
16 Jun Frida Kahlo… La mujer que construyó su propia imagen
Frida Kahlo… Haciendo arte a su manera
En esta ocasión, antes de reseñar la exposición de esta protagonista, creo que sea útil introducir la parte biográfica más significativa de su existencia: en septiembre de 1925, Frida Kahlo resultó herida gravemente en un accidente de tráfico que marcó para siempre su vida y que así lo describía: “(…) el tranvía al dar la vuelta, arrastró un camión contra la pared. El choque nos arrojó hacia delante y a mí el pasamanos me atravesó como la espada a un toro…”
El pronóstico que Frida Kahlo tuvo tras este accidente que casi acaba de su vida fue implacable: tres vértebras lumbares rotas, once fracturas en la pierna derecha, el pie derecho dislocado y aplastado y ruptura de la pelvis por tres sitios, lesiones que la llevaron a ser sometida a lo largo de su convalecencia a treinta y dos operaciones, la mayoría en la columna vertebral y en el pie derecho, que le sería finalmente amputado en 1953.
Al salir del hospital empezó a pintar mientras permanecía postrada en la cama, ya que su madre instaló un espejo en el techo y encargó un caballete especial para que pudiera trabajar acostada. A raíz de toda esta experiencia vital, la pintora mexicana optó por centrarse en los géneros pictóricos más relacionados con la identidad, o sea, el retrato y el autorretrato, llegando a convertirse en una de las creadoras clave del siglo XX, proponiéndose con un estilo inconfundible donde se mezclan el realista, el surrealista, el íntimo y el político…
Y ahora, en un recorrido de unas sesenta fotografías en blanco y negro y en color, fechadas entre los años 1937 y 1946 -en los que el reportero húngaro inmortalizó a la pintora-, se unen a objetos, vestidos y joyas que ilustran como Kahlo construyó su propia imagen.
Se trata de una cita, comisariada por Vittoria Mainoldi, que ofrece una mirada íntima y privada hacia la intérprete mexicana, la artista más prolífica, conocida y amada de México, a través del objetivo fotográfico de su amigo de largo tiempo y amante, Nickolas Muray.
Esta serie de imágenes llega por primera vez a Roma y nos brinda una perspectiva única, la del amigo, la del amante y la del confidente, y al tiempo demuestran la calidad de Muray como retratista y como maestro de la fotografía en color, sector pionero en aquellos años. Estas imágenes enfocan el profundo interés de Kahlo por su herencia mexicana, su vida y las personas más importantes con las que la compartía.
Cuelgan las fotos más conocidas por el público, que retratan a Frida sola, con Diego Rivera, con los amigos y el mismo Nick en diversos lugares. Las cartas originales que Frida y Nick se intercambiaron durante su relación para ofrecer un elemento entrañable: los dos iniciaron una historia de amor que prosiguió por etapas a lo largo de diez años sucesivos y una amistad que duró hasta la muerte de Frida Kahlo en 1954.
No se trata de la primera exposición de Kahlo, ya precedida por tantas otras y en numerosas sedes, mas esta vez la calidad de las imágenes nos recuerdan a esta mujer valiente que emana un arte, realizado a su manera.
FRIDA KAHLO A TRAVÉS DE LAS LENTES DE NICKOLAS MURAY.



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