Liquidación de gananciales... ¿Qué es y qué significa?. Mujeres Valientes

Liquidación de gananciales… ¿Qué es y qué significa?

Liquidación de gananciales... ¿Qué es y qué significa?

 

Liquidación de Gananciales y todo lo que conlleva en un divorcio

 

Buenos días y feliz año nuevo a todas las que forman parte de Mujeres Valientes.

Lo sé, lo sé, en diciembre no pude comparecer como quien dice ante vosotras, pero en mi defensa diré que estaba recuperándome de haber hecho lo más maravilloso del mundo, que es haber tenido a mi pequeña Marian… Este artículo va por ella.

Como siempre me preguntáis muchas, y estáis en lo cierto, cuando nos encontramos en un divorcio, no todo acaba con la sentencia de divorcio.

Pensamos, que siempre que tenemos ese papel, ya no tenemos nada en común con nuestro ex, pero hay casos en los que no es así.

Casi siempre queda el piso, el coche, la parcela, el trastero… Y luego como me llegó a preguntar una mujer mayor (con todo mi respeto y como anécdota porque acabamos riéndonos), si eso no se incluía en el divorcio. Evidentemente no, te divorcias de tu ex, no de la casa ni de todo lo demás. Eso va aparte, en la figura de lo que conocemos como “Liquidación de Gananciales”.

En este caso vamos a hablar de esta señora adorable que me llegó al despacho una mañana poco antes de cogerme la baja por embarazo (dicho sea de paso, la primera baja que me he cogido en mi vida).

Llegó, se sentó con su mascarilla en la silla del despacho para los clientes. La llamaré por su nombre, Adelina. Me preguntó, y me trajo la sentencia de divorcio, con el convenio regulador. Cuando termino de mirarle la documentación me dice… “es que me están pidiendo un papel para demostrar que la casa es mía, que no sé qué de gananciales no estaba hecho, y yo decía que estaba divorciada…”

Total, que le digo, “Adelina, es que tú no tienes los bienes divididos”. Y su pregunta fue… “¿Eso no está incluido con el divorcio?”.

Pobre mujer, el cacao mental que tenía. Mi respuesta fue (que me salió del alma), “No, te divorcias de tu ex, pero no de la casa”. Las sonoras carcajadas fueron más que evidentes en el despacho. Así que, en honor a Adelina, voy a explicaros qué es la liquidación de gananciales, y la particularidad fiscal que tiene en materia de transmisiones.

 

¿Qué es una liquidación de gananciales?

 

Cuando nos casamos, y compramos bienes durante el matrimonio, estos bienes tienen el carácter de ganancial, es decir, que son de los dos, del matrimonio. ¿Esto qué quiere decir? Os preguntaréis, pues igual que las parejas que no están casadas. Pues no.

La particularidad es que, en el caso de deudas, si la pareja está casada, la mitad del otro cónyuge no está protegida contra eventuales embargos en caso de procedimientos de apremio de cualquier tipo, sea por título no judicial o judicial.

Por el contrario, si la pareja no está casada, la mitad de cualquier bien inmueble del otro, siempre está protegida al tener ésta el carácter de “privativo”. Lo mismo ocurre con lo que un miembro del matrimonio adquiere con carácter de “herencia”, que tiene el mismo carácter, privativo, esté casado o no. Eso no varía.

Cuando se procede al divorcio, una cosa es lo que se suele atribuir dentro de las competencias de ese procedimiento, que es básicamente el uso y disfrute de cada cosa. Eso es lo que nos encontramos con las dudas tipo de “¿Quién se queda con la casa?”

 

En el divorcio no es que nadie se quede con la propiedad de la casa, sino con el USO de la casa

 

Es muy distinto, porque las viviendas siguen siendo en propiedad de cada uno en proindiviso, como los bienes de una herencia.

Una vez tenemos la sentencia de divorcio, se produce la disolución de la Sociedad Legal de Gananciales. No lo tomemos como algo distinto, una Sociedad Legal de Gananciales no deja de ser una empresa, a nivel más personal, pero es una Sociedad, entre dos personas que comparten vínculo matrimonial y así, por este régimen, deciden que se administren sus bienes.

 

Cuando se disuelve con el divorcio, hay que liquidar los bienes

 

Aquí sí hablamos de propiedad, ver quién se queda “realmente” con qué. Entrecomillo el término “realmente”, porque aquí ya hablamos de lo que se llaman, derechos “reales”, que es los términos de la propiedad de los bienes.

