
28 Jul Las vacaciones ¿Lujo o conquista social?
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“Yo no puedo permitirme irme de vacaciones”
… o “las vacaciones son solo para unas cuantas personas privilegiadas”, son algunas de las expresiones que seguramente hayamos oído y seguiremos oyendo, durante estos meses de verano.
Y es que, consideramos que para irnos de vacaciones necesitamos coger un avión, tener dinero ahorrado o poder disfrutar durante todo el periodo estival, de una segunda residencia.
Lo cierto es que muchas veces, las vacaciones, son concebidas como un privilegio, quizás un lujo al cual solo unas pocas personas tienen el gusto de poder acceder. Pero las vacaciones deben ser entendidas como un derecho, o más bien como una conquista. Por lo que, muy al contrario de lo que se piensa, las vacaciones no son un premio ni tampoco un invento moderno.
Tanto en la antigua Roma como en la Grecia antigua, ya se hacía mención no solo a los días festivos, también a la importancia de poder disfrutarlos para descansar y participar de actividades vinculadas, al ocio y al tiempo libre que, permitían el enriquecimiento cultural colectivo.
Ambas sociedades, hablaban de la importancia de este tiempo de recreo y disfrute para poder fomentar el sentimiento de pertenencia.
En la Edad Media, las vacaciones se concedían a los clérigos y estas se consideraban, un periodo de liberación temporal de sus responsabilidades eclesiásticas. Por lo que, para ellos, las vacaciones significaban tiempo de renovación y tiempo sagrado, un tiempo alejado de las responsabilidades cotidianas.
Durante la Revolución Industrial, el concepto de vacaciones comienza a evolucionar y a contemplarse desde un paradigma completamente diferente.
Empiezan a entenderse, como una necesidad de las personas trabajadoras a disfrutar de periodos regulares de descanso y recreo
Y es durante el siglo XIX, que algunos países establecen por fin, leyes reguladoras sobre este concepto que a pesar de parecer una moda, ha estado más que presente en nuestras sociedades desde su inicio.
Por nuestra parte, podemos decir que, en España, no es hasta el año en 1931, cuando el ministro de trabajo, Francisco Largo Caballero, firmó la ley que dio derecho a las vacaciones pagadas a todos los asalariados.
Resulta chocante, ya que actualmente las vacaciones retribuidas resultan indispensables, encontrándose reconocidas incluso en la Constitución Española. Y es de esta forma como la idea de vacaciones, aparece ligada a la seguridad y salud de los trabajadores y trabajadores, siendo considerada como un derecho, entendidas como un proceso de recuperación concedido a las personas tras la carga laboral.
Me gustaría contaros algo, y es que cuando en consulta, hablamos acerca de las vacaciones, me gusta hacer mención a la importancia del periodo de silencio.
Me gusta trabajar con este concepto como si fuese un imprescindible
Dicho silencio debe ser entendido, como “la activación de un botón” que nos permita estar fuera de cobertura, de cualquier medio que de alguna forma, nos vincule con el espacio de trabajo o nos haga mantener la alerta con referencia, a algunas de las funciones que habíamos estado ejerciendo hasta ese momento.
Y ese tiempo de silencio, implica la gestión responsable de grupos de WhatsApp, chats de empresa o de reuniones de las cuales habíamos estado participando hasta ese momento. Y cuando hablamos de gestión responsable, nos referimos a otorgarnos el deber, el compromiso y la responsabilidad, de dejar de participar de forma tanto activa como pasiva de los mismos.
Si yo me voy de vacaciones, pero sigo recibiendo en mi teléfono personal notificaciones del correo corporativo, el nivel de alerta psicológico mantenido, es el mismo que se siguiese realizando la actividad laboral.
No necesito responder a ese correo para que la activación psicológica de mi organismo sea exactamente la misma que si respondiera y estuviese en mi puesto de trabajo. Lo mismo sucede con grupos de WhatsApp o cualquier otro canal de comunicación que mantengamos abierto a pesar de no encontrarnos activos.
Y aquí entra en juego un doble paradigma
Por una parte, nos encontramos la cultura organizativa de la empresa (valores organizativos, cultura empresarial, expresión y percepción acerca de lo que se espera de nosotros como personas trabajadoras…).
Y es que hoy en día nos encontramos inmersos en culturas organizativas que todavía no entienden, que necesitamos distanciarnos y descansar de nuestras responsabilidades cotidianas. Esto no implica poner en riesgo nuestro sentimiento de pertenencia o quebrantar nuestra implicación y compromiso con el entorno organizativo del cual formamos parte.
Y por otra parte, y no menos importante, debemos lidiar con nuestra propia concepción acerca de lo que consideramos que debemos hacer y que es lo que realmente se espera de nosotros.
Hablamos de ese sentimiento de responsabilidad/culpa autoadquirida que como trabajadoras y trabajadores presentamos y que “nos mantiene enganchados” porque pensamos que haciendo las cosas de esta forma, somos mejores trabajadores o personas mucho más eficientes y responsables.
Por lo que no olvidemos, que las vacaciones nos proporcionan la oportunidad de desconectar de las actividades diarias y reducir el estrés acumulado.
De igual forma, mejora nuestro estado de ánimo
Disfrutar de un tiempo de vacaciones mejora la concentración, la productividad y la creatividad. Y quizás el aspecto más importante, y sobre el cual me gustaría hacer una mención especial y es, la importancia de las vacaciones para el fomento de la introspección y la reflexión.
Esto, y para quien no lo sepa o haya practicado nunca o poco, es ese tiempo a través del cual analizamos nuestras necesidades y establecemos nuestras prioridades, reestructuramos nuestras metas.
Ese tiempo a través del cual, nos centramos en alejarnos de las proyecciones que los demás ponen sobre nosotros para acercarnos nuestras propias expectativas. Se trata de un tiempo de reajuste, a través del cual nos acercamos mucho más a quiénes somos y qué queremos.
Pero volvamos ahora al inicio de este artículo de Mujeres Valientes, volvamos a esa idea a través de la cual se expresaba que las vacaciones no deben ser entendidas como un lujo y hagámosnos este planteamiento: estar de vacaciones es sentir qué quieres y cómo quieres hacerlo.
Vacaciones es despertarte antes de que suene la alarma, quedarte más tiempo en la cama, untar el doble de mantequilla o desayunar en la terraza.
Vacaciones es hacer recuento de los libros que tienes pendiente, ver cómo oscurece con una copa de vino o comerte un paquete de patatas con alguien importante y hablar sobre asuntos triviales.
Vacaciones es estar de vacaciones
Vacaciones es ordenar fotos que un día significaron mucho y que hoy aún son muchísimo más importantes.
Vacaciones es escribir, es pintar girasoles y actualizar LinkedIn.
Las vacaciones son ese tiempo para ordenar todas aquellas cosas que durante el resto del año han estado desordenadas e incluso perdidas.
¿Y para ti qué son las vacaciones?

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