Confinamiento… Diario de diez días de aislamiento

Confinamiento... Diario de diez días aislada. Silvia Sanz. Canal Sur Tv. Mujeres Valientes

Confinamiento… Diario de diez días de aislamiento

Confinamiento... Diario de diez días aisladas. Silvia Sánz. Canal Sur Tv. Mujeres Valientes

 

Nunca antes había estado encerrada. Aislada. Confinada, en definitiva paralizada.

No, no es como estar en el hospital ingresada. Afortunadamente esa situación solo la viví tras los dos partos y bueno, también cuando tuve que pasarme meses con mi madre en una habitación tras diagnosticarle leucemia. Esto es diferente.

Ahora la paciente soy yo pero extrañamente no me siento enferma. Lo que sí es  cierto es que estoy en el ecuador de un encierro que ha llegado de manera absolutamente inesperada.

En tiempos de Covid todos andamos bastante despistados y la segunda ola ha llegado para demostrarnos que ese bicho es real, que el virus se acerca y que, si tienes suerte, puede que todo se quede en un resfriado…dicen.
Y sí, he tenido suerte, parece. Lo mío, de momento,  no va más allá de un  malestar durante los primeros días. A veces me acuerdo de AlienTengo el bicho dentro, pienso…¿Qué dónde lo cogí? Ni idea

Pero empecemos por el principio. Así he llegado a mi día 5 de encierro. Estoy en el cuarto de mí hijo pequeño Íker

El domingo 1 de noviembre me levanté como siempre, bien, sin ningún síntoma especial pero a media mañana comencé a sentir unos escalofríos en todo el cuerpo. Después, el malestar se centró en mis articulaciones, recuerdo mirarme las manos con extrañeza porque me dolían al abrirlas y al cerrarlas. Y pensé: “me tiene que bajar la regla y, como siempre, me he quedado floja,  me he resfriado”.
La temperatura no pasó de 37º. Sin embargo tenía esa sensación que todos tenemos a veces cuando algo no es tan normal como crees, pero sin embargo el malestar se pasó. Me tomé algo para el resfriado y desapareció.

Confinamiento… Un tiempo para reflexionar

El lunes bien, el martes bien y el miércoles comencé a tener la voz tomada. Pero no me dolía la garganta. Por la tarde la congestión fue a más y ¡oh sorpresa!, mí olfato había desaparecido. Ni la lejía,  ni la colonia, ni la piel de la mandarina ni el Vicks Vaporub… No olía absolutamente nada. Eso me puso en alerta. Me coloqué la mascarilla en casa y dormí ya en el cuarto de Íker.
Una prueba de antígenos era la manera más rápida de saber si era positiva en coronavirus. Eso hice a la mañana siguiente. Me fui a una clínica privada y vualá tenía el bicho.
Cerré los ojos y pensé ¿ahora qué? Menudo lío. Llamé a mi pareja se lo dije y en plena calle me puse a llamar también al trabajo. Lloré. El día anterior había estado allí pero sin contacto estrecho con nadie.

Llegué a casa… y me encerré…y aquí sigo

Afortunadamente los niños han dado negativo y aunque a Juanjo no le han llamado todavía para hacerse la PCR él se encuentra bien.
Ahora toda la logística de casa recae en Juanjo. Teletrabaja todo el día pero también tiene que hacer comidas, cenas, desayuno, atender a los niños… Ellos hacen el mismo confinamiento que yo pero en toda la casa y yo  en la habitación.
Pensaba que el tiempo iba a pasar muy lento entre estas cuatro paredes. No tengo tele, pero el móvil y las redes sociales me han salvado.

