
02 Jun Cuando la crisis de reputación perjudica más a las mujeres

Por qué la crisis de reputación golpean más a las mujeres y cómo gestionarlas
En la era digital, una crisis de reputación puede surgir en cuestión de minutos y afectar años de trabajo. Rara es la semana en que no vemos una nueva noticia que afecta la reputación de una marca. Desde la Reina Letizia hasta pequeñas empresarias, las mujeres enfrentan un escrutinio que va más allá de lo profesional.
El 68% de las mujeres en redes sociales han moderado su expresión por miedo a ataques, según un estudio de Pew Research.
Pero, ¿Qué es una crisis de reputación y cómo afecta específicamente a las mujeres en el ámbito público?
Una crisis de reputación es un evento negativo (o su percepción) que daña la imagen pública de una persona, marca o institución. Un tuit, un vídeo viral o una denuncia pueden escalar en horas, afectando credibilidad, ventas o incluso carreras profesionales.
Puede surgir por:
Errores propios (declaraciones polémicas, malas decisiones).
Ataques externos (fake news, campañas de desprestigio).
Contextos sociales (cambios culturales que revalorizan acciones pasadas).
Las marcas lideradas por mujeres, o enfocadas en audiencias femeninas, los riesgos son aún más altos debido a estereotipos. Las mujeres en posiciones de liderazgo, emprendimiento o visibilidad pública enfrentan sesgos de género que agravan las crisis:
1.Existe un doble rasero en la percepción:
Un estudio de Harvard Business Review revela que los errores de mujeres en puestos altos se penalizan un 30% más que los de hombres.
2. Hiperexposición de la vida personal:
Las críticas a las mujeres suelen centrarse en su apariencia, vida familiar o emociones.
Un claro ejemplo lo tenemos en las portadas de la prensa cuando se habla de las mujeres ministras u otras líderes, cuyo único aspecto al parecer relevante es su atuendo o quién cuida a sus hijos mientras ellas realizan su trabajo.
3. Efecto “techo de cristal” en las disculpas.
Un hombre que pide perdón puede ser visto como “humilde”; una mujer, como “débil” o “insegura”.
4. Acumulación de estereotipos.
Si una mujer es ambiciosa y reconoce que desea tener dinero o alcanzar puestos de toma de decisiones, se la percibe como egoísta. Es lo que se conoce como “likeability penalty”, término acuñado por Sheryl Sandberg. Es decir: una mujer que se muestre como “líder”, gustará menos y tendrá una penalización.
Las mujeres deben ser competentes y simpáticas, mientras que a los hombres solo se les exige lo primero.
Como señala la Universidad de Columbia, “una mujer en crisis debe equilibrar autoridad con calidez, un desafío inexistente para los hombres“.
Tenemos el ejemplo de la tenista Garbiñe Muguruza quien fue criticada por ser “demasiado seria” en sus ruedas de prensa, mientras que Nadal recibía elogios por su concentración.
¿Y cuáles son las consecuencias específicas para mujeres?
Pérdida de oportunidades: Un 43% de mujeres ejecutivas evitan puestos de alto riesgo por miedo al escrutinio (informe KPMG).
Impacto económico: Las marcas lideradas por mujeres tardan un 24% más en recuperarse tras una crisis (datos de Reputation Institute).
El efecto psicológico: El 65% de mujeres en redes sociales han sufrido ataques personales (vs. 35% de hombres, según Amnistía internacional). Un estudio realizado por Alfonso Blanco, catedrático de CEU San Pablo, “confirma que los mensajes que reciben las mujeres políticas concentran mayor polaridad emocional que los de los hombres, pero no más odio, que es un poco superior en los hombres. También se confirma que las expresiones sexistas y misóginas son empleadas para denigrar a las mujeres y, por extensión, al feminismo, lo que convierte al discurso del odio en un tipo de desorden informativo”.
Todo ello hace que el efecto que pueda tener cualquier error o declaración de una mujer se magnifique y sus consecuencias sean más devastadoras. Estas razones hacen que sea de vital importancia aprender a manejar bien estas crisis reputacionales.
¿Cómo puedo gestionar una crisis de reputación si me salpica?
Aplicando las siguientes herramientas:
1. Anticipación: Respuesta rápida, pero no impulsiva (evitar el “borrón y cuenta nueva”).
Esto se consigue monitoreando las conversaciones en redes y preparando mensajes clave para cuando salte el problema.
2. Respuesta: Prioriza la empatía sobre el corporativismo. Concretamente, las audiencias femeninas valoran mucho la autenticidad.
Los mensajes como “lo siento si os sentisteis ofendidos” es mejor evitarlos. Hacer caer la responsabilidad de cómo se siente sobre quien nos escucha o lee, va a alejarlos más y difícilmente se establecerá la empatía necesaria para que entiendan que todo ha sido fruto de un error (del cual estás realmente arrepentida).
¡Importante!
Las disculpas públicas no siempre son necesarias: a veces, el exceso de explicaciones alimenta el fuego.
3. Recuperación: Las acciones valen más que las palabras (no basta con un comunicado, hay que demostrar cambio).
Es necesario reconstruir con hechos.
Un ejemplo es la científica Margarita Salas, quien recibió algunas críticas y comentarios negativos relacionados con su género y edad, particularmente en sus primeros años de carrera y en la forma en que se le percibió en el mundo científico. Muchos le atribuyeron su éxito a su marido. Margarita ilustra a la perfección el “efecto Matilda”, es decir, el fenómeno por el que las mujeres en ciencia (también ocurre en los negocios) reciben menos crédito y reconocimiento por su labor.
Paradójicamente, esta brillante científica española sufrió discriminación por edad, tanto por joven como por mayor.
Superó las críticas demostrando su productividad en el laboratorio y los múltiples reconocimientos que ha recibido a lo largo de su trayectoria lo avalan.
También es importante rodearse de aliados estratégicos como, por ejemplo, colaborando con otras mujeres influyentes.
En conclusión:
Las crisis son inevitables, pero no definen una marca. Lo que sí importa es cómo respondemos, aprendemos y mejoramos.
Como dijo Gloria Steinem: ‘La verdad os hará libres, pero primero os hará furiosas’. La furia, bien gestionada, puede ser el motor del cambio.
Y tú, ¿has enfrentado algún desafío de reputación? ¿Está tu marca preparada para hacerles frente?
Recuerda: Anticipa, comunica adecuadamente y reconstruye.
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