Frances Farmer, la mujer rebelde a la que Nirvana veneró

Frances Farmer, la mujer rebelde a la que Nirvana veneró

Frances Farmer… Belleza y talento para triunfar

 

Tenía belleza y talento suficientes para triunfar en Hollywood, pero también era una mujer rebelde, con ideas y opiniones propios, algo que no gustaba para nada en la industria del cine que, entre otras cosas, le acusó de histérica y loca.

Frances Elena Farmer nació en Seatle el 19 de septiembre de 1913. Su padre era abogado y su madre, mujer de fuerte carácter, la inició desde muy niña en la obligación de tener voz y de saber dar su opinión, una madre que no estuvo a su altura cuando más la necesita y que contribuyó a su caída a los abismos.

Desde pequeña había mostrado una gran capacidad para la oratoria y la escritura, áreas en las que destacó en el instituto. Participaba en equipos de debate, en la revista literaria, en el periódico estudiantil y en su club de escritura creativa. En 1931, durante su último año de instituto, ganó un concurso literario con un ensayo sobre la muerte de Dios titulado “God dies”. El ensayo no pasa desapercibido y los periódicos de su ciudad natal inician una campaña en la que se le acusa de atea.

La industria de Hollywood la tildó de histérica y loca

 

Cuatro años después gana un viaje a la Unión Soviética por sus ventas de suscripciones de “The Voice of Action”, un periódico de izquierdas de Seatle. El premio era un viaje a la Unión Soviética, viaje que aceptó, a pesar de la oposición de su madre, porque tenía mucho interés en ver el Teatro de Arte de MoscúEse interés dio pie a un nuevo rumor, además de atea era comunista.

La venta de suscripciones era uno de los trabajos que tuvo para poder pagarse la carrera de periodismo. Adoraba el teatro y a su regreso de Moscú se instala en Nueva York, donde comienza una carrera teatral. Allí es descubierta por un cazatalentos que la lleva a Hollywood tras firmar un contrato por siete años con la Paramount Pictures.

Frances no era una estrella al uso, no quería ser un objeto erótico, tampoco quiso cambiarse el nombre. Se negaba a rodar determinadas escenas, rechazaba guiones e incumplía los contactos firmados por sus agentes. Las críticas contra la industria eran constantes y no duda en calificar a Hollywood como “una casa de locos”.

Decide huir de allí y vuelve a Nueva York para retomar su carrera en el teatro. Triunfa con la obra “Golden Boy” y se enamora de su autor, Clifford Odets. Todo iba bien hasta que Odets le confiesa que es un hombre casado y que tienen que poner fin a su relación. Desilusionada y con el corazón roto, se refugiaba en la bebida y vuelve a Los Ángeles.

Se aficiona a salir por la noche y a conducir a gran velocidad. Muy conocida por la policía por conducción temeraria y en estado de embriaguez, una noche tiene un altercado con un policía de tráfico que la detiene por conducir borracha y sin carné por lo que le condenan a seis meses de cárcel y a pagar una multa.

 

Sale de la cárcel sin haber pagado la mitad de la multa, viaja a México y a la vuelta descubre que sus familiares la habían desalojado de su bungalow alquilado y que habían depositado sus pertenencias en un hotel. Una peluquera del estudio de la Paramount le denuncia por dislocarle el mentón con un puñetazo. La policía va a buscar a Frances a su hotel y descubre que aún no había pagado la mitad de la multa.

La sacan del hotel y se presenta en el juicio demacrada, desaliñada y violenta y tras espetarle al juez “¿acaso a usted no le partieron el corazón?”, le tira un tintero a la cabeza. La madre asegura que solo se trata de un montaje de Frances para adquirir notoriedad. Alega que le ha dado un ataque de locura y en vez de volver a prisión, consigue que su hija sea trasladada al pabellón psiquiátrico del hospital General de Los Ángeles, donde es tratada con electroshock e insulina. A partir de ahí pasa sus siguientes siete años de vida en diferentes psiquiátricos.

Tras pasar unos meses en el Hospital General de Los Ángeles es dada de alta, pero su madre considera que su hija no está curada y con la ayuda de los directivos de la industria del cine consigue que incapaciten mentalmente a Frances, que es ingresada de nuevo en un psiquiátrico. Le abandonan a su suerte y nadie le ayuda. Además de los tratamientos psiquiátricos más duros, Frances Farmer sufrió malos tratos y abusos sexuales y hay quienes aseguran que también se le realizó una lobotomía sin permiso familiar.

En 1953 recupera sus derechos civiles, pero tras aquellos años de encierro y malos tratos ya no volverá a ser la misma. Desempeña varios oficios que nada tienen que ver con el mundo de la interpretación, hasta que cuatro años después es redescubierta por un locutor de radio que intercede para que sea entrevistada en el famoso programa de televisión de Ed Sullivan. Después de la entrevista televisiva es reclamada para una pequeña obra de teatro y consigue trabajar en varias series de televisión y en una película, terminando su carrera como actriz presentando durante algún tiempo un programa sobre películas en una televisión local.

 

Muere de cáncer de esófago el 1 de agosto de 1970. Muere sola, abandonada y olvidada, pero antes había dejado escrita su autobiografía. Doce años después de su muerte su vida es llevada al cine con la película “Frances”, interpretada por Jessica Lange, por cuyo papel fue nomidada al Óscar como mejor actriz. Y en 1993 Nirvana le rinde tributo con la canción “Frances Farmer Will Have Her Revenge on Seatle” (Frances Farmer tendrá su venganza en Seatle), en la que clama “She’ll come back as fire to burn all the liars” (Ella volverá como fuego para quemar a todos los mentirosos)

Autora: Mamen Gil

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mamengil@telefonica.net
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