Cleopatra, entre la realidad y la leyenda

Cleopatra, entre la realidad y la leyenda

Cleopatra, entre la realidad y la leyenda

Cleopatra, entre la realidad y la leyenda

 

Dos mil años después de su muerte, el nombre de Cleopatra sigue levantando pasiones. Su vida, su trágica muerte, pero sobre todo sus amores, han servido de inspiración a escritores, pintores, escultores y cineastas. Se han escrito más de 200 obras de teatro, cinco óperas, cinco ballets, e incluso un cómic está dedicado a ella, “Asterix y Cleopatra”, y a todo ello hay que añadir las numerosas películas cinematográficas que tienen como protagonista a la reina del Nilo.

 

 

Esos artistas nos han dejado la imagen de una Cleopatra bella, seductora, devoradora de hombres… Pero en las últimas décadas los historiadores han revisado las fuentes y han tirado por tierra esas teorías y nos muestran a una Cleopatra exculapada de todos los males que se les atribuían.

 

Cleopatra, entre la realidad y la leyenda

 

Cleopatra Tea Filopator, Cleopatra VII, fue la última reina del Antiguo Egipto. Desde pequeña vivió rodeada de conspiraciones y asesinatos dentro de su propia familia. Con solo 11 años tuvo que huir con su padre a Roma, pues su hermanastra había matado a su madre y a su marido para después arrebatarle el reinado al padre.

Gracias a la ayuda prestada por los romanos, su padre recupera el trono y vuelven a Egipto. Con solo 18 años pierde a su padre, que le había nombrado heredera, aunque eso sí, para acceder al trono ha de casarse con su hermano, Ptolomeo XIII, que apenas tenía 12 años. Cleopatra recibe un reino en crisis económica y política.

Las intrigas vuelven a palacio, Cleopatra descubre que su hermano quiere deshacerse de ella para reinar en solitario, por lo que decide huir a Siria para salvar su vida.  Julio César intenta mediar  entre los hermanos y pide a Cleopatra que acuda a Alejandría. Temerosa de ser capturada por los partidarios de su hermano, acude a la cita de noche y en secreto y para no ser descubierta se presenta ante Julio César envuelta en una alfombra (he aquí una de las imágenes más recreada por el cine).

A partir de ahí surge una relación entre ambos y Cleopatra logra recuperar el trono protegida por su aliado romano, con quien tiene un hijo, Cesarión. Pero Julio César no iba a ser el único romano en la vida de Cleopatra, muerto César, Cleopatra, que  tuvo volver a casarse con otros de sus hermanos, continúa necesitando de ayuda política y ésta llega de la mano de Marco Antonio, que también necesitaba la ayuda, aunque en este caso económica, de Cleopatra.

Tras su primer encuentro a bordo de ese barco (tan recreado también por el cine) con la popa de oro, las velas púrpuras y los remos de plata, Cleopatra y Marco Antonio mantienen una intensa relación que dura 13 años y tienen tres hijos en común. Pero esa relación termina de forma trágica. Marco Antonio, engañado por un falso informe sobre la muerte de Cleopatra, se suicida dejándose caer sobre una espada.

Cleopatra, desesperada, desea la muerte, pero Octavio la somete a una férrea vigilancia. A pesar de ello, la reina de Egipto consigue su objetivo. Pide para comer una cesta de higos y poco después muere. Durante años se ha asegurado que murió a causa de la picadura de una cobra egipcia, pero estudios recientes han demostrado que eso era prácticamente imposible y se decantan por la muerte por envenenamiento, tal vez introducido en esa cesta por algunos de sus partidarios.

Antes de fallecer envió una misiva a Octavio en la que comunicaba su deseo de ser enterrada junto a Marco Antonio. Parece ser que se cumplieron sus deseos, pero a pesar de las expediciones encargadas de ello, la tumba no se ha encontrado. El lugar donde se encuentra es incierto, aunque el Servicio de Antigüedades de Egipto cree que está cerca del templo de Taposiris Magna, al suroeste de Alejandría.

Como decíamos, Cleopatra ha llegado ante nosotros como una mujer bella, superficial, obsesionada por los cosméticos (que si se bañaba en leche de burra, que si usaba todo tipo de exfoliantes para tener la piel tersa) con el objetivo de estar atractiva y seducir a los hombres… Pero parece que nada de eso es cierto. Es la imagen que ha trascendido de las películas, de la literatura y de sus adversarios romanos.

A Cleopatra se le ha atribuido una belleza excepcional, pero grabados, dibujos, frescos y estatuas  han demostrado que no. Era una mujer “del montón”, curvi (como se diría ahora), con una nariz más bien fea, grande y aguileña. Su gran arma, pues, no sería la belleza, si no su cultura y su habilidad diplomática. Hablaba nueve idiomas y fue instruida en los campos de la literatura, música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina.

 

Cleopatra, entre la realidad y la leyenda.

 

Parece ser que tampoco era tan devoradora de hombres como nos han hecho creer, se casó con sus hermanos Ptolomeo XIII y Ptolemeo XIV porque así lo establecía el protocolo para poder acceder al trono, pero nada mas, y solo estuvo unida sentimentalmente a dos hombres, Julio César y Marco Antonio y a los dos les fue fiel.

Realidad o leyenda lo que se cuenta de ella, lo cierto es que más de 2.000 años después, aún nos sigue fascinando la figura de Cleopatra.

 

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic81/abb7ddca23c93d8a3020daeb975eeb21.gif[/author_image] [author_info]Mamen Gil es periodista. La directora de Contenidos de Mujeres Valientes es la más sensible de las que componentes de este equipo, por este motivo es, probablemente, la más creativa de todas. [/author_info] [/author]

 

 

 

Mamen Gil
Mamen Gil
mamengil@telefonica.net
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