Discriminación positiva, la gravedad de un remiendo

Discriminación positiva, la gravedad de un remiendo

Discriminación positiva, la gravedad de un remiendo

“La igualdad, tal vez, sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho”. Honoré de Balzac

Discriminación positiva, la gravedad de un remiendo

Durante años, incluso siglos, la humanidad se ha enfrentado a numerosos supuestos de discriminación negativa en el que multitud de grupos luchaban por su inclusión de forma igualitaria. Con el paso de los años varios colectivos han llegado a conseguir lo que, en criterio de esta letrada, es una desigualdad encubierta. Esto es lo que últimamente es conocido como Discriminación positiva.

Muchos han preguntado en Mateos Selma Abogados que “¿qué es la discriminación positiva?, ¿eso cómo se come?”. Voy a hablar de esta figura que se está dando con bastante frecuencia cada vez más, no sólo en España, sino en el mundo. Por supuesto, trato todos los temas con el respeto que merecen todos los colectivos, ya sean de mujeres, de discapacitados, de homosexuales…

Para comenzar la exposición hemos de partir de la premisa de que la discriminación positiva no es más que una cortina de humo, por lo que si la asociamos con la igualdad estamos incurriendo en un error. Podemos ver muchos ejemplos en nuestro día a día, en el sentido de que se facilitan tanto las cosas a ciertos colectivos buscando igualdad que lo único que se consigue es discriminar a otros. Dicho de otra manera, para beneficiar a unos pocos hay que perjudicar a muchos. La discriminación positiva, por mucho que otros compañeros me tachen de osada, la concibo como tratar de forma desigual situaciones iguales. La esencia es la misma que la discriminación negativa, sólo que funciona al revés. Se nos intenta vender el “paquete” de la igualdad, cuando lo que hacemos realmente es una apología de la desigualdad encubierta.

A continuación voy a comentar una serie de ejemplos prácticos de los que he sido testigo, a veces por mi trabajo y otras como observadora:

-Hombre y mujer acuden a una discoteca. Él paga el acceso, ella no. ¿Quién no se ha encontrado con esta situación? ¿Qué diferencia hay? Yo os lo diré. Hoy en día se nos ha cosificado tanto a las mujeres, convirtiéndonos en simples objetos o en estrategias de Marketing, que se ha vuelto una cuestión más que habitual. Esto no es igualdad, pues lo que parece ser una herramienta para “ayudar a la mujer”, lo que hace es discriminar al hombre por razón de su sexo. Las mujeres hoy somos un instrumento de atracción y reclamo, somos cosas, no personas. Es triste, sí, pero es la realidad. Cuesta verlo desde esta perspectiva, ¿verdad?

-En un proceso de selección de una empresa hay dos candidatos. El primero es un hombre con alta formación y cualificación profesional para desempeñar el trabajo. El segundo es un hombre con una discapacidad física. El empresario selecciona al último. Voy a explicarme en este punto, sobre todo con todos los respetos a los discapacitados, quienes tienen todo el derecho del mundo a la igualdad de oportunidades y siempre en función de sus capacidades y aptitudes, no de su condición. Este tipo de situaciones tienen un motivo económico oculto. El empresario recibe bonificaciones por contratar en su empresa a personas con discapacidad, ya sea pagando menos Seguridad Social, ya sea a través de subvenciones…

Lo mismo ocurre cuando nos encontramos con mujeres en procesos de selección. Dependiendo de la comunidad autónoma en la que nos encontremos existen contratos con subvenciones para contratar a mujeres durante un cierto tiempo. Es decir, el talento y las capacidades nada tienen que ver en esta situación. Al empresario (la mayoría, no todos) le da igual si la persona no tiene formación o cualificación, lo que le interesa es pagar menos de seguros sociales.

-En una unidad de formación militar hay un hombre y una mujer, los dos con el mismo rango. El hombre tiene que raparse la cabeza; en cambio, la mujer tiene permitido tener el pelo largo. Es otro ejemplo, que se podrá dar menos importancia o considerarlo superficial, pero no deja de ser otra forma de discriminación. Normalmente el hombre suele tener el pelo corto, salvo excepciones. ¿Por qué esta discriminación? Dicho de otra manera, buscan que se sientan iguales por considerar a las mujeres diferentes al resto. Esto no es verdad, las mujeres pueden llegar a ser tan duras y eficientes como un hombre.

-Becas del Gobierno para estudiantes con bonificaciones para ciertos colectivos sin tener en cuenta las calificaciones o las notas medias. Esta situación es más habitual de lo que se piensa. Pongamos dos estudiantes de una carrera universitaria, uno de ellos con una nota media de Sobresaliente y otro de Suficiente. Sin embargo, al segundo le dan unos “complementos” adicionales en la beca por pertenecer a algún colectivo social, por ejemplo al de extranjeros. ¿Dónde queda el talento del estudiante de Sobresaliente que sólo ha obtenido que le paguen la matrícula universitaria? Muchos dirán “bueno, se ha ahorrado la matrícula, mucho tiene que agradecer”. No señores, se debe valorar el talento y las capacidades de la persona y eso se ve en el rendimiento académico, no en si la persona es nacional o extranjera.

