Esperanza Fernández… Un viaje a su “Sevilla 40.0”

 

Cuando Sevilla se llama Esperanza Fernández

 

Cuatro décadas de carrera, cuarenta años de vida, cuarenta años de música, cuarenta años de flamenco. Estamos hablando Esperanza Fernández una de nuestras Mujeres Valientes con las que repetimos  en un espacio y en un momento vital y fundamental de su vida. En una especie de vuelta a empezar, pero vuelta a empezar a lo grande y, sobre todo, mirando atrás y viendo todo lo que ha logrado en estos cuarenta años.

 

Esperanza Fernández, la cantaora que cambia el mundo a través de su voz

 

Mª José Andrade: Esperanza, este disco es puro sentimiento, pura sensibilidad, es alegría… ¿Podríamos decir que Sevilla 40.0 es Esperanza Fernández?

Esperanza Fernández: Absolutamente. Además, es una Esperanza Fernández que vuelve a las raíces de su vida. A la Esperanza Fernández que empezaba y escuchaba a otros artistas y de los  realmente aprendía. Sevilla 40.0 refleja muchos años de mi vida. Años que he compartido con artistas de la talle de Enrique Morente, Lole y Manuel, Alameda o Lola Flores; artistas que han sido y siguen siendo referentes en mi vida personal y en mi vida artística.

Mª José Andrade: En la presentación de Sevilla 40.0  el crítico Manuel Martín, dijo algo que se me quedó grabado: “Atención a todo el mundo, la Biblia del flamenco se está escribiendo y Esperanza Fernández va a formar parte de uno de los capítulos más importantes”. ¿Qué piensas cuando escuchas hablar de ti con tanta admiración?

Esperanza Fernández: Aunque la gente no lo crea, soy una persona súper tímida. Desde muy chiquitita he sido una niña muy tímida. Lo que pasa es que, con el paso del tiempo y teniendo esta profesión, no he tenido más remedio que armarme de valor. Pero cuando me dicen esas cosas… Martín dijo cosas muy bonitas y fíjate, es mi hijo el que también me pregunta muchas veces: “Mamá, ¿tú eres consciente de quién eres?” 

Mª José Andrade: ¿Y tú que le respondes a tu hijo?

Esperanza Fernández: Yo le digo que no

Mª José Andrade: Ahora soy yo la que lo pregunta ¿eres consciente de quién eres, Esperanza?

Esperanza Fernández: No. No sé, porque yo estoy en mi casa, hago las cosas, limpio, hago de comer. Y mi hijo me pregunta: “Mamá, ¿pero de verdad?” Y cuando la gente me para por la calle y me pregunta si pueden hacerse una foto conmigo, yo les digo que sí, con el alma en la mano por la sorpresa de que me conozcan, pero yo me muero de vergüenza.

Mª José Andrade: Y además eres abuela ¿Cómo es esa vivencia tan especial como dice todo el que la experimente? 

Esperanza Fernández: ¡Y soy abuela, de una Esperanza Fernández!. Y mira, es verdad que ahora me acuerdo de mi madre. Me acuerdo de mi abuela cuando decían que no se puede explicar el querer tan grande que se le tiene a un nieto porque es diferente.

Cuando preguntan eso de ¿A quién quieres más, a tu hijo o a tu nieto? yo siempre digo que son sentimientos completamente diferentes, pero lo que sí te digo de verdad es que a mí esta Esperanza Fernández me tiene loca, me da la vida. Además, era la niña que yo esperaba porque tengo dos varones. Y esta niña me da la vida. Es tan bonita, tan morena, con esos rizos, cómo canta, cómo me dice “mamá”, cómo toca el piano y cómo me pide que le cante.

Mª José Andrade: Esperanza, tú eres tradición, eres flamenco, eres modernidad, eres la voz del flamenco, porque eso también lo han dicho de ti. Ahora mismo tu nieta tiene 2 años, pero algún día sabrá de la abuela que tiene y será ella la que te preguntará: “Abuela, ¿tú sabes quién eres?” 

