Empresaria Vs. emprendedora... He ahí el dilema

Empresaria Vs. emprendedora… He ahí el dilema

Emprendedora + emprendedora = REFERENTE

 

Ser empresaria significa ser muchas cosas. Y, a la mayoría de nosotras cuando iniciamos una actividad económica o proyecto, nos cuesta vernos como “empresarias”. Nos impone.

Pero, ¿por qué?

Para que esto suceda de forma tan generalizada, influyen diferentes variables y de diversos tipos.

Vamos a ver algunas de las más frecuentes y cómo esto nos condiciona en nuestro progreso y crecimiento como mujeres profesionales y empresarias.

Si nos vamos a la clasificación más clásica de causas que intervienen, podremos distinguir entre causas externas e internas.

Causas externas:

La idealización de la figura del “empresario”. Seguimos teniendo en la cabeza el ideal de la figura masculina con características y liderazgos más agresivos.  Personas muy seguras y con carisma pero duros y casi implacables en la negociación, difíciles de “derrotar”.

Si consideramos que esos son los empresarios de verdad, nos costará más identificarnos con ese idea en la mayoría de los casos. Afortunadamente, esto hace mucho tiempo que cambió.

Poca representación de mujeres CEO o con amplia fama en el mundo empresarial. Que las hay y cada vez más, pero, al igual que en el punto anterior, si pensamos en una persona empresaria de éxito lo más común es que pensemos en primer lugar en un hombre.

Y si es español, posiblemente sea Amancio Ortega. Con ese bagaje de hombres poderosos en el mundo de los negocios, que además hasta hace bien poco copaban los organismos de empresarios en España, es normal que nos resulte extraño que nosotras también pertenezcamos al mismo mundo.

 

El sesgo a la hora de valorar el trabajo según quién lo desempeñe

 

Leía hace poco a Teresa Baró en su libro “Imparables” (que desde aquí recomiendo su lectura) hablar del estudio de la Harvard Business Review en el que se concluía que hasta el 70% de los inversores de capital riesgo preferían las propuestas de negocio presentadas por empresarios a las presentadas por empresarias, aunque fueran idénticas.

También se ha visto en otros estudios, que el importe de las inversiones de capital riesgo en empresas fundadas o cofundadas por mujeres es,  de media, menos de la mitad del invertido en empresas fundadas por hombres.

Las posibles explicaciones: un marcado sesgo sexista a la hora de valorar la posibilidad de éxito en función de si la empresa está liderada por un hombre o por una mujer; claramente se apuesta más cuando está dirigida por los primeros.

A su vez, también puede influir la escasa presencia de mujeres inversoras o en empresas de capital riesgo, entre otras razones.

Y esta es solo una muestra de la diferente valoración que se realiza socialmente y por otros profesionales en cuanto al trabajo desarrollado por hombres y mujeres; hay muchos ejemplos y estudios que así lo demuestran.

Causas internas:

Dentro de los factores que influyen en la imagen que tenemos de nosotras mismas como empresarias, están los derivados de nuestras propias creencias y valores.

Nuestra autoestima se va construyendo en gran medida por los mensajes que nos lanzan desde que somos pequeñas y se va asentando con las experiencias personales.

Cada persona es un mundo y es difícil que todas contemos la misma historia, pero estos factores que indico a continuación están bastante generalizados:

La inseguridad y la modestia a la hora de poner en valor nuestro trabajo. Éste se resumiría en una mítica frase: “Tampoco soy para tanto”

Es para resaltar lo que nos cuesta aceptar y asumir las felicitaciones por un logro que hayamos conseguido o un trabajo bien realizado. Intentamos por todos los medios, restarle importancia.

 

Lo que no deja de ser un gran ¡¡ERROR!!

 

Como empresarias, o profesionales en general, nunca podemos dejar de mostrar que somos buenas y que hacemos bien nuestro trabajo.

No solo no debemos esconderlo sino que debe ser una parte fundamental de nuestra labor mostrarlo.

 

El miedo al rechazo

 

Es un miedo muy extendido y hasta cierto punto, comprensible. Las mujeres que trabajamos y hacemos difusión en redes, sabemos que estamos expuestas a las críticas.

