Falsas denuncias, la condena de la mayoría

Falsas denuncias

Falsas denuncias, la condena de la mayoría

Las falsas denuncias tienen consecuencias desastrosas, tanto para la sociedad como para la propia mujer que la realiza

 

Falsas denuncias

En los últimos días nos ha sobrecogido la noticia de una joven, de 19 años, que denunció una presunta violación. En un primer momento pareció un suceso más que se perdería en la prensa con el paso de los días ya que, por desgracia, no trascendió nada más que unos pocos datos. Sin embargo, cuando la Guardia Civil investigó los hechos se descubrió que los mismos no habían ocurrido como los relataba la mujer, la cual actuaba por despecho hacia su novio. Actualmente la falsa denunciante se encuentra en libertad con cargos.

¿Qué preguntas podemos hacernos? Me parece muy iluminador el hecho de que, por desgracia, las malas conductas de pocas convierten en mentiras las verdades de muchas. Como letrada ejerciente, y como mujer, tengo que ser crítica, justa y, sobre todo, honesta con vosotras.

En primer lugar tenemos que saber qué es una denuncia falsa. Es una modalidad de delito que se recoge en nuestro Código Penal y que consiste en imputar a alguien la comisión de un delito ante una autoridad que tenga la obligación de perseguirlo, sabiendo que esa denuncia falta a la verdad o se ha hecho con temerario desprecio hacia la misma. En pocas palabras, significa que cuando una persona se dirige a la Policía y manifiesta que un amigo, un desconocido o un tercero ha cometido un delito contra ella misma u otra persona, y sabemos que esa denuncia es mentira, estamos cometiendo este delito, el cual llega a tener pena de cárcel.

La falsa denunciante no llegó a identificar directamente a nadie, sino que lo que hizo fue dar una descripción bastante escueta con el fin de que no establecieran conexión con nadie. Pero cuando la Guardia Civil investigó los hechos, éstos perdieron consistencia a medida que avanzaban hasta que la mujer no tuvo más remedio que confesar que no decía la verdad. No obstante, la mala acción por su parte tiene consecuencias desastrosas, tanto para la sociedad como para ella misma.

¿Respecto del novio? Si hubiera habido un mínimo atisbo de duda lo habrían detenido. ¿Por qué? Porque nos encontramos ante un asunto que, tarde o temprano, se habría enjuiciado con agravantes de la materia de violencia de género. Por tanto, el hombre no tiene ningún tipo de defensa en este campo.

¿Respecto de ella misma? En un principio dan a entender que la han detenido por una denuncia falsa, tipificado en el Artículo 456 del Código Penal, y se castiga con una pena de 6 meses a 2 años de prisión, en caso de que se imputara un delito grave. En este caso un delito de violación está considerado como un delito grave, y más cuando éste se produce contra la que hubiera sido pareja o persona de análoga relación.

¿Respecto de la sociedad? Aquí es donde las falsas denuncias hacen más daño. Por la sencilla razón de que, por desgracia, en el mundo en el que vivimos sí que existe un número elevado de víctimas de violencia de género por violaciones, agresiones, tanto por parte de sus parejas o de terceras personas; y cuando una mujer se aprovecha del calvario de otra para hacer daño las consecuencias para las que lo sufren son absolutamente desastrosas. Ese, además de otros, es el principal motivo por el que las auténticas víctimas de violencia de género, malos tratos, vejaciones… No se atreven a denunciar, por miedo a que no las crean. Eso es lo que provocan las denuncias falsas.

Un dato que muchas de las auténticas víctimas desconocen. ¿Qué ocurre cuando se descubre que la denuncia es falsa? ¿Tiene que denunciar el acusado falsamente? No, porque esta modalidad de delito es perseguible de oficio, es decir, no es necesaria la denuncia del acusado para que el juez inicie un procedimiento contra la falsa denunciante.

Mi intención no es ir en contra de las mujeres, sino intentar transmitir conciencia a todas las auténticas víctimas. Una mujer, por el simple hecho de serlo, no tiene derecho a condenar ni a un hombre por unos actos que no ha cometido ni al resto de las mujeres que sí son auténticas víctimas. No existe perdón para aquellas que utilizan el sufrimiento de otras con el único fin de hacer daño con un afán de venganza o despecho.

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic82/1565cc3695cb0bba63c6bbfdf9115f76.gif[/author_image] [author_info]María José Mateos es licenciada en Derecho por la Universidad de Cádiz. Mª José es una abogada de carácter multidisciplinar que ejerce su profesión en el Puerto de Santa María en Cádiz[/author_info] [/author]

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
2 Comentarios
  • Pepi
    Escrito 11:48h, 10 octubre Responder

    Me parece muy bien.
    Hay muchas mujeres que sufren tanto el calvario como que otras se aprovechen de ello.

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 14:12h, 11 octubre Responder

      Efectivamente. Porque además se merecen todo el respecto del mundo y sentirse respaldadas por la sociedad y las instituciones. Gracias por su comentario y por seguirnos

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