Impuesto de sucesiones… Esta herencia es mi ruina

Impuesto de sucesiones… Esta herencia es mi ruina

Impuesto de Sucesiones... Esta herencia es mi ruina.

Hace unos días casi me atraganto con el café al ver una noticia en la prensa. La Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, decía a bombo y platillo la siguiente afirmación: “El Impuesto de Sucesiones se queda como está”. Sí, tal y como suena, ese impuesto, el cual hace que ante la muerte de un causante del que seamos herederos, después de que ya de por sí tenemos el dolor de su muerte, hace que nos echemos a temblar.

Enlazando con esta cuestión, voy a exponer un asunto que llegó al Despacho hace algún tiempo (cambiando los datos y lugares para la protección de datos), y el cual hace que todavía se me ponga la piel de gallina. Es el caso de Alba, una chica de 39 años que recibió una herencia por parte de su tía materna (con la que jamás había tenido ningún contacto por disputas familiares) y que la misma ha supuesto su ruina total.

Alba trabajaba en Córdoba en una correduría de seguros, desde los 25 años. A simple vista tenía una vida normal, se casó con Fran, su actual marido, y tuvo tres hijos pequeños: Andres, Gabriel y Luna, de 10, 8 y 2 años de edad. ¿Cuál es su sorpresa? En agosto de 2015 recibe la noticia de que su tía materna, Rocío, le ha dejado en herencia una finca en Almería. Alba se sorprendió muchísimo porque hacía años que no hablaba con su tía, quien dejó explícito en el testamento que para compensarla por los errores del pasado la declaraba como Heredera Universal de sus bienes, dejando como legitimarios a sus hijos.

Alba comenzó a mover todos los trámites de la herencia, para lo cual se dispuso a hacer la correspondiente liquidación de impuestos ante la Junta de Andalucía.  Una obligación en la que la autoliquidación le salía a pagar 80.000 euros a la Junta, debido a que el valor que tenía la finca era muy elevado, y por lo tanto no se encontraba en una situación de exención del impuesto.

Nuestra protagonista solicitó un fraccionamiento a la Junta de Andalucía y éste le fue concedido, con tan mala suerte que, cuando tuvo que realizar el segundo pago, se vio en imposibilidad de hacerlo. Al ocurrir esto, ya la Junta no pasaba los impuestos por la cuenta corriente habitual, y se procedió al cobro de los impuestos en vía ejecutiva, esto es, pagar por vía de apremio. Alba era autónoma en ese momento, y como tal, no podían embargarle sus ingresos. Con posterioridad le fueron embargando saldos de ahorro en cuentas corrientes, hasta que finalmente decidieron tocar el único bien que tenía a su nombre: su casa. La casa de Alba era un inmueble heredado de su marido, el cual para salvaguardarla de posibles problemas que pudiera tener por su empresa, la puso a nombre de Alba.

A día de hoy, Alba se encuentra con su casa embargada y ésta va a salir a subasta por la Administración a fin de poder obtener el importe adeudado por ésta en concepto del impuesto de sucesiones; el cual, a día de hoy (confirmado por la propia Alba), asciende a 125.419’43 Euros, con tres hijos pequeños en una casa de la cual no saben si podrá conservar o no.

A consecuencia de este caso, este mes no voy a hacer un comentario, o una crítica jurídica. Hablo desde mi corazón andaluz, usando mis conocimientos de abogada.

Andalucía es la Comunidad Autónoma que tiene más alta la cuota del Impuesto de Sucesiones, por lo que obliga a muchas familias a renunciar a las herencias de sus padres, de sus tíos, abuelos, etc., porque no pueden hacer frente al pago del mencionado impuesto (eso, dejando aparte plusvalías, gastos de notaría, de registro, etc.).

Hasta el 31 de enero de 2017 la cuestión era diferente, pongamos un ejemplo muy sencillo: un andaluz que sea heredero de un caudal de 175.000 euros, no tiene que pagar nada en concepto de este impuesto. Sin embargo, imaginemos que la suma total es 175.001 euros, ya varía la cuestión, porque nos encontramos con que por ese euro de más, este heredero tiene que pagar a la Junta de Andalucía, la cantidad de 23.000 euros en concepto de impuesto de sucesiones.

