Tengo una amiga tan amiga que la confundo conmigo

Tengo una amiga tan amiga que la confundo conmigo

Tengo una amiga tan amiga que la confundo conmigo

 

Tengo una amiga tan amiga que la confundo conmigo. Contigo desenredo

 

A veces nota que las preocupaciones le quedan demasiado grandes y necesita ayuda para sobrellevarlas. Una amiga que duda de si realmente le compensan esos grandes avances personales de los que, tantas veces, se siente orgullosa pero que la alejan de quienes no avanzan. Que siente y padece lo que piensa y hace en cada instante de su cada vez más corta vida.

 

Tengo una amiga rara…

 

Tengo una amiga que busca respuestas desde la bondad de quien no desea nunca el mal ni al más malo de los malos, porque empatiza, acepta, se compadece, entiende e intenta ayudar. Una amiga que calla por no preocupar, que llora por no romperse, que ríe a carcajadas para aprovechar instantes, que saborea para gozar, que sonríe para agradecer…

Tengo una amiga rara. Dice que está bien y también que le gustaría que las cosas fuesen de otra manera. Rara como para que comiese aparte, ella lo sabe, que es rara, y se encuentra bien en su rareza. Se siente feliz de no ser una más, de ser especial, extravagante, distinta… de haberse dado permiso y haber usado las oportunidades. Muy rara ciertamente.

Tengo una amiga que cada mañana al despertarse sonríe, aunque forzada por sí misma en algunos casos, para afrontar los nuevos retos con mejor cara, que cada día agradece a la vida (o a quien corresponda), la oportunidad de poder pasar un día más en esta vida junto a los suyos y junto aquellos a quienes tenga ocasión de tener cerca.

Agradece todo, hasta los desplantes, los estallidos de rabia y dolor de aquellos a quienes ama, las idas y venidas de gestos gratos e ingratos… Agradece todo porque de todo sabe sacar lo positivo, el mejor jugo, y se lo bebe… y aprende siempre.

Así ha crecido ya tanto esta amiga que se siente plena y totalmente íntegra como persona. Ha sabido llegar al punto de equilibrio personal en el que todo está en paz. Y así me pide que la deje ya, en paz.

Tengo una amiga tan amiga que conmigo la confundo. Esa mujer a quien oigo, siento y veo a cada paso que doy. Esta amiga que me pide pausa para poder ser sin dar explicación y poder estar sin esperar más… Creo que debo dejar que lo haga, si no lo permito caeré con ella y ambas nos desarmaremos por siempre.

Qué bonito escuchar a una mujer valiente que, ante la duda y el miedo para hacer una pregunta personal, utiliza la excusa: “Es que yo tengo una amiga a la que…”. Precioso. De hecho ¿Quién te conoce mejor que tú misma?, ¿Quién pasa más tiempo contigo durante toda tu vida?, ¿Qué mejor que, antes que hablar con otros, entender contigo misma?… Nadie mejor que tú. Nada mejor que ser tú… tu propia mejor amiga para siempre.

Por cierto, recuerdos y un abrazo para tu amiga.

Virginia Garcia
Virginia Garcia
contigodesenredo@gmail.com
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