El duelo de la (ex) emprendedora o cómo superar un fracaso

 

El duelo de la (ex) emprendedora… ¿Qué hago con mi vida después de un fracaso en mi emprendimiento?

 

Cuando una mujer emprendedora decide cerrar su proyecto y el negocio que ha puesto en marcha, aparecen cuatro palabras claves en su vida: Fracaso. Autoestima. Arrepentimiento e Indecisión.

Tanto si ahora mismo tienes un negocio (o intención de crearlo) y, especialmente, si has pasado por la experiencia de cerrarlo, me gustaría que te quedaras conmigo en Mujeres Valientes porque te interesa.

 

Cuando esta situación llega, la primera pregunta que queremos resolver es: Y ahora ¿Qué hago con mi vida?

 

Si la primera vez que te lanzas da miedo, la segunda puede ser peor. El miedo a volver a fracasar o de no estar a la altura, toca gestionarlo y, luego, decidir. Por supuesto que toda la experiencia puedes usarla para aprender…Pero hay que saber cómo hacerlo. Y el primer paso es pasar el duelo.

¿Te han hablado alguna vez de este proceso de duelo? ¿Sabías que ocurría? ¿Lo has vivido? A ver, es algo doloroso, pero ¿tanto como para pasar un duelo? Pues así es: es un duelo porque perdemos algo a lo que queremos mucho. Porque tiene mucho de nosotras.

Imagina que eres una mujer que llega a un momento de su vida, decide reinventarse y emprender porque…

  • No sientes reconocimiento en tu empleo
  • Has sido madre y los horarios no te dejan conciliar
  • Te sientes estancada en tu vida profesional y sabes que puedes dar mucho más
  • El ambiente laboral cada vez te resulta más asfixiante o, incluso, has sufrido acoso.
  • Has sido despedida.
  • O por todas estas razones a la vez.

Así que, armándote de valor e ilusión, te formas, pides orientación y ayuda a profesionales y mentores, armas el proyecto y finalmente, lo pones en marcha. Pueden ser meses o años, pero un día, no te queda más remedio que aceptar y poner fin a esa aventura. Y ahí aparecen otra serie de problemas:

❌ Deudas.

❌ Dificultad para reincorporarse de nuevo al mercado laboral y encontrar empleo.

❌ Edad.

❌ Falta de liquidez y ahorros.

❌ Y una autoestima que se ha visto muy dañada.

Y, quizá no lo identifiques, pero desde el momento en que ves cómo poco a poco ese proyecto gestado y mimado se viene abajo, comienza tu duelo. Poco se habla pero ocurre más de lo que pensamos.

El duelo del emprendedor/a, existe, máxime si contigo trabajan más personas, pero me voy a enfocar en las emprendedoras en solitario porque suelen ser las más numerosas.

Puedes ser una persona altamente resiliente y que apenas dure unos meses e incluso semanas pero puede que, por los motivos que sean, te cueste más. Y como cualquier proceso, necesitas reconocerlo y transitar sus fases.

FASE 1: Negación

Ese proyecto es casi un hijo más. Le has puesto tanta ilusión, te has esforzado tanto y le has dedicado tantas horas que no estás dispuesta a tirar la toalla. Sencillamente, no te puedes creer que se haya acabado y tengas que ponerle fin.

FASE 2: Ira

La culpa es de todo y de todos: del mercado, de los gurús, de internet, de los impuestos, de los clientes y hasta de tu familia.

Cuesta aceptar que ese negocio ha fracasado y esos sentimientos de dolor se transforman en enfado “con el mundo”. Y voy a ser clara en un punto: desde hace unas décadas y, en parte gracias al emprendimiento digital, se ha vendido una romantización del emprendimiento que luego no es como lo cuentan y nos pasa factura.

Ante la falta de un mercado laboral estable, de sueldos dignos y una conciliación real, esta es la salida que nos pintan que es ideal “para nosotras”. Pero hay muchas fallas en el sistema, sin duda. Pero una gran parte del fracaso está en lo que creemos que es un negocio, para qué lo creamos y cómo enfocamos nuestro trabajo; y esta parte, nos toca a nosotras asumirla. Solo este punto merece un capítulo aparte.

FASE 3: La culpa.

Después de la ira, viene la autocrítica excesiva, o sea: la sensación de que si ha fallado el negocio, es TODO por tu culpa. Es en esta etapa donde, sobre todo, la autoestima más se resiente. Y si no se trabaja adecuadamente, también aparece un bloqueo emocional importante que ya no afecta solo a la situación laboral, sino que se extiende a otras facetas de tu vida.

Como resultado de lo anterior, es posible que aparezca la depresión. Desaparece la motivación para seguir adelante, sea con otro proyecto de emprendimiento o volviendo al mundo laboral por cuenta ajena. Y es que llegamos a la conclusión de que no valemos y no somos suficientes.

Por eso es de suma importancia reconocer el duelo y trabajarlo, si es necesario con ayuda profesional, porque pueden verse comprometidos proyectos laborales futuros e incluso nuestra faceta más personal y familiar.

FASE 4: Negociación y aceptación.

Esta fase es la de revitalización. Negociamos con nosotras mismas, concedemos que fracasamos, aunque nos siga doliendo, y aceptamos. Como cualquier otra cosa en la vida, aceptar supone transitar, seguir adelante y soltar, en este caso, las creencias negativas.

Ahora queremos verlo desde otra perspectiva, nos sentimos mejor, más seguras. Nos hacemos responsables, no culpables y ya no es todo negativo: en el fondo, podemos apreciar todo lo que hemos aprendido en la etapa anterior. Somos más objetivas y más sabias, dos ingredientes maravillosos para confiar en ti misma y empezar de nuevo. ¿Por qué no?

 

A fin de cuentas, Tu proyecto eres Tú. Y eres muy valiosa

 

Soy Raquel González y te ayudo a sacar a la Mujer Referente que llevas en tu interior de la mejor manera posible: a través del libro-guía ERES UNA MUJER REFERENTE que podrás encontrar en Amazon. También puedes encontrarme en mis redes sociales Instagram y LinkedIn.

 

 

Raquel González
rq.glez.ruiz@gmail.com
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