También la tablet. Sólo abro la puerta para ir al baño y para recoger la bandeja con comida… Tengo una ventana

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando no puedes salir de entre cuatro paredes durante 10 días? Pues lo primero que soy muy afortunada. Lo digo de corazón. Sólo hay que ver las noticias para constatar cómo están los hospitales con personas ingresadas enfermas de Covid, algunas muy graves en la UCI.
Lo segundo que yo tuve fue una sensación de culpa porque no quería habérselo pegado a alguien. A medida que pasan los días y todos están bien te sientes aliviada y es una angustia menos.
El teléfono actúa de terapia. Contar lo que te pasa y saber que se preocupan por ti es de lo más sanador. Qué maravilla romper el aislamiento físico gracias a la tecnología. Aunque dice Juanjo, con guasa, que él se encerraría gustosamente y que no le cogería el teléfono a nadie porque le vendría muy bien un retiro físico, mental y espiritual… Es una buena forma de verlo también si tienes la suerte de vivirlo así.

Hay un sentimiento que estoy desarrollando de una manera  excepcional: la gratitud

Todos los días hay alguien que se acuerda de mí, un amigo, un  familiar, un amigo con quien no hablaba hace tiempo… No se imaginan lo mucho que significa su llamada o su wassap en estas circunstancias. Y también estoy creciendo en amor. Quiero besar y abrazar a todo el mundo.. Qué necesario es dar y recibir amor.
En cualquier caso, si alguien debe pasar por lo mismo que yo, le recomiendo pensar. Meditar. Ahora me doy cuenta de lo poco que dedicamos a pasear por nuestra mente, por nuestros recuerdos, por todo lo que tenemos y que ni siquiera valoramos.
Es un buen momento para sanar la mente. Y si tengo que llegar a una conclusión sería esta: a pesar de las circunstancias, soy feliz. Y tengo que dar gracias por todo lo que tengo y por todo lo que tengo intención de hacer.
Esto no son más que diez días en mí vida. Diez días en los que una enfermedad desconocida me ha hecho parar y encerrarme pero afortunadamente yo no he dejado de soñar. La mente es liberadora y no tiene paredes.

Si el bicho os pilla… Deteneos y volad 

 

Silvia Sánz es periodista en Canal Sur Tv, y actualmente presenta el programa “Andalucía a dos voces”

Silvia Sanz
silviasanztv@gmail.com
3 Comentarios
  • inmacula Del Toro Aguirre
    Escrito 11:39h, 12 noviembre Responder

    que bontoo amiga mia tu eres especial una presentadora fantastica y me siento privilegiada de que seas mi. amiga que bonitas palabras y que bien describes lo que es estar encerrada en una habitacion que te traigan la. comida te sientes tan inutil y a la vez deseando de salir de aqui y abrazar y besar y como tienes tanto tiempo de pensar que al final lo tienes todo y no nos damos cuenta

  • Antonio Muñoz Ferriz
    Escrito 21:36h, 12 noviembre Responder

    Querida Silvia. Siempre te he admirado por tu profesionalidad, por tu carácter afable, por tu amabilidad, ..Ahora también te admiro por tu fortaleza, por tu serenidad y por el ánimo con que demuestras afrontar esta situación que te ha tocado vivir. Te comprendo perfectamente. Yo también pude experimentar lo que es un aislamiento después de mi trasplante de riñón. Me tocó estar aislado durante veintidós días sin ningún contacto con nadie, salvo con mis médicos y enfermero/as y una visita de un familiar durante una hora al día, y siempre detrás de una mascarilla, una bata y unos guantes. Es duro, pero te entiendo perfectamente cuando dices que estás desarrollando de una manera especial la gratitud. Imagínate; los familiares de alguien que había muerto me había regalado un órgano que me permitiría empezar a vivir otra vez de una manera normal. Nunca le estaré suficientemente agradecido. Hay muchas cosas por las que agradecer todos los días de nuestra vida. Gracias por compartir tu experiencia. Muy pronto todo esto será un mal sueño. Un besico

    • Silvia Sanz martín
      Escrito 10:11h, 13 noviembre Responder

      Hola Antonio. Lo primero deseo que ya estés bien. Qué importantes tus palabras porque lo que tú viviste fue mucho más determinante que mi confinamiento. A ti te salvaron la vida y te entiendo perfectamente. Eres una persona especial por ello con gran sensibilidad. Debemos creer en nuestra fortaleza interior y confiar en nuestra mente. Gracias de corazón. Me has ayudado mucho. Te deseo lo mejor. Un beso para ti y tu familia.

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