Actualmente, desde el 1 de enero de 2017, la presión social hizo que la Presidenta de la Junta de Andalucía bajase el impuesto subiendo el umbral de imposición. Es decir, ahora las herencias pagan a partir de un valor de 250.000 Euros. Pero claro, seguimos con la carga injusta que dije antes, quien herede un solo euro más de los 250.000 Euros, tiene que abonar de un plumazo 47.000 Euros a Hacienda. ¿Qué nos está pasando? La diferencia de un euro puede significar la fortuna para unos, o la ruina para otros. Evidentemente no nos encontramos ante una situación de desproporción entre un caso y otro, por aquello de que es una diferencia muy pequeña (1 euro), para una consecuencia de pago muy grande (47.000 Euros).

El impuesto de sucesiones no es un impuesto “para ricos” como bien manifiesta la propia Susana Díaz, es un impuesto que tiene que pagar tanto un rico como un pobre si se da el caso. Los 23.000 Euros los pagará tanto una persona rica que hereda de otra, como un ciudadano de la calle que por parte de una tía, o de un pariente que no tenga más hijos, sea beneficiario de una herencia que supere ese umbral.

Hay muchos casos, y de hecho, os dejo algunos que he leído esta mañana en la prensa digital, por si queréis ver de forma práctica cómo afecta el impuesto de sucesiones a las familias andaluzas.

Cada día escucho a ciudadanos que se ven obligados a renunciar a las herencias de sus familiares difuntos porque no pueden hacer frente a este desproporcionado impuesto, que grava las herencias de todos los andaluces, ricos y pobres, cuando tienen la “suerte” de que un familiar les deja una herencia. Me hierve la sangre cómo a personas que pueden mejorar su vida por una herencia que no esperaban, tienen que ver cómo sus nóminas se embargan y les viene la ruina en el momento en que aceptan la herencia y tienen que realizar las liquidaciones de la Junta de Andalucía. No es solo el impuesto, es que si no lo pagas en el plazo indicado, por algún motivo, a la cifra total tendrás que sumar los intereses de demora, recargo del 20% y, además de todo, la correspondiente sanción por no liquidarlo en su tiempo.

Espero que con el paso del tiempo, el sucesor de Susana Díaz elimine este impuesto de sucesiones, porque me parece fuera de lugar que familias normales y corrientes se lleven toda su vida trabajando y creando un patrimonio para que pase de ellos a sus hijos, y sus hijos no pueden heredarlo porque el pago de tributos les lleva a la ruina. ¿Qué pasa con el patrimonio creado? Evidentemente, si no hay herederos que la Ley pueda llamar a la sucesión, el último en ser llamado a la herencia es el Estado. Todo queda en casa.

Las últimas noticias sobre el impuesto de sucesiones tuvieron lugar ayer mismo con las manifestaciones que ha vertido Don Miguel Ángel Vázquez, el cual literalmente le pide al Gobierno Central “que se quede con el impuesto de sucesiones”… a cambio se exige al Ejecutivo central que compense la pérdida de fondos. Me sorprende sobremanera, por la sencilla razón de que aquí no hay tonos grises en medio (aunque parezca que me contradigo), o el Gobierno Central se queda con las competencias de Hacienda, o no se queda con ninguna. No puede hacerse una competencia “a la carta” como se pretende. Esto podría incluso incurrir en un cierto grado de anticonstitucionalidad, si se llevara a cabo. ¿Por qué? Porque el Impuesto de Sucesiones es un tema muy polémico a día de hoy, y ya la Junta de Andalucía quiere hacer como, en el pasado, hizo Poncio Pilatos, lavarse las manos.

Espero, de corazón, que Susana Díaz y su equipo recapaciten en lo que están haciendo, dado que, como bien he dicho, no es un impuesto para ricos, y para ejemplo, tenemos a Alba, cuya herencia ha supuesto su ruina.

Ánimo Alba, estamos contigo.

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic82/1565cc3695cb0bba63c6bbfdf9115f76.gif[/author_image] [author_info]María José Mateos es licenciada en Derecho por la Universidad de Cádiz. Mª José es una abogada de carácter multidisciplinar que ejerce su profesión en el despacho, Mateos Selma Abogados en el Puerto de Santa María en Cádiz[/author_info] [/author]

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
1Comment
  • Pepe
    Escrito 00:22h, 30 marzo Responder

    Este impuesto es un robo y una injusticia.¿No somo todos los españoles iguales? Pues parece que no.

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