Ansiedad... La enfermedad silenciada. Mujeres Valientes

Ansiedad… La enfermedad silenciada

Ansiedad... La enfermedad silenciada. Mujeres Valientes

 

¿Cuándo fue la primera vez en la que sentiste ansiedad?

 

Quizás sea complicado, quizás no recuerdes el día exacto, o con quién estabas en ese momento. Quizás no seas capaz de vincularlo a una situación concreta, lo cierto es que eso que comenzó de forma puntual, ahora se extiende como una plaga hasta el punto de alienar y limitar todas y cada una de las partes que conforman tu vida. Ahora la ansiedad forma parte de ti y de todo lo que te rodea y cuanto más intentas controlarla, más se extiende y más te limita.

Miedo, temor, dolor en el cuerpo, parálisis, inquietud, palpitaciones. Pensamientos que se repiten de forma circular e incesante, que te ahogan, te limitan, te desarman. Tensión, alerta constante, necesidad de control. Pensamientos negativos, dificultad para dormir, incapacidad para ir a sitios a los que ibas o dificultad excesiva, para ser capaz de disfrutar con los tuyos como solías hacer antes.

 

INCOMPRENSIÓN, sientes que nadie puede llegar a entenderte por dentro

 

Dejas de disfrutar, es como si sujetases una taza de café hirviendo y fueses incapaz de percibir el calor de la taza de café entre tus manos. Tus pensamientos van por delante de ti, no te dan tregua, no se detienen. Vives proyectada en un futuro que te ha arrebatado este presente tan incierto, para ti, aquí y ahora.

Dejas de asistir a sitios que impliquen estar con gente, estar con gente mucho tiempo o lo que es peor, estar mucho tiempo con gente, en espacios cerrados, y si lo haces, te pones cerquita de la puerta por si sientes esa presión en el pecho y esas ganas infinitas de llorar y necesitas salir corriendo.

 

INCOMPRENSIÓN: “Estás loca”

 

El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria. Por su parte, la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura, es un ir por delante de cosas antes de que sucedan, cosas que quizás no lleguen a suceder nunca.

Pero una cosa es la ansiedad como emoción y otra muy diferente la ansiedad como trastorno. La ansiedad como emoción posee un  carácter adaptativo. No es más que una reacción de nuestro organismo, ante un evento de magnitud desproporcionada al que no solemos hacerle frente, como puede ser una entrevista de trabajo, pasar los controles del aeropuerto, recoger los resultados médicos de una prueba importante o hablar en público.

Se trata de situaciones a las que nos hemos enfrentado en pocas ocasiones, situaciones en las que tenemos mucho en juego o simplemente situaciones frente a las que debemos desarrollar herramientas para la gestión más especializadas. La ansiedad como emoción es útil y valiosa, al igual que el resto de emociones, puesto que tienen una misión y es preparar en nosotros, una respuesta tanto biológica como cognitiva y/o conductual para dar respuesta a algo que a priori se nos está quedando grande.

Mientras que la ansiedad como emoción es esporádica y tiene carácter puntual, los trastornos de la ansiedad cronifican esta situación, dotando a la emoción de un carácter mucho más permanente y generalizado, hasta el punto de extenderse mucho más allá de las situaciones que la generaron en un principio. ¿Qué quiere decir esto? Comenzamos sintiendo ansiedad en la clase de matemáticas y cuando nos damos cuenta, estamos saliendo de la discoteca como si no hubiese un mañana porque sentimos que hay algo que nos ahoga.

La ansiedad como emoción nos prepara para responder de forma adecuada a un estímulo o situación novedosa, sin embargo, la ansiedad como trastorno nos limita e interfiere en el desempeño de las actividades cotidianas y sobre todo en nuestra relación con el mundo y con los demás.

Preocupación incesante, proyección en un futuro que ni siquiera sabemos de cierto si llegará o será probable,  problemas de concentración y memoria. Antes disfrutabas con lo cotidiano y ahora eres incapaz de sentir el día a día en tu piel. Proyectada en un futuro incierto, en el que nadie te sigue, que nadie comprende y que genera incomprensión hasta el punto de hacer tu ansiedad mucho más intensa.

La ansiedad como trastorno tiene muy diferentes manifestaciones. A nivel físico, podemos sentir palpitaciones, malestar en el estómago  o dolores de cabeza, entre otros.  A nivel mental se producen distorsiones en el pensamiento provocado por esa preocupación y rumiación excesiva, por esa hipervigilancia y esa alerta constante, esa necesidad de controlarlo todo y de tener una estructura previa de todos los acontecimientos justo antes de que sucedan.

