Trabajadoras extranjeras… ¿Crisis o esclavitud?

Trabajadoras extranjeras… ¿Crisis o esclavitud?

¡Feliz año a todos! Ya sé que es un “poquito” tarde, pero bueno, “si la dicha es buena”… Este primer mes del año os traigo un caso tan real como la vida misma, y que nos tiene indignadas a las integrantes del despacho, no solo por ser mujeres, sino por las circunstancias que azotan a este caso.

¿Alguna vez habéis pensado en lo que cobran las camareras en general? ¿Alguna vez os habéis fijado que detrás de la sonrisa de un camarera que presta un buen servicio, hay una contraprestación pésima? No generalizo, sino que hablo por la mayoría, como siempre, hay hosteleros que pagan justamente el sueldo a sus trabajadores. Por desgracia, lo que debería de ser lo normal y que hoy en día no lo es.

Este mes os traigo el caso de Gema, una chica que vino desde Perú, desesperada y huyendo de su país, solicitando con urgencia en España el asilo político. Actualmente se encuentra con permiso para trabajar. Pero, durante el tiempo que no lo tuvo, todos nos hacemos la pregunta obvia, ¿de qué come? Pues, por desgracia, no tuvo más remedio que trabajar en negro. ¿Queréis saber la indignación de su caso? ¡Vamos allá!

Gema acudió al despacho con un problema de notorios visos penales. En un principio, pensamos que podía ser una temática laboral, así que la citamos con la laboralista del despacho presente para que pudiera asesorarla de la mejor manera posible. No obstante, comenzó a narrarnos su historia: Desde que en el mes de agosto del año pasado había entrado a trabajar en un restaurante en Vejer de la Frontera, sin contrato laboral, y sin dar de alta a la seguridad social.

Nadie se horroriza a día de hoy por esta situación, cosa que desapruebo, pero lo realmente inquietante del caso, es que por una jornada de diez o doce horas de trabajo, y habiendo días que hasta quince,

¡EL SALARIO DIARIO DE GEMA ERA DE DIEZ EUROS!

Esta situación, no solo es ilegal, sino que además roza la esclavitud. ¿Qué ocurre? Que Gema, como otros compañeros, no tenían otra opción que realizar ese trabajo para poder comer.

La situación empeora, porque los días que estaba trabajando más horas, evidentemente toda persona necesita alimentarse para poder rendir. Pues bien, todo aquello que consumiera en su horario de trabajo, aunque fuera una mísera tapa y un refresco, tenía que abonarlo. Es decir, el día que comía en el bar, trabajaba por una tapa y un refresco. Me explico, porque si cuando tú cobras los diez euros, tienes que pagar a lo mejor cuatro o cinco de la tapa o el refresco… sobra que diga el resto ¿no? No te da para vivir ni mucho menos.

Pero, es que la situación todavía puede empeorar aún más. A primeros de noviembre, Gema tiene un accidente de trabajo dentro del local, y pierde el conocimiento parcialmente. Los jefes del local, que estaban allí, lo primero que le dijeron fue que no dijera que estaba trabajando. A consecuencia del accidente, Gema sufrió latigazo cervical, así como esguince grave de tobillo. Dichas lesiones en ningún momento han sido atendidas por la empresa, ni siquiera derivando a la trabajadora a la mutua para que los servicios médicos se hicieran cargo. ¿Sorprendente no?. A día de hoy Gema no se encuentra trabajando en ese restaurante porque la echaron después de que dijera en el Hospital que estaba trabajando cuando sufrió el accidente.

Como supondréis, aquí hay muchísimos visos penales. ¿Queréis analizarlos? ¡Sigue leyendo!

El Artículo 311 del Código Penal, nos indica la conducta delictiva en su apartado segundo cuando establece “Los que den ocupación simultáneamente a una pluralidad de trabajadores sin comunicar su alta en el Régimen de la Seguridad Social o, en su caso, sin haber obtenido la correspondiente autorización de trabajo”. Hay ciertos requisitos en él que no nos vienen al caso, pero si continuamos leyendo, el Artículo 311 bis del Código Penal, sí nos encuadra esta situación, cuando nos dice que “Serán castigados con la pena de prisión de tres a dieciocho meses o multa de doce a treinta meses, salvo que los hechos estén castigados con una pena más grave en otro precepto de este Código, quien:

a) De forma reiterada, emplee o dé ocupación a ciudadanos extranjeros que carezcan de permiso de trabajo, o

b) emplee o dé ocupación a un menor de edad que carezca de permiso de trabajo”.

Ciertamente no estamos en un caso en que se haya empleado a un menor de edad, pero sí a una persona que no tenía permiso de trabajo, y además, sin comunicar su alta a la seguridad social. Este tipo de delitos no es frecuente que se denuncien, porque los trabajadores no suelen hacerlo. Esta falta de denuncia puede deberse al miedo que tienen de perder el poco trabajo que tienen, y por lo tanto no se atreven a llevarlas a cabo, por las represalias que pudiera haber contra ellos.

Normalmente, también suelen tener miedo de las represalias que la propia administración pueda tomar contra ellos pero sí hay que partir de la base que no depende de ellos esta situación. En tanto se tramite su situación, ¿de qué viven? La gente tenemos la mala costumbre de comer todos los días, y, aunque no todos, algunos empresarios se aprovechan de la situación en la que los trabajadores extranjeros tienen que asumir condiciones inhumanas para poder tener algo con lo que subsistir en tanto en cuanto no se soluciona su situación legal en el país.

No podemos permitirlo

Estos delitos tienen penas muy duras para los empresarios, no solo por las penas de prisión, sino por las multas que conllevan estas conductas, no solo las penales, sino las administrativas que conllevan cuando el Juzgado de oficio remite las actuaciones a la Administración Pública para su regularización completa.

La mayoría de las personas piensan que estos supuestos son de materia estrictamente laboral, sin embargo ésto no es así. Estos supuestos están cargados de muchos visos penales, que pueden ser más contundentes incluso que una vía laboral que puede ser más larga y costosa para el trabajador.

La acción penal es gratuita, no conlleva costas, no lo olvidéis

Espero que os haya gustado, para el siguiente tendréis más y mejor, de la mano de mi querida Tamara Huelga.

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Autora: María José Mateos Selma

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
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