-Un hombre y una mujer, sin vinculación, acuden a la Policía Nacional a denunciar a sus respectivas parejas por malos tratos. El marido de la mujer pasa la noche en el calabozo, la esposa del hombre, no. Vuelvo a manifestar que la Violencia de Género es un tema que me asquea y me enerva. Sin embargo, también he de considerar que la Ley de Violencia de Género trata de forma discriminatoria a la mujer, le facilita tanto las cosas que hoy en día se está haciendo un mal uso de ella. Una mujer que realmente es maltratada se nota y se demuestra y, como tal, tiene que tener ayuda para poder salir de ese calvario.

Sin embargo, me he encontrado con casos de mujeres en el despacho que, con toda la desfachatez, me preguntan, “¿me basta un hematoma que me haga para denunciar a mi marido por violencia de género y así entrar en el Instituto de la Mujer? Así cobraré la paga”. Evidentemente, esta letrada no se ha prestado a eso. Podemos asesorar al cliente acorde a la legalidad, pero no podemos ayudarle a delinquir, ni mucho menos ser partícipes de ello, pues cuando te plantean esa pregunta viene con un “tú me defiendes detrás”. Los hombres pueden maltratar a las mujeres, sí, y son casos muy mayoritarios. Sin embargo, parecemos olvidar ese pequeño porcentaje de mujeres que son capaces de maltratar a un hombre, y de hecho lo hacen.

Estos ejemplos, así como muchos más, hacen que se siga dando un trato distinto, dando a entender que estos colectivos son débiles, diferentes y, como tales, necesitan ser beneficiados. Esto no es igualdad, si ayudas a un colectivo es por otros motivos, no porque los veas diferentes. Concluyo reiterando lo que he comentado con anterioridad, la discriminación positiva es un medio de desigualdad encubierta, el exceso de beneficio a la inclusión de unos pocos conlleva a la exclusión de muchos, volviendo la tortilla contra la que hemos estado luchando durante siglos.

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic82/1565cc3695cb0bba63c6bbfdf9115f76.gif[/author_image] [author_info]María José Mateos es licenciada en Derecho por la Universidad de Cádiz. Mª José es una abogada de carácter multidisciplinar que ejerce su profesión en el despacho, Mateos Selma Abogados en el Puerto de Santa María en Cádiz[/author_info] [/author]

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
2 Comentarios
  • Lorena
    Escrito 17:56h, 26 enero Responder

    Me sorprende la capacidad de mezclar en un solo texto, distintas situaciones que nada tienen que ver las unas con las otras. Y que en el fondo ni siquiera des la definición verdadera de discriminación positiva. Si lo pones en google, te sale wikipedia con un concepto bastante acertado (por esta vez): “aplicación de políticas públicas encaminadas al reconocimiento de las diferencias culturales de los grupos minoritarios o que históricamente hayan sufrido discriminación, con el objetivo de llegar a una sociedad más justa y equitativa brindándoles las mismas posibilidades que a los grupos hegemónicos”.

    Tu afirmación de “tratar de forma desigual situaciones iguales” me parece una síntesis completamente errónea y que puede inducir al error a cualquiera que pueda pasarse de casualidad por este blog. Errónea y peligrosa.

    En efecto, la discriminación de la que hablas es la herramienta necesaria e idónea para paliar las situaciones que hoy, en pleno siglo XXI siguen teniendo lugar, gracias, la mayoría de veces, a todos esos populismos a los que aludes con tus ejemplos.

    Respecto a lo de las discotecas, déjame opinar que no tiene nada que ver con la discriminación positiva, desde el momento en que no consiste en ningún tipo de política pública que intente paliar una discriminación. Eso sí es discriminación en sí misma, pura y simplemente. Y la reprobación que le das, la comparto totalmente. Lo que no puedo compartir es que la incluyas como un motivo más para alimentar ese populismo de “desigualdad en cubierta”. Tranquila, que la discriminación positiva no es para nada en cubierta. Es más, como ya he dicho antes, es NECESARIA y JUSTIFICADA.

    Beneficio para las mujeres, para los extranjeros, etc. Me parece totalmente insolidario ese pensamiento que intenta destruir las políticas que tratan de favorecer a los colectivos más vulnerables, encima insinuando que ser un colectivo diferente o débil es desacertado o algo. Obvio que las mujeres es un colectivo vulnerable. Que en lo que llevamos de año ya haya habido 4 mujeres asesinadas dice mucho de lo que le sobra a este país. Y es ese pensamiento machista y patriarcal. Al igual que a la hora de contratar a alguien: que se contraten a menos mujeres que a hombres, que a día de hoy todavía existan diferencias salariales entre mujeres y hombres. ¿De verdad piensas que las políticas de discriminación positivas no son necesarias? Como con los extranjeros. Siguen siendo también un colectivo discriminado desde tiempos inmemoriales que solo necesitan poder acceder a las mismas oportunidades que puede tener un nacional español.