Esperanza Fernández: Yo me considero una persona normal y corriente. ¿Es verdad que soy consciente de quién soy? Sí, soy consciente. Pero no te lo puedo explicar, María José, lo prometo de verdad. No puedo dar una explicación.

Sí sé quién soy, estoy orgullosa de la persona que soy porque todo lo que tengo en esta vida lo he trabajado muchísimo. Aunque he tenido unos padres maravillosos. Mi padre era artista y me dio unos consejos magníficos, él no estaba siempre conmigo cuando yo empezaba. Eran momentos en los que me tenía que buscar la vida sola y aprender muchas cosas en solitario.

Pero estoy muy orgullosa de todo lo que he hecho y sigo haciendo porque lo he trabajado yo sola. Además, me encanta lo que hago, así que cada día le pongo más empeño y más alegría. Este disco, por ejemplo, me está dando muchísimas porque he tenido dos pérdidas en apenas dos años: la de mi padre y la de mi madre. Pero le doy gracias a Dios porque mi padre, antes de irse, escuchó “Sevilla 40.0” y me dio su visto bueno. Dijo que era precioso y muy bonito. Así que con eso me quedo. Además, su voz aparece en una canción del disco.

Mª José Andrade: En este disco hay un momento en el que Dios abre el cielo para traerte a tu madre, para volver a encontrarte con la mujer que te trajo al mundo. ¿Cómo te aguantas las ganas de llorar?

Esperanza Fernández: Pues no, no me las aguanto. Lloro, lloro siempre. Lloro en el escenario y ahora más porque estoy muchísimo más sensible. Tener que decirle a mi madre que me cante desde el cielo… Por eso le doy tantas gracias a María Carrasco por estos dos temazos que me ha hecho. Porque es increíble de verdad. Ella se ha puesto dentro de mi piel porque, también desgraciadamente, su madre falleció.

Cuando María Carrasco escribió estas canciones para mí, una dedicada a Sevilla y otra dedicada a mis 40 años, a mi vida, a mi carrera, a mi gente, se puso en mi piel. Por eso la admiro y la quiero muchísimo y le estaré siempre agradecida porque creo que estas dos canciones nadie las habría podido escribir mejor que ella. Dice cosas muy bonitas. Y es cierto, sabía que lo haría mío porque cuando digo “me pierdo por todos los rincones”, es verdad, porque vuelve a ver a la niña que pequeña que era y revivo Sevilla porque es mi compañera de vida.

Mª José Andrade: ¿Hasta dónde ha sido compañera de vida, Sevilla?

Esperanza Fernández: Siempre, toda mi vida. Toda mi vida, Sevilla será mi compañera de vida. Porque Sevilla ha visto muchas cosas bonitas de Esperanza Fernández. Sabes, esos paseos que me doy por Triana… Cómo me encanta Sevilla, porque yo la disfruto en cualquier momento y lugar como en el que estamos ahora mismo.

He paseado mucho por Sevilla un aunque yo normalmente no canto, soy tan feliz cuando me siento, como por ejemplo, aquí y veo lo que tenemos… y digo: ¡Qué bonita eres, por Dios!.

Mª José Andrade: Este disco, Sevilla 40.0 es entero para la ciudad, para los que están aquí, para los que somos de aquí y para los que vienen a disfrutar de aquí.

Esperanza Fernández: Mira, Sevilla 40.0, por supuesto, es Sevilla, pero la gente lo recoge y lo reconoce como si realmente vivieran y fueran en Sevilla.

Mª José Andrade ¿Cuál es ese sello particular que te hace a ti auténtica? ¿Qué es lo que tú quieres que vean de ti para que digan “es Esperanza Fernández”?

Esperanza Fernández: No lo sé, porque yo creo que cada uno ve a Esperanza Fernández como quiere reconocerla. Lógicamente, es verdad que por mi voz. Que cuando la gente escuche mi voz y diga ” es Esperanza Fernández”, eso es maravilloso. También la gente me reconoce mucho por mis manos, fíjate. A mis manos les hacen muchas fotografías y siempre me han reconocido en ella. Pero, por supuesto, quiero ser reconocida por mi voz. Que cuando la gente ponga una canción, diga inmediatamente “Esperanza Fernández”, eso sería magnífico.

