Federica Marangoni... Cuando el cristal de Murano tiene nombre de mujer

Federica Marangoni… Cuando el cristal de Murano tiene nombre de mujer

 

La artista y diseñadora veneciana Federica Marangoni revela toda su maestría en la exposición del Museo del Vidrio de Murano, comisariada por ella misma y Chiara Squarcina

 

Con más de cincuenta años de trayectoria, conllevando una investigación volcada en la experimentación continua y pionera con diversos medios tecnológicos y de materiales, en el que persiste la relación especial con el vidrio, de una forma ecléctica e interdisciplinar en el estudio creativo y comunicativo, esta autora protagoniza brillantemente la cita veneciana.

Un excursus que se delinea en los diferentes ambientes del Museo, en un recorrido en el que involucra al visitante en diálogo con la arquitectura que lo acoge: a partir de las primeras experimentaciones con el vidrio, desde 1970, año en que Marangoni abre en Venecia su ‘Fedra Studio Design’ y empieza a usar este material, trabajando con frecuencia constante en muchos hornos muraneses.

La artista proyecta objetos de diseño para la producción, así como esculturas de vidrio y grandes instalaciones, integrando vídeos y luz fluorescente, combinados con la transparencia y la fragilidad del citado material.

Desde mediados de los años setenta, dirige su atención y curiosidad creativa a ese universo tecnológico aún en estado embrionario en aquellos momentos. Una investigación ininterrumpida en la combinación de luz y artificio, realidad y ficción, juego de lo efímero, de la translucidez, de la movilidad virtual de la imagen…

El contenido que acoge a los visitantes en la entrada es ‘La Bricola’, nacida como instalación de luz sobre un suelo reflejante, realizada para la Euro-Domus de Turín de 1971. En el jardín, encuentran su lugar las grandes esculturas multimedia, como la escalera Go Up Ladder, exhibida en 2013 en Basilea, de “craked” fluorescente rojo y red metálica.

Mientras los espacios exteriores alojan además obras de vidrio de los años Ochenta, vinculadas al tema del Jardín y de sus implicaciones simbólicas. La sala de la ligereza recoge las obras realizadas desde los años Ochenta hasta hoy, que recuerdan los conceptos de aire, luz, vuelo, belleza, arquetipos de antigua memoria y al tiempo eternas.

 

Por su parte, el espacio ‘Ex Conterías’ se articula en cinco secciones: el sueño frágil

 

Años setenta y ochenta donde encuentra su posición, entre otros, el grupo ‘Naturaleza’ bajo vidrio; Electrónica madre de un sueño humanístico, que ahonda en el estudio llevado a cabo por la artista en la utlización de la tecnología en la producción de vidrio y sobre la electrónica en el arte de la comunicación; Itinerarios de la memoria, con el modelo en escala de la fuente-escultura.

‘La Trampa’ de la memoria, obra pública para la Expo de 1992 de Sevilla; La traza, sección que demuestra en especial modo cómo el pensamiento no se interrumpe sino que es más bien un laberinto donde experiencias, sueños, metáforas, referencias a la historia se mezclan y vuelven como el flujo mismo del recuerdo; finalmente, El vuelo, con la grandiosa instalación ‘El vuelo imposible’, ya expuesta en Valencia y Barcelona.

 

¿Quién es Federica Marangoni?

 

Federica Marangoni, es la mujer que tras haber cursado sus estudios en la la Academia de Bellas Artes de Venecia, inicia a exponer como pintora en la Colectiva de la Fundación – Obra Bevilacqua La Massa. Así, de pintora pasa a creadora de instalaciones y esculturas utilizando materiales tecnológicos, luz fluorescente y otras luminosidades, proyectores y pantallas tv.

En 1970, 1975 y 1980 participa a la Bienal de Venecia y en ese último año expone también en el Museum of Modern Art. Mientras en 1987, protagoniza una exposición en el Parque del Retiro y en el Musée des Arts Décoratifs de París.

Expuso asimismo en el Hara Museum of Contemporary Art de Tokyo, en el Palacio Ducal y el Peggy Gugenheim de Venecia así como en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sin olvidar sus trabajos exhibidos en la Trienal de Milán de 1973 y de 1981 y al Metropolitan Musem of Art de Nueva York.

En 1995, 1997 y en 2011 participa de nuevo en la Bienal de Venecia con esculturas e instalaciones de vidrio, en la última edición en el pabellón italiano, comisariada por el afamado crítico Vittorio Sgarbi.

Otra mujer valiente, de 84 años, auténtica, que produce esculturas utilizando la noble y antiquísima substancia trasparente y translúcida, dura y frágil en los siglos de nuestra historia.

 

 

Carmen del Vando
mjandrade@rtva.es
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