    Y con lo de los discapacitados ya ni te cuento. Que el empresario no contrate a un discapacitado por amor al arte? Es algo lógico en el pensamiento neoliberal de hoy en día. Que esa persona discapacitada pueda acceder a la misma oportunidad que pueda tener una persona con el 100% de sus facultades físicas, solo se consigue gracias a las políticas que tratan de favorecer la contratación (ya sea por bonificaciones o reducciones o lo que buenamente se establezca) de un colectivo que ya de por sí tiene menos oportunidades.

    Ni siquiera voy a entrar en la Ley de violencia de género. Porque cualquier opinión acerca de que es discriminatoria para los hombres o que se utiliza mal me produce la mayor de las repulsas. En efecto, para mí la Ley de violencia de género falla. Pero falla porque sigue siendo insuficiente, y solo tienes que recordar el número de víctimas que llevamos en menos de un mes. En menos de un año. Sorprendente, eh.

    Disculpa que me extienda, pero creía necesario aclarar algunos puntos para cualquiera que se tope con este artículo. Para esto está este tipo de blogs, para compartir opiniones, verdad?

    Un saludo, compañera 😉

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 11:47h, 30 enero Responder

      Esta es la respuesta de nuestra colaboradora, Mª José Mateos Selma, del despacho, Mateos Selma Abogados

      “Buenos días, compañera.

      Gracias por el comentario. Se agradece crear debate sobre esta cuestión y por lo tanto el mismo merece una respuesta por mi parte.

      Decir que Wikipedia no es una de mis fuentes más fiables de información, precisamente por lo poco fiable que es su contenido en la mayoría de ocasiones.

      Comparto tu opinión en parte, en el sentido de que como bien dices la discriminación positiva es necesaria. Cierto, pero sin embargo no tiene una certeza absoluta, porque el carácter necesario de una figura jurídica como es esta que debatimos, se lo da la naturaleza de la misma y el uso que se le de.

      Tratar de forma desigual situaciones iguales no induce a error en absoluto, cuando a lo que quiero hacer mención es a situaciones en las que se hace un mal uso de dicha figura. No he querido en ningún momento menospreciar a ningún colectivo, ya sea extranjeros, discapacitados, etc. Es más, comparto la idea de que se tiene que dar la igualdad de oportunidades a las personas de cualquier colectivo. Sin embargo, no comparto el hecho de que se les tenga en cuenta por esa condición que les hace diferentes, sino que una discriminación positiva perfectamente ejercida, sería dar oportunidades a esos colectivos por sus talentos, igual que se les daría a los demás.

      Tanto derecho tiene un extranjero con una cualificación suficiente para desempeñar cualquier trabajo, como un nacional del país en cuestión. Y lo mismo, con una persona que con cierta discapacidad, tiene cualificación para desempeñar un trabajo como cualquier persona que no sufra ninguna discapacidad.

      ¿Qué ocurre? Que la esencia de la discriminación positiva se quebranta en el momento en que se hace mal uso de ella. Un empresario (y lo he visto) cuando tiene por delante dos currículums con exactamente la misma cualificación profesional en ambos, no ve dicha cualificación, sino que ve una posible bonificación o alguna subvención en el caso de que alguno de los dos sea de una persona con discapacidad (teniendo los dos las mismas oportunidades).

      Comparto también, la discriminación que se hace a la hora de los salarios entre hombres y mujeres (que a día de hoy, por desgracia sigue ocurriendo). Discrepo cuando se trae a colación el mismo ejemplo con la contratación de mujeres. Depende de la comunidad autonómica en la que nos encontremos, hay ciertas subvenciones que se dan a los contratos que sean exclusivamente para mujeres, por eso es lo que digo que cuando no se tiene en cuenta la cualificación y el talento, se está haciendo una discriminación encubierta en forma de discriminación positiva.

      La esencia de mi artículo cuando me refiero a tratar de forma desigual situaciones iguales, es para reflexionar si el uso actual que se le está dando a la discriminación positiva es correcto y, por lo tanto, le da su carácter necesario. Reitero, que la creo perfectamente necesaria para crear una situación de igualdad, pero que siempre sea, contemplando los mismos puntos a la hora de dar la igualdad de oportunidades, no precisamente por el aspecto de que se quieren aprovechar muchas veces.

      Cierto también es que la ley de violencia de género está muy mal hecha. Sirvió en su tiempo, pero por desgracia hay personas que se aprovechan de dichos resquicios que tiene la misma, para actuar en perjuicio de otros.

      Vuelvo a repetir, no menosprecio a nadie, de hecho soy férrea defensora de la igualdad de oportunidades, pero siempre me fijaré en esa igualdad y no en el aspecto diferente.

      Gracias de nuevo por tu comentario, y por seguirnos.

      Un saludo”

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