Los trastornos de la ansiedad se diferencian entre sí según el tipo de objetos o situaciones que, inducen o provocan el miedo o la ansiedad que experimenta la persona. Existen diferentes tipos de trastornos de la ansiedad, como por ejemplo es el trastorno por ansiedad generalizada.

Las personas que sufren esta tipología suelen preocuparse por lo cotidiano: la salud, el dinero, el trabajo, las relaciones sociales y la familia. Lo que vuelve esta ansiedad patológica  es la exacerbación o intensidad de las preocupaciones y la presencia casi constante durante la mayor parte del día, extendida en el tiempo.

El trastorno por separación se da frente a la aparición de miedo o ansiedad excesiva e inapropiada, con relación a la separación de aquellas personas por las que siente apego.

Otra manifestación de la ansiedad es el  trastorno de pánico. Se trata de personas que sufren ataques de pánico, de forma reiterada y repentina, vivenciado como un miedo intenso sin la necesidad de que haya peligro aparente.

Por su parte, las fobias son características de personas que experimentan miedos concretos e intensos con o sin presencia de aquello que ocasiona el miedo. Miedo a las arañas, miedo a las alturas o miedo a los ratones, hasta el punto de limitar el desempeño de las actividades de la vida diaria.

 

No, ella no está loca. No, él no está loco. Ellos tienen ansiedad. Demos visibilidad a esta enfermedad silenciada

Mujeres Valientes
info@mujeresvalientes.es
3 Comments
  • Valeria Harrell
    Posted at 20:17h, 11 mayo Responder

    Recuerdo el momento de cuándo sentí lo que después sabría que era mi ansiedad. Estaba en mi cocina preparando la cena y de pronto dejé lo que estaba haciendo y me fui sin que nadie me viera hacia el baño a encerrarme a llorar sin control y aparentemente sin ninguna razón. Me asusté porque no sabía qué era lo que me sucedía. Esto fue en el 2020, en plena pandemia. Después de un año supe que tenía ansiedad por lo que estaba pasando de COVID-19 y mi situación incierta económicamente. Desde entonces he dejado de tomar café, cambié mi alimentación, aprendí a meditar y a hacer respiraciones y técnicas que ayudan a distraer mis pensamientos obsesivos y negativos que de pronto se vienen, y como tren no los puedo parar.

    Me falta el aire, me dan ganas de llorar, me deprimí hasta tal punto de dudar de mí y de mis capacidades como mujer, esposa, mamá y profesional. He leído y tomado muchos cursos y webinars de todo lo referente a este tema. Hoy cuando me llega a dar mi ansiedad ya no es tan abrumadora como antes, al día siguiente no me sentía tan productiva y hasta físicamente me sentía muy agotada.

    Hoy mi situación económica empieza a tener un horizonte más claro y eso me mantiene enfocada en ello, pero aún tengo episodios de ansiedad.

    Gracias por publicar este blog, me sentí identificada con él. Ojalá otras mujeres sean ayudadas leyéndote. ¡Gracias!

    • Mujeres Valientes
      Posted at 11:38h, 24 mayo Responder

      Hola, Valeria.

      Yo escribo sobre lo qué pasa y tú has escrito en primera persona. Tu testimonio le ha dado sentido a este artículo. GRACIAS.
      No hay nada más poderoso que el testimonio de alguien que sintió, siente o ha sentido, porque eso se convierte en espejo para quienes están pasando por eso mismo.

      Describes a la perfección lo cotidiano, qué es lo que pasa cuando estás sola frente a frente con algo tan autodestructivo y poderoso como lo es la ansiedad. Describes a la perfección herramientas útiles y valiosas y describes a la perfección cómo has atravesado la ansiedad hasta el punto de que ahora no te limite en el desempeño de tu día a día.

      El COVID y todo lo que eso ha implicado: cuarentenas, renuncias, abrazos por dar, pérdidas de seres imprescindibles y un modo de vida para el que no estábamos preparados , ha traído consigo un sin fin de sintomatología asociada, pero sobre todo ANSIEDAD. Ansiedad a la hora de relacionarnos, ansiedad a la hora de volver a frecuentar sitios nuevos, ansiedad frente a situaciones sociales que antes eran lo ordinario, pero a lo que ahora no podemos hacerle frente. Por eso es imprescindible que cuentes lo que te pasa y pidas ayuda.

      GRACIAS POR CONTARNOS TU HISTORIA…

  • Alba Ligia Sánchez Colomer
    Posted at 14:26h, 12 mayo Responder

    Padezco ansiedad, hasta el punto de ponerme hipertensa

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