El dinero en nuestras vidas… Cuestión de valorarnos mejor

 

 

Hace unos días que hemos entrado en un año nuevo y seguramente algún que otro propósito te has hecho. En las mujeres que tengo cerca, han sido principalmente la salud y el dinero los objetivos principales.

Me quiero fijar en cómo, cada vez más, la economía y el mundo financiero importan a las mujeres: rituales de año nuevo, talleres, cursos y formaciones, libros… Las mujeres somos, con diferencia, las que más acciones de este tipo ponemos en marcha. Posiblemente, porque también somos las que mayores carencias presentamos en esta área.

La formación financiera ha estado ausente en nuestra educación reglada. Y la no formal ha estado marcada por creencias antiguas con respecto al dinero, que aún arrastramos sin ser muchas veces conscientes.

 

O, ¿será casualidad que, sistemáticamente, prioricemos otras cuestiones por delante de tener independencia económica? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

 

Así parecen indicarlo la brecha de género en sueldos, reducciones de jornada,  pensiones, etc.

A pesar de que la cualificación y formación sea superior en mujeres que en hombres (“Entre el alumnado universitario, las mujeres son mayoría en número de matriculaciones y en estudiantes egresados. Igualmente, en España y en los países de su entorno cercano europeo, las mujeres tienen un nivel más alto de estudios superiores que el de los hombres entre la población de 25 a 34 años. En general, el rendimiento de las alumnas universitarias es superior al de los hombres, tanto en Grado como en Máster y su tasa de abandono de los estudios es inferior”, extraído de la publicación del Ministerio de Universidades 2022-2023), trabajar en jornadas parciales o las reducciones las mismas, o son solicitadas mayoritariamente por mujeres, hasta en un 77% con la reducción en poder adquisitivo que conlleva.

Voy a poner un ejemplo que me pareció clarificador. Surgió a partir de una publicación en redes sociales acerca de la renuncia que hacemos cuando somos madres por la falta de conciliación y también de corresponsabilidad en muchas parejas. Un gran número de los comentarios de las mujeres que participaron hacían referencia a que habían dejado de trabajar porque “me cuesta dinero si tengo que pagar a alguien que cuide de mi hija/o mientras trabajo”.

Esto es una lastimosa obviedad. Pero, centrándome en el dinero, me surgen las siguientes preguntas:

¿Por qué el gasto de ir a trabajar que realizan las parejas de estas mujeres es algo con lo que se debe contar y el de ellas se lo descuentan de su sueldo?

¿Por qué el pago de la persona cuidadora de los hijos de la pareja,  normalmente otra mujer, tiene que salir íntegramente del sueldo de la madre?

Honestamente, creo que es un planteamiento tramposo. Y pienso que es consecuencia, en gran parte, condicionado por creencias que tenemos arraigadas.

No solo viene de la idea de que las madres son las que deben cuidar de las criaturas y que los padres deben ser los proveedores, sino también de esta otra: las mujeres no tenemos (o no debemos tener) la necesidad de manejar dinero y, en definitiva, poder.

Al cuidado familiar no deben anteponerse cosas tan materiales como el dinero, símbolo de algunas de las aberraciones más grandes cometidas por la especie humana. Eso es egoísta y, simplemente, no está bien.

Esta compleja relación de las mujeres y ganar dinero también podemos verlo en muchísimas mujeres emprendedoras y empresarias, a las que les cuesta poner precio a sus productos o servicios; valorar su trabajo y cobrar adecuadamente por ello se convierte en muchos casos en una gran dificultad.

 

En más de un caso he visto como emprendedoras han retrasado la venta de un producto por no enfrentarse al trance de poner un precio y pedir dinero por ello

 

Para mí es uno de los cambios más necesarios que debemos trabajar como mujeres porque nos afecta a todo: negociar el sueldo en un proceso de selección, pedir una subida salarial, realizar ventas si eliges emprender, desarrollarnos como profesionales y hasta en la pensión que tendremos cuando nos jubilemos.

Por afectar, nos afecta hasta a nuestra salud, especialmente mental, porque seguimos poniendo a la cola acudir a un profesional mientras haya otros gastos que hacer en la familia,

No sé qué pensarás en este tema, quizá que desvarío, pero si te has sentido de alguna forma identificada, puede resultarte interesante realizar este ejercicio:

  • Haz memoria y dedica un rato a recordar los mensajes y todo lo que has escuchado a lo largo de tu vida, especialmente durante la infancia, acerca del dinero y cómo eran las personas que tenían dinero.
  • Escríbelas y léelas en voz alta.
  • Piensa en qué clase de mujer te convertirías, según todos estos mensajes, si para ti ocupara un lugar importante ganar y tener dinero.
  • Después de todo esto, pregúntate de verdad si esa es tu idea de ser una mujer referente en la que querrías convertirte y cómo ha podido condicionar las decisiones que hayas tomado hasta ahora.

 

Soy Raquel González y me puedes encontrar en Mujer en Evolución.

 

Raquel González
rq.glez.ruiz@gmail.com
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