Bette Nesmith Graham… la mujer que inventó el típex

Bette Nesmith Graham... la mujer que inventó el típex

Bette Nesmith Graham… la mujer que inventó el típex

Bette Nesmith Graham... la mujer que inventó el típex

Ya se sabe que la necesidad agudiza el ingenio… Y eso, la necesidad, es lo que llevó a una joven mecanógrafa a dar con un invento que vino a solucionar los problemas de muchos escribientes y que, a la larga, le haría millonaria.

Hija de la propietaria de una tienda de tejidos y del gerente de una compañía de suministros para automóviles, nace el 23 de marzo de 1924 en Dallas. Su nombre era Bette Clair McMurray.

Con solo 19 años se casa con Warren Nesmith, del que toma su apellido, y al año nace su único hijo, Michael Nesmith, que sería uno de los integrantes del grupo musical The Monkees, pero el matrimonio se separa cuando el pequeño tiene tres años.

Recién divorciada, con 22 años y con un niño pequeño al que tiene que sacar adelante, Bette comienza a trabajar como secretaria ejecutiva en el Texas Bank and Trust. El banco había comprado las máquinas de escribir eléctricas IBM y eso hizo que aumentaran los errores y tachones, por lo que las secretarias se veían obligadas a reescribir las páginas enteras para enmendar las faltas.

Como era aficionada a la pintura, Bette Nesmith Graham recordó que los artistas eran capaces de corregir sus errores cuando estaban pintando sin tener que cambiar de lienzo y se le ocurrió que podía hacer lo mismo con la mecanografía, así que con sus témperas, agua y una batidora en su cocina, dio con un líquido que llevaba a su trabajo cada día y cada vez que cometía un error con la máquina de escribir, pasaba el líquido con un pincel por encima del texto equivocado y, tras secarse, volvía a escribir sobre él.

Bette Nesmith Graham… ¡Error fuera!

Al ver la eficacia del invento, sus compañeros de trabajo comenzaron a pedirles que le dieran un poco, por lo que Bette empezó a repartir su líquido corrector en unas botellitas con la etiqueta ‘Mistake Out’ (Error Fuera). Recibía tantas peticiones de botellitas tanto de sus compañeros como de amistades, que su cocina se transformó en un pequeño laboratorio, naciendo así la ‘Mistake Out Company’. Para la producción contó con la ayuda de su hijo y con la de los amigos de éste.

En 1958 se equivoca al escribir una carta, al parecer la mecanografió con el nombre de su propia compañía y no el del banco, y es despedida, pero como no hay mal que por bien no venga, decide dedicar todos sus esfuerzos a su invento y logra convencer a un distribuidor de suministros de oficina, quien con el profesor de química de su hijo y un empleado de una empresa de fabricación de pintura, colaboraron en la mejora del producto.

Bette Nesmith Graham, el alma de Mistake Out Company

En 1958, una revista de la Oficina de Comercio, se hizo eco del producto y a raíz de ahí recibió más de 500 pedidos de todo el país. Entre ellos, el de la General Electric Company, que compró 400 botellas de tres colores diferentes.

En 1962 Bette Nesmith se casa con Robert Graham, que decide sumarse a la empresa de su mujer. La producción sube de tal forma que, al año siguiente, la producción pasa de 500 a 5.000 botellas y tres años más tarde el negocio ya llegaba al millón de dólares de beneficios por año. Se trasladan de oficina y los 200 empleados que había en 1975 consiguen producir 500 botellas por minuto.

Para proteger el invento, se solicita una patente y nace la ‘Liquid Paper Corporation’. A lo largo de los años el crecimiento continúa de forma exponencial y se reciben pedidos de más de 31 países. Los ingresos son millonarios y Bette decide crear dos fundaciones con su dinero: la Fundación Bette Nesmith Graham, dedicada al apoyo a mujeres maduras mediante servicios de consultoría profesional, becas y financiación de estudios, y la Fundación Ghion para el fomento del emprendimiento femenino y de la creatividad artística de las mujeres.

Bette Nesmith Graham… Apoyando al emprendimiento femenino

Bette Nesmith Graham fallece de forma repentina el 12 de marzo de 1980, con 56 años y seis meses después de vender su empresa por 47,5 millones de dólares a Guillette Corporation, dejando su legado, un líquido corrector que, a pesar de los ordenadores, sigue estando presente en las mesas de oficinas y en los estuches de estudiantes y profesores.

En España a ese corrector líquido se le conoce como típex, palabra cuyo origen es el nombre de la empresa alemana ‘Tipp-Ex’, que era la que se encargó de comercializarlo en el continente europeo.

 

Mamen Gil
Mamen Gil
mamengil@telefonica.net
2 Comentarios
  • Begoña Gallego
    Escrito 23:19h, 14 abril Responder

    Me ha encantado. Muy bien Mamen

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 09:00h, 26 abril Responder

      Muchísimas gracias, Begoña. Intentamos rescatar mujeres singulares diferentes y que han contribuido a hacernos el mundo mejor y, en este caso, más fácil. Un beso enorme y bienvenida a Mujeres Valientes.

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