Mª José Andrade:  Cuando tú subes al escenario, lo abres a otros artistas ¿te gusta sentirte acompañada y respaldada? ¿Cómo es ese momento de estar arriba y ver la mirada llena de admiración de otros artistas?

Esperanza Fernández: No se puede explicar ni con palabras, de verdad. Es tan bonito poder compartir escenario con compañeros que te miran de esa manera y que te dicen lo bonito que es estar allí contigo, cantar contigo o bailar contigo.

En el caso del otro día en Mérida, cómo me miraba Farruquito cuando salió, y cómo me miraba mientras salía andando. Yo le tenía que cantar con fuerza, no sabía si llorar o reír. Luego, cuando salió Jesús Méndez cantando ese Lerele conmigo de Lola Flores, ¡por Dios!. Y luego esa Rosaleda tremenda… Es que se me ponen los vellos de punta con su guitarra, cantándole a Sevilla y a Triana.

Y Kiki Morente. Ese Kiki Morente grande, y con el que recordamos a su padre porque Enrique para mí ha sido una persona, aparte de un artista, que ha tenido muchísimo que ver en mi vida. Y cuando pusieron una foto de su padre ahí, y le cantamos a su padre. Fue increíble. No solo tenerlo al lado, sino también tener a su hijo, a quien conocía desde que era un bebé, cantando conmigo con su padre detrás. Fue increíble, magnífico.

Mª José Andrade: Dices de cómo ha influido en ti Morente pero tú siempre haces hincapié y te reconoces, en Lole Montoya y en cómo ella te enseñó a vocalizar.

Esperanza Fernández: Lole Montoya, por supuesto.

En el tema de la vocalización, es cierto que muchas veces estás escuchando flamenco y dices: “Me lo voy a repetir, que no lo estoy entendiendo.” lo repites y lo entiendes, pero ya pierde un poco de magia.

Lole Montoya me enseñó el camino cuando yo empezaba a cantar. Yo era muy chica, cuando escuchaba a los cantaores  y a las cantaoras en las cintas de cassette antiguas; yo lloraba y mi madre me decía: “¿Pero por qué lloras?” Y yo le decía: “Es que no les entiendo la letra.” Mi madre era tan aficionada al flamenco porque ella también cantaba, y me decía: “Esto es lo que dicen.”

Y de repente sale Lole con esa voz, con esa afinación, con esa vocalización y yo me quedo alucinada. Ella me daba la mano y cantaba, y me cantaba. Yo pensaba: “¿Podría alguna vez cantar como esta mujer? Imposible porque no se puede, no hay dos Lole, no hay dos Fernanda, no hay dos Paquera. Es imposible.”

 

Le doy gracias a Dios, porque me la puso en mi camino y entendí el cante de una manera diferente

 

Sabía que cuando una persona canta, también tiene que saber qué es lo que está diciendo esa letra y que la gente que lo recibe lo entienda igualmente. Entonces, ella me enseñó a vocalizar y yo hice mucho hincapié cuando empezaba en el tema de la vocalización, para que se me entendiera bien la letra, porque eso es esencial. Además, en este siglo, porque antiguamente, en los tiempos de mi abuelo, en una fiesta, si no se entendía la letra no pasaba nada porque era puro arte, era todo maravilloso. Pero ahora ya no hay tabernas, ahora hay teatros grandes y la gente se sienta y escucha, y quiere entender.

Mª José Andrade: ¿El flamenco se respeta?

Esperanza Fernández: Sí, por supuesto. Se debería respetar mucho más, pero mucho más. No debemos olvidar que es Patrimonio Inmaterial. Se debería respetar mucho más. Pero como siempre soy positiva, aprovecho para desde aquí lanzar un mensaje a los jóvenes y a los padres: que pongan más flamenco, que vayan a los conciertos, porque es lo nuestro y eso no se debe perder. Y aunque sé que no se va a perder nunca, porque aquí estamos nosotros para mantenerlo, es fundamental entender que el público tiene que estar.

