
19 Feb Beatriz Pazos. Una ventana a la salud

Beatriz Pazos… cuando la voluntad tiene nombre de mujer
Llegamos al segundo mes de este 2026, que quedará marcado por las intensas lluvias sin precedentes que tanto han dañado diversas zonas de Andalucía, y especialmente la que más cerca me toca: la Sierra de Cádiz y la Serranía de Ronda. Han sido días largos, con un nudo en la garganta, viendo todo lo que estaba pasando y sin poder hacer mucho.
Nuestros abuelos siempre decían que el agua buscaba su camino y volvía a sus cauces, aunque llevara años sin pasar por ellos, y así lo hemos podido comprobar estos días.
Así que, y como ya ha llegado el buen tiempo, este mes, Mujeres Valientes, viaja hasta la sierra madrileña, más concretamente a Galapagar, para conocer a una empresaria que es el verdadero rostro de la voluntad, la fuerza y las ganas de salir siempre adelante. Ella es Beatriz Pazos y el herbolario desde el que ayuda a ganar en salud y en bienestar, La Ventana Natural, el espacio desde el que se ha ganado el respeto de prácticamente toda la comarca.
A sus 55 años, su trayectoria es todo un ejemplo de trabajo porque desde los 17 ha llevado a cabo diferentes funciones en sectores y oficios que fueron marcando su camino. Empezó en el negocio familiar de venta de maquinaria y herramientas para madera, un lugar donde aprendió el ritmo del trabajo y el trato con la gente. Después pasó a una empresa de suministros industriales y, más tarde, a una ferretería, donde siguió sumando horas, aprendizajes y una manera de tratar al público que es lo que mejor la identifica.
Con el tiempo decidió crear una empresa de kits de mobiliario para casas de muñecas, un proyecto que nació de sus manos y de su curiosidad por probar cosas nuevas. Más adelante tuvo una etapa en la que hacía diseñaba web por su cuenta, buscando nuevas formas de salir adelante. También fue comercial de Mary Kay, hasta convertirse en empresaria de la firma, y continuó enlazando trabajos que le permitían sostenerse y avanzar.
Hace 9 años tomó una decisión que llevaba tiempo rondándole: usar unos ahorros que guardaba para invertirlos en la franquicia La Ventana Natural, un herbolario en su pueblo. Allí encontró un espacio que la conectaba con el mundo natural, presente desde siempre en su vida y en la de su familia, y que le permitió unir trabajo, raíces y una forma de estar cerca de la gente.
Este trabajo le ha permitido crear un vínculo real con su pueblo. Muchas clientas la paran por la calle, la llaman por su nombre, le preguntan cómo va todo o se acercan a su tienda para compartir un rato de charla. A veces comentan los productos que han probado, otras buscan una opinión o simplemente quieren conversar un momento antes de seguir con su día. Con el tiempo, esas visitas se han convertido en parte de una rutina que une a Beatriz con la gente que la rodea.
El herbolario la ha ido integrando en la vida diaria del pueblo. Allí ha escuchado historias, ha visto crecer a familias, ha acompañado siempre y ha sido un punto al que muchas personas acuden cuando necesitan orientación o un espacio tranquilo donde hablar. Poco a poco, su presencia se ha vuelto parte del ritmo del lugar.
Nueve años entregados a este negocio en un pueblo de la sierra madrileña. Nueve años de trabajo constante, de abrir cada mañana y cerrar cada noche, de sostener un proyecto que nació con un sentido claro y definido, y que le ha ayudado a crecer no sólo como profesional sino también como persona. Pero, como ocurre tantas veces, la vida cambia sin avisar, y eso fue lo que le tocó vivir.
Hace unos meses no le renovaron el alquiler del local donde tenía su herbolario. La noticia llegó sin margen y la obligó a buscar una salida para no perder todo lo que había construido. No quería dejar atrás esos años ni a las personas que confiaban en ella, así que buscó una manera de seguir adelante.
Su madre le ofreció una cochera, y desde allí ha levantado un pequeño almacén donde prepara los pedidos que recibe por teléfono. Ella misma los reparte casa por casa, recorriendo las calles que conoce desde siempre. En cada entrega recibe palabras de ánimo, gestos de apoyo y la sensación de que su esfuerzo no pasa desapercibido.
Beatriz muestra una vez más la fuerza que tantas mujeres han demostrado a lo largo del tiempo: la capacidad de rehacerse, de sostener lo que importa y de seguir caminando incluso cuando el terreno cambia. Su historia recuerda que el trabajo y la constancia abren caminos que no siempre se ven al principio.
Su recorrido laboral, lleno de etapas distintas, la ha llevado a ser la mujer que es hoy. Una mujer que avanza, que se adapta y que sigue en pie en estas montañas que guardan tantas historias como la suya.
Instagram: @laventanadebeatriz
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