Cantando bajo la lluvia o cómo perder el miedo

Cantando bajo la lluvia o cómo perder el miedo. Mujeres Valientes

Cantando bajo la lluvia o cómo perder el miedo

Cantando bajo la lluvia o cómo perder el miedo

Hay gente diferente, son es@s que te sonríen sin conocerte cuando atraviesas la calle, entran en los sitios más fuerte que el resto (aunque ell@s se piensen que pasan desapercibidos) y siempre tienen esa forma desdibujada o relativista de entender el dolor y buscarle un sentido.

Suelen ser personas cargadas de historias y cuando alguien les dice “yo he sufrido esta cosa o esta tal otra” lo que no saben est@s últim@as es que ell@s en cuestión de sufrimiento les dan tres vueltas y media, la diferencia está en que los primeros se compadecen y ell@s intentan seguir adelante.

Eugene Curran Kelly nació en Pittsburgh el 23 de agosto de 1912 . Apuesto (y no lo sé) que fue un día hermoso de verano con olor a algodón de azúcar, a tela recién cortada y seguro que se escuchaba el ruido oxidado y a trompicones de una vieja noria de feria.

Kelly quería ser jugador de béisbol, pero su madre de forma disruptiva y en contra de lo convencional lo apuntó a claqué

Eugene Curran Kelly fue el creador de la famosa escena “bailando bajo la lluvia” cuya película lleva el mismo nombre. Pues Kelly , y aquí radica la importancia de esta historia, cuando rodó esa escena, tenía 39 y medio de fiebre, lo invitaron a irse a casa pero él no quiso, se quedó disfrutando del momento y de lo que hacía.

«Gene, con la que está cayendo, mejor quédate en casa. No sé, quéjate, protégete con tu paraguas, refúgiate hasta que escampe». Pero él canta, baila y sonríe bajo la lluvia”

Y ahora, otro giro a esta historia que pretendo contar. Cuando esto pasó (la pandemia, el estado de alarma y todo lo relacionado con el virus en cuestión), yo estaba a medias con una mudanza y digo a medias porque dije algo parecido a “después vengo a por el resto”.

Cantando bajo la lluvia… Convertir un día de agua en el mejor y más alegre

También tenía el frigo más medio vacío que lleno, pendiente algún que otro café importante y alguna visita a destiempo a otro país, pero no me di cuenta de lo que pasaba hasta que me vi en un momento de dolor y conciencia asomada a la terraza sabiendo que había dejado de poder elegir muchas cosas, que hasta entonces se me habían estado pasando por alto.

Y sentí miedo. El miedo que no es más que una emoción básica, es de las llamadas emociones negativas, pero sentir miedo muy al contrario de lo que pensamos, No es malo.

No podemos trabajar el miedo para que desaparezca, además no tendría ningún sentido hacerlo, el miedo es primitivo, si l@s primitiv@s no hubiesen sentido miedo no se habrían podido salvar del león en plena caza, o defender la prole.

Pero el miedo es un arma de doble filo, es útil, porque nos avisa de situaciones peligrosas en las que está en juego nuestra integridad física o psicológica, pero también tiene la capacidad de robarnos momentos importantes porque (no sé si os habrá pasado) pero hay miedos infundados, que creamos nosotros mismos que nunca llegar a existir de forma real, y que nos acobardan sin ningún sentido.

Y bueno, en circunstancias como estas, con un estado de medio alarma y a puertas del principio de muchas restricciones y de unos meses llenos de incertidumbre es normal que sintamos miedo y sentimos miedo a no saber cómo será, a no poder controlar en definitiva, y es que la incertidumbre produce miedo, porque sentimos que todo lo que antes estaba bajo nuestro control ahora se escapa de nuestras manos.

¿Qué podemos hacer frente a un panorama como este?

Pues confiar y valorar la ganancia en vez de andar enganchad@ a la pérdida y ¿A qué me refiero exactamente con esto? Ya se que sé están cortando todas nuestras libertades pero ¿Cntas cosas tenemos? ¿Por qué no empezamos a sentir la vida, así tal cual se presenta sin forzarla sin seguir esperando tanto de ella, sin tanto juicio, sin tanto chantaje destructivo?

Comprendiendo simplemente que este es un momento en el que por responsabilidad personal y social debemos protegernos

Podemos empezar a sentir en vez de vivir en piloto automático, empezar a sentir el olor del café por la mañana, el beso de buenas noches que damos casi por desdén o costumbre o ver una buena peli de miedo con la mantita nueva y casi un kilo de chucherías, porque si hacemos esto (y quizás algunos piensen que actuar así es engañarse) hacer esto, es dejar de exigir fuera un compromiso que tenemos dentro: el ser felices más allá de las circunstancias.

Intentar vivir como Kelly en tiempos de crisis, agarrar el momento como si en eso nos fuera la vida

 

Consejos y recomendaciones

INTOXICACIÓN INFORMATIVA: huir del “chismorreo autodestructivo”, no formar parte de memes virales y elegir canales oficiales de información.

NO DEJAR PARA DESPUÉS SER FELIZ: Intentar seguir cantando bajo la lluvia”, sentir lo que vivimos y no dejar nada para después.

BUSCARLE EL SENTIDO: Es decir, preguntarnos ¿Qué puedo sacar de esto?

SER RESPETUO@S: Estamos afrontando esto de la mejor manera que sabemos y podemos, nadie tiene la verdad absoluta ni sabe a ciencia cierta lo que hay que hacer, pero cada un@ desde el respeto debemos vivir lo que pasa de la mejor manera que sepamos.

BUSCA TU PROPÓSITO: Tener el valor de preguntarnos si esto que está pasando ha cambiado nuestro propósito de vida y sentir en qué dirección o de qué forma lo ha hecho.

Rocío Fernández
rfernandez.diaz87@gmail.com
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