Mª José Andrade: Esperanza, has recorrido el mundo a través del flamenco. ¿Qué te gustaría encontrarte? ¿Qué no te has encontrado todavía?

Esperanza Fernández: Es una pregunta un poquito difícil porque puede sonar presuntuoso, pero la verdad es que todo lo que he ido pidiendo en esta vida se me ha ido cumpliendo.

He ido a sitios maravillosos. He sido muy feliz en muchos momentos de mi vida cuando iba con la Fernández. Cuando estuve en la India visitamos el Taj Mahal y me sentí muy identificada con las personas de allí porque nos parecíamos mucho y porque los gitanos venimos de la India. Fueron quince días magníficos, maravillosos con mi madre, con mi padre y con mis hermanos. Fue increíble.

Luego la vida me ha ido llevando a otros lugares. No me puedo quejar. Le doy gracias a la vida por todo lo que me ha dado: principalmente mi voz, y luego por tener una familia maravillosa, unos padres que me han apoyado siempre y lo más importante, tener a mi padre, hasta el último momento de su vida, dándome buenos consejos hasta el momento en que se fue. Así que ya no le pido más nada a la vida.

Mª José Andrade: No solamente no le pides nada a la vida, sino que además regalas tu voz, regalas tu arte, y concretamente en este disco, “Sevilla 40.0,” estás haciendo una campaña para recoger 40.000 Euros para Asociación Sevillana de Cáncer Infantil. ¿Cómo está siendo la respuesta?

Esperanza Fernández: Pues mira, la verdad es que está siendo muy bonita. El otro día estuvimos en el concierto en Mérida y la gente se volcó muchísimo. Me siento muy feliz por poder ayudar con mi voz, poniendo mi pequeño granito de arena para poder contribuir a la investigación.

Hace poco estuve en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla viendo a los niños y se lo merecen todo porque todo lo que hagamos por ellos es poco. Por eso lanzo otro mensaje desde aquí: cuando escuchen “Sevilla 40.0,” aparte de que me dará alegría que la gente lo pueda tener en su casa o lleven una camiseta, o adquieran un producto de merchandising o una entrada; qe sepan que ahí va a estar su ayuda para ANDEX. Que sepan que van a ayudar a muchísimos niños para que puedan superar su enfermedad y esto, merece mucho la pena.

Mª José Andrade: Tú eres gitana por los cuatro costados y cuando más emociona escucharte es cantando el himno “Jelem Jelem.” ¿Qué sientes? ¿Qué piensas cuando cantas eso? Porque es como si todo un pueblo estuviera hablando a través de ti. Intentando llegar a los demás para explicarse, para contar lo que es la esencia, lo que encierra su sufrimiento.

Esperanza Fernández: Totalmente. Hay tanto en esa letra y hemos pasado tanto porque imagínate los prejuicios y la exterminación al pueblo gitano que hubo. Cuando canto el “Jelem Jelem,” la gente lo ve igual que yo. Cuando canto “Jelem, Jelem”, veo a un pueblo entero sufriendo conmigo.

Pero “Jelem, Jelem” es también un canto de esperanza. Un canto para que algún día se pueda acabar todo esto porque todavía quedan prejuicios y eso debe terminar porque ya estamos en el Siglo XXI y no se debería permitir. Por eso, cuando canto el “Jelem Jelem,” la gente se presta y además llora mucho porque me dicen: “No sabemos lo que es, no sabemos lo que quiere decir, pero realmente nos emociona.”

Mª José Andrade: Tú eres una mujer que está orgullosa de lo que eres, de dónde vienes, a dónde vas. De los padres que has tenido, de tus ancestros, de tus raíces. Eso es muy importante para poder vivir, ¿verdad?

