesoramiento.

LF.- Yo trabajo con una estilista que además me ayuda en la elección de los tejidos. Cuando hacemos un showroom en algunas de las tiendas que nos compran, nosotros también asesoramos porque es verdad que es más demandado y además descubre que hay cosas que no sabías que eran importantes para ellas. Mujeres que ponen en duda que les pueda quedar bien tal o cual vestido  y cuando se lo ponen ven que están bien.

MJAA.- Tú estás tan cerca de lo que estás haciendo que tu testeas constantemente tu trabajo con tus clientas?

LF.- Todo. Yo el problema que tengo es que lo hago todo ¡me falta montar en globo!. Antes de poner un vestido a la venta me lo he puesto yo tres veces y descubro si tiene movimiento o si tiene algún defecto que pueda darme algún problema. Esto lo hago porque yo quiero que digan que con mis prendas se sienten comodísima,  que van elegantes y se sienten importantes porque la gente las mira.

Con lo que me gusta a mi la ropa y habiéndome puesto vestidos de distintos diseñadores, te diré que lo que La Manuela ofrece, hoy en día, no lo hay. Hay más de lo mismo.

MJAA.- Efectivamente porque entras en una tienda y te encuentras lo mismo que en otra y al final, todas vamos vestidas exactamente iguales.

¿En qué te inspiras para LaManuela?

LF.- A mi lo que me mueve las tripas, por decírtelo de alguna manera, son  los trajes de flamenca… Es entrar en la Feria de Sevilla y es como si estuviera en una pasarela gigante de la moda. Están todas las mujeres vestidas de flamenca y de mucha variedad porque últimamente se lleva todo y en la moda flamenca no hay nada que tú puedas decir que no es tendencia.

Lo que es la Feria y todo lo que tiene que ver con Andalucía me gusta mucho. Las mujeres vestidas de flamenca me parecen increíbles. Para mi no hay una mujer que vaya mal a no ser que sea una extranjera que esté mal asesorada y se haya puesto cualquier cosa.

¡Una mujer vestida de gitana es un espectáculo!, por lo menos para mí. Desde el detalle de la flor, el pendiente… Eso es lo que ha inspirado a La Manuela porque para mi no hay más momentos como ese.

Lo que es la Feria y todo lo que tiene que ver con Andalucía me gusta mucho

MJAA.- Cuántas personas están trabajando en LaManuela?

LF.- Pues cuento con dos personas en el taller, los refuerzos de modistas que son puntuales y una chica que me lleva el marketing y yo… Todo muy pequeñito pero con mucho cariño. Eso sí, parte de la empresa también son mis padres y mi marido… Ellos son incluso más importante porque sin ellos no saldría nada. La realidad es que tengo mucho para dar y dejarlo escondido no tenía sentido. Cuando hay algo que dar tenemos que darlo… La belleza hay que mostrarla.

Lucía es la mejor embajadora y modelo de su trabajo. Así que nadie como ella para sentir la segunda piel de LaManuela. Un nombre de mujer que se asoma, después de 25 años, a la orilla de un río Guadalquivir que vio como Sevilla era la primera ciudad del mundo en llegar al Siglo XXI… Y ahí, en el siglo de la tecnología, LaManuela y Lucía Fernández, al igual que la Expo de 1992,  describe los tiempos modernos desde el calor del Sur.

Nuestro agradecimiento a Ángel Aramburu director de Legado Expo.

Gracias a Julio Cuesta de la Fundación Cruzcampo y comisario de de los 25 años de la Expo 92 porque aún teniendo muy poco tiempo nos enseñó una exposición que nos recuerda, a todos los que tuvimos la suerte de disfrutar de la Expo, aquel año tan increíble.

Gracias a las azafatas Lourdes Regalado y Cristina Vázquez por el trato que nos dieron durante todo el tiempo que estuvimos en 1992 (que sí, que volvimos hasta allí aunque no se lo crean, con moda del Siglo XXI)

 

 

 

 

 

 

 

Mj. Andrade
María José Andrade Alonso
marandalo67@gmail.com
4 Comentarios
  • Elias
    Escrito 11:00h, 13 octubre Responder

    Buenisima emprendedora a la que le hara falta la tela que no esta echa para poder confeccionarla…
    Pequeños pasos pero firmes siempre los mejores!
    Le deseo lo mejor, por la lucha diaria, por las ganas y empeño.
    Le deseo lo mejor.

  • Macedonio
    Escrito 11:17h, 13 octubre Responder

    Me encanta Lamanuela y sus diseños, tiene un estilo muy personalizado y dirigido hacia todo el público que se quiera sentir especial y elegante.

  • Rocio
    Escrito 19:00h, 13 octubre Responder

    Llevar a cabo una empresa de este mundo como es el de la moda cuando se cuenta con pocos recursos ,solo puede ser idea de una mujer andaluza y desde aqui la animo a q siga mostrando su gusto por el diseñocon aire andaluz

  • Ana C.
    Escrito 07:47h, 14 octubre Responder

    Una gran luchadora, que nos sirve de ejemplo a todas las mujeres. Enhorabuena por la entrevista y enhorabuena a Lucía por su trabajo.

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