Pero esto no puede convertirse en un freno. Tu empresa depende de que las personas te conozcan. Te llegarán nuevos clientes gracias a la difusión que hagas de tu trabajo.

 

Aunque no es solo miedo a las críticas

 

Hay uno aún más profundo y es la soledad. La que muchas veces se siente cuando, al apostar por tu idea, proyecto o empresa, te sientes incomprendida e incluso cuestionada por las personas de tu entorno, de tus seres queridos.

Llega al punto que, a veces, frenamos nuestro avance si eso significa de alguna manera “traicionar” a nuestra familia o pareja.

El crimen de brillar:

A veces, cuando brillamos, hace que nos sintamos casi como si estuviéramos cometiendo un crimen contra alguien.

No serán ni una, ni dos, ni tres las mujeres que he conocido y me han dicho que durante mucha parte de su vida, han tenido miedo de brillar por no hacer sentir menos a las personas de su alrededor. Quizá para no levantar envidia o simplemente para que la otra persona no le diera la espalda.

Es especialmente doloroso si esto además lo hemos vivido desde pequeñas en nuestro entorno familiar y cercano.

En la etapa adulta seguimos semi escondidas porque ya hemos aprendido el patrón y en cuanto nos sentimos el centro, rápidamente, pasamos a tener un perfil bajo para no llamar la atención.

 

Esta vez no es el miedo sino la culpa la que nos frena y dificulta nuestro éxito

 

Si ya de por sí tener un negocio o empresa conlleva un esfuerzo, este conjunto de factores hace que la carga que llevamos sea aún mayor, porque queremos por un lado tener éxito en la carrera y al mismo tiempo vamos saltando obstáculos con una mochila llena de piedras.

Estos factores internos que hemos visto, afectan a 4 pilares fundamentales que son necesarios para nuestra buena marcha como empresarias:

El desarrollo de nuestra marca personal… Nos va a costar desarrollarla si no somos capaces de ver las habilidades y fortalezas que tenemos. Además el miedo a que nos critiquen o que podamos provocar rechazo, nos impide exponernos a nosotras y lo que hacemos.

Tener una marca personal fuerte es hoy en día un imprescindible para posicionarnos en el mercado, conectar con el público al que le guste lo que hacemos y, por supuesto, tener ventas.

Inseguridades y miedos que derivan en el síndrome de la impostora, que nos hace creer que somos insuficientes para llevar a cabo lo que nos proponemos y el síndrome de la tiara, ya que estamos siempre a la espera de validación externa para creer que somos valiosas.

Valorar adecuadamente nuestro trabajo. Proveer de un producto o servicio conlleva una contraprestación económica. El precio que marquemos al vender lo que hacemos puede ser la clave para que nuestra empresa salga a flote o, por el contrario, no nos quede más remedio que cerrarla.

Por eso es importantísimo, creer en nosotras, porque hemos de ser las primeras que valoremos lo que hacemos de una forma adecuada y justa, eso nadie lo podrá hacer por ti o por mi.

La toma de decisiones. Si hay algo que caracteriza a las emprendedoras, es la capacidad de tomar decisiones. Hay demasiados momentos en los que tirar “p’alante” es decisivo. Y de ello va a depender también el futuro de tu empresa.

No es que debamos ser inmunes a los miedos o dudas, somos humanas (solo nos faltaba eso), pero desde luego hay que elegir. Algunas acertaremos y otras no, pero el miedo a fallar, a decepcionar, o incluso a dar la razón a quienes no apostaron ni un euro por nosotras, no puede ser la brújula que guíe nuestros pasos y decisiones. Fus fus.

Luchar contra las causas externas, es un trabajo que va lento y depende de que todas y todos aportemos; por suerte o desgracia, no dependen en exclusiva de nosotras.

Pero tenemos la oportunidad de mejorar las internas; estas sí dependen de nosotras mismas y, créeme, serán las que sin duda marquen la diferencia en tu negocio.

Si estás dispuesta a alejar definitivamente todas estas causas internas que te están lastrando, sígueme en redes sociales (@mujeres.referentes en Instagram y en LinkedIn) o a través del libro Eres una Mujer Referente: La guía para sacarla de tu interior. (disponible en Amazon).

Raquel González
rq.glez.ruiz@gmail.com
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