Entonces, hay dos maneras de hacerlo. Mutuo Acuerdo, o de forma contenciosa (cuando no se está de acuerdo, o cuando no hay relación, o cuando ésta es conflictiva y no hay manera de llegar a un acuerdo).

En este sentido hemos de tener en cuenta, no solo lo que a la hora de liquidar hay que compensarse entre partes en su caso, sino los gastos que ello conlleva.

 

¿Qué gastos conlleva una liquidación de gananciales?

 

Aquí voy a desglosar los gastos que nos encontramos en este tipo de operaciones.

  • De mutuo acuerdo.

En este caso se formaliza la liquidación ante fedatario público, es decir, ante Notario. Los gastos que conllevan este tipo de operaciones ante notario son variables en función de la cuantía de la operación, es decir, en cuánto se valora la vivienda, y cuánto paga quién a quién.

No es lo mismo liquidar una casa que vale 30.000 euros, que una casa que vale 300.000 €. Un coste medio de unos 700 u 800 euros es lo que suele costar una escritura.

Aparte de esto, hay que contar con los gastos de registro de la propiedad, el cual recordemos, que es el lugar donde la escritura se inscribe y la vivienda o el bien en cuestión queda a nuestro nombre.

En relación con los impuestos, tributaría por IRPF, tanto para el que compra su parte como para el que la vende.

  • Contencioso

Aquí los gastos de notaría y registro desaparecen. Pero son unos gastos más grandes por razón de que en vía contenciosa conlleva la judicialización del asunto. Lo cual conlleva honorarios de letrado y procurador de ambas partes (dependiendo de la cuantía), pero con una media entre 5.000 y 8.000 euros.

Aparte de esto, si se opone una de las partes a la operación divisoria, es decir a la adjudicación o a los valores, si el Juzgado designa un contador-partidor para que haga las divisiones, los honorarios subirían entre unos 1.000 y 3.000 euros. Fuera aparte, si se perdiese por parte de alguna de las partes, la que pierda tiene que abonar los honorarios de su letrado, de su procurador y las del contrario.

Siempre, en este tipo de asuntos, en mi humilde opinión, no soy partidaria de judicializar una liquidación de gananciales, sino que siempre intento que se llegue a un mutuo acuerdo.

 

¿Qué particularidad tiene la Liquidación de Gananciales a efectos del impuesto de transmisiones?

 

Voy a explicarlo brevemente y sencillo, en este caso, una liquidación de gananciales no deja de ser una compraventa entre cónyuges. Sin embargo, la liquidación de gananciales es un supuesto de no sujeción al impuesto de transmisiones patrimoniales.

Sí, ese que tanto nos cuesta cuando compramos una casa. Por una razón muy simple, y es porque en la normativa tributaria rige lo que conocemos el principio de prohibición de doble imposición, es decir, no se puede pagar dos impuestos por un mismo hecho.

En esencia, no se puede pagar transmisiones e IRPF por lo mismo, por lo que en caso de que ocurriera, la persona estaría tributando y pagando dos veces.

Transmisiones patrimoniales es un supuesto que no opera para la liquidación de gananciales, porque el cónyuge que compra y el que vende, tienen luego que declarar las ganancias o pérdidas en su declaración de la renta, en cuyo caso le saldrá a pagar, o a devolver.

Además de esto, generalmente, el supuesto de la persona que recibe el dinero, es decir, que vende su parte de la casa, lo suele reinvertir en otra vivienda habitual, lo cual conlleva que a efectos de IRPF suponga una ganancia patrimonial menor (en el caso de que no lo reinvierta todo).

Por supuesto, en caso de reinversión total, no hay que abonar nada en concepto de IRPF, es decir, que no supone una ganancia, sino una reinversión en la vivienda habitual que has adquirido para vender la tuya.

Todo esto mencionado, opera tanto en viviendas, como en vehículos por ejemplo. Al provenir la transmisión, o el título (escritura o convenio de liquidación),

Es decir, en resumidas cuentas:

  • La liquidación de gananciales es un supuesto aparte del divorcio.
  • Esta liquidación a efectos de rapidez es más recomendable hacerla de mutuo acuerdo.
  • Tributa por IRPF, y es un supuesto de no sujeción al impuesto de transmisiones patrimoniales.

Espero que os haya gustado. Como siempre, os espero dentro de dos meses. Tamara, te paso el testigo.

 

¡Hasta la próxima!

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
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