Esperanza Fernández: Por supuesto. Es muy importante para saber quién eres realmente, porque si tú no sabes quién eres, cuando te subes a un escenario, o vas andando por la calle, o estás hablando con una persona, si no sabes quién eres realmente, hay dudas.  Yo soy una persona muy transparente, pero porque no le tengo miedo a nada, porque gracias a la educación y a los valores que me han dado mis padres, me siento súper segura de mí misma. Creo que eso es lo mejor de la vida.

Mª José Andrade: Tener equipo es fundamental para poder llegar a todos los rincones. Actualmente estás trabajando con Air Music Group, una compañía sevillana y muy especial

Esperanza Fernández: Son gente muy joven. Profesionales que te ayudan y que además ven el flamenco de otra manera, no distinta ni diferente, sino que entienden que debemos hacerlo llegar a todos los rincones. Son unos auténticos visionarios con Alberto López a la cabeza y acompañados de Susana o Piedad, entre otros.

Estoy muy agradecida porque tienen una visión magnífica de dónde queremos llegar. Y yo, que quizás soy la más mayor, cuando les digo: “Oye, ¿y por aquí no?”, ellos me hacen ver que puede ser de otra manera.

Una de las cosas más importantes que mi padre me enseñó es a escuchar a la gente porque se aprende escuchando. Y estoy muy orgullosa del equipo tan maravilloso que me rodea, porque puedo tener una gran voz, pero si no tengo un equipo detrás que me acompañe y realmente me apoye en lo que quiero hacer, y que se haga realidad, sería muy difícil.

Así que, ¿qué más puedo pedir? Además tengo una banda maravillosa, unos pedazos de músicos increíbles encima del escenario. Ya no se puede pedir cosas más bonitas. Y si además llamo a un compañero artista y le digo: “Me gustaría que vinieras conmigo“, y me dice: “Apúntalo, que me voy contigo”, y lo veo junto a mi en el escenario, pues tú me dirás si no es increíble.

Mª José Andrade: Dicen que 20 años no es nada, y tú llevas 40. ¿El siguiente paso?

Esperanza Fernández: Pues no sé cuál es el siguiente. Me dejo llevar. Ahora mismo me enfoco en “Sevilla 40.0”. Ojalá que la vida me siga dando otros 40 más para seguir, porque los flamencos no se retiran nunca y yo no me pienso retirar, así que aquí queda Esperanza para rato.

——

 

Pues si eso es así; si queda Esperanza Fernández para rato, yo te quiero seguir entrevistando y escuchando estas respuestas en las que abres el corazón y regalas el alma como lo has hecho hoy.

Seguir hablando contigo porque lo que hacemos es charlar relajadamente y con tranquilidad en una entrevista que se pierde en una conversación en la que se nos olvida que estamos grabándola. Por eso para mí es un auténtico honor sentarme contigo, charlar contigo y sobre todo sabiendo que, una vez más, has sido tan generosa conmigo y con mujeres valientes.

Gracias por mirar a la vida de frente y con esos ojos llenos de verdad, gracias por la voz llena de matices y colores que tan bien dibuja el cante., gracias por regalarnos tanta música. Gracias por  tráenos el flamenco siempre y hacernos  sentir todo lo que nos haces sentir. Canta, Esperanza. Canta y síguenos enseñándonos Sevilla a través de tu voz.

 

 

Agradecimientos: A Air Music Group por ser tan generosos conmigo y con Mujeres Valientes. Gracias a todo el equipo por estos regalos que valen tanto y por enseñarnos a buscar nuestras raíces en voces como la de Esperanza Fernández… No hay dinero en el mundo que pueda pagar momentos tan especiales, que lo sepáis.

Gracias a Abades Triana por prestarnos un escenario único en un día lluvioso de octubre y por hacernos sentir como en casa porque es así como nos habéis hecho sentir, como en casa.

 

Escucha la entrevista completa en el canal de podcast de Mujeres Valientes

 

 

 

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MARÍA JOSÉ ANDRADE ALONSO
mjandrade@mujeresvalientes.es
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