Sentencias que duelen

María Salmerón

Sentencias que duelen

La pasada semana fuimos testigos de la incertidumbre vivida por el inmediato ingreso en prisión y posterior aplicación de un indulto parcial a María Salmerón. Su historia la pudimos conocer a través de todos los medios de comunicación ya que esta vecina de Montequinto (Sevilla) llevaba años litigando con su exmarido por haber respetado la voluntad de su hija de negarse a verlo. El padre en cuestión tiene sentencia firme de 21 meses de prisión por un delito de maltrato continuado.

La sentencia de siete meses de prisión y la indemnización de 6.000€ por desobediencia de María debía haberse hecho efectiva el pasado viernes 5 de febrero pero finalmente no llegó a entrar en prisión tras el indulto parcial anunciado en rueda de prensa por la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Justicia, Rafael Catalá.

Hoy María espera el indulto completo para poder dejar atrás estos años de pesadilla judicial en los que con la ley en la mano se la ha criminalizado por ejercer un instinto primario, la protección de su hija del que fuese su maltratador.

La historia mediática de esta “madre coraje” no es una historia aislada. Muchas mujeres están a la espera de sentencia por estos mismos motivos, el incumplir el régimen de visitas domiciliarias de sus hijos con sus padres biológicos, con los maltratadores de sus madres. Parecería obvio pensar que una madre quiera proteger a su hijo o hija de la presencia del que fuera su verdugo, pero estás decisiones no son baladíes ni se toman a la ligera por parte de las mujeres víctimas de violencia machista. El miedo es algo que gestiona la madre y con lo que seguramente tendrá que vivir lamentablemente toda su vida pero también son conscientes de que sus hijos tienen un padre.

Andrea es madre de Ana, una niña de nueve años en el momento de los hechos, ambos son nombres ficticios con el objeto de proteger sus identidades. Los episodios de violencia de género vividos por Ana los meses previos a la separación de sus padres comenzaron a generarle trastornos del sueño. Los sobresaltos e interrupciones del descanso de Ana llevaron a Andrea a solicitar ayuda psicológica a través de los cauces ordinarios de cita en Salud Mental de la Seguridad Social, pero los trámites son lentos y la desesperación de ver a su hija con problemas de sueño y comenzando a desarrollar otras actitudes la condugeron a una consulta privada.

Tras varias visitas de Andrea y Ana juntas, y Ana en solitario al psicólogo, el profesional emite un informe en el que pone de manifiesto el estado emocional de la menor así como sus pensamientos y sensaciones. La pequeña solicita que se le ayude a sentirse tranquila, que quiere poder dormir sin sobresaltos a mitad de la noche, que le gustaría que se le borren imágenes de la cabeza. Asustada y tensa relata cómo su madre ha sido maltratada y cómo su padre se salta la orden de alejamiento cuando le place, esto le hace romper a llorar e hiperventilar.

Los profesionales de la mente, antes de emitir un informe, tratan de buscar respuestas en todos los factores que afectan al paciente y en este caso es el maltratador. El padre de Ana es el causante directo de la situación que ha llevado a la menor a los trastornos del sueño pero éstos no siempre están dispuestos a colaborar en los procesos terapéuticos.

Los procesos terapéuticos son complejos y requieren de tiempo ya que son muchas las características clínicas que sufren los menores testigos de violencia de género. En el caso de Ana consistían en recuerdos de acontecimientos de forma recurrente e intrusiva, pesadillas o sueños reiterados, sensación de revivir otra vez el acontecimiento traumático, malestar psicológico al hablar del hecho, rechazo a estar en lugares o con personas que le recuerden el hecho, reducción del interés y de participación en actividades, desapego, sensación de futuro desolador, dificultad para conciliar y mantener el sueño, ansiedad, falta de concentración para el estudio, hipervigilancia, respuesta exagerada de sobresalto y todo porque su padre no respeta la orden de alejamiento que tiene con respecto a su madre o porque se acerca el momento de tener que irse con la persona que casi mató a Andrea.

No quiero detenerme a pensar qué se pasa por la cabeza de Andrea y de todas las Andreas o Marías Salmerón cuando tienen que separarse de sus hijas para que éstas pasen dos fines de semana al mes con los padres biológicos, con los terroristas de género que un día casi acabaron con sus vidas y que en cierta medida las siguen sometiendo. No quiero detenerme a pensar el miedo que deben pasar, y la incertidumbre, y la impotencia hasta que aparezca nuevamente por la puerta de casa el mayor tesoro que les queda. Sería demasiado doloroso, sin embargo, sí quiero pararme a creer que hay alternativas, al menos en casos como el de Ana, en el que lo psíquico pasa a afectar a lo físico. El espaciar las visitas en el tiempo, al menos hasta la mejora, y que cuando se produzcan se realicen en presencia de especialistas que sean capaces de regular las conductas de estos padres hacia el interés y las preocupaciones de la menor. Que se ayude a mejorar la empatía del que fuese el maltratador de la madre hasta que se llegue a aportar la estabilidad emocional que el menor necesita con el objeto de evitarle más sufrimiento psicológico.

Los jueces tienen la última palabra y en sus manos está el fallar en favor o en contra de las madres que desacatan su autoridad y se niegan a indemnizar a sus maltratadores cuando se les imponen las penas por incumplimiento de las sentencias de los regímenes de visitas. Cada caso es un mundo y son las madres las que deberán hacer lo que su conciencia les dicte ya que la justicia, basada en derecho, no siempre responde a las expectativas de las maltratadas y en muchas ocasiones se emiten sentencias que duelen.

Teléfono atención víctimas de malos tratos 016

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic81/6d8b5e757d618c683a12b05b10a39c89.gif[/author_image] [author_info]José Paneque es periodista y productor en Canal Sur Televisión y fundador del blog La Nueva Generación Perdida donde pretende hacer llegar al público la generación de jóvenes que está altamente formada, está implicada socialmente y tiene una calidad en sus valores, fruto de su esfuerzo y sus ganas.[/author_info] [/author]

José Paneque
josepaneque@gmail.com
6 Comentarios
  • Wilfri PB
    Escrito 10:50h, 12 febrero Responder

    El Gobierno no puede estar pendiente de los indultos, son los jueces los que necesitarían un buen repaso y la Justicia una buena reforma.
    Nos aguantamos a lo que no les importa a los políticos porque ellos mismos les da miedo por si la Justicia se revuelve contra ellos. Incluyo a todos, derechas izquierdas y coletas…

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 13:20h, 12 febrero Responder

      Tiene razón, son los jueces los que tienen que abrir los ojos. Afortunadamente desde el pasado 7 de diciembre ya hay una sentencia que falla a favor de una madre…una de esas madres que se niega a que los hijos de las maltratadas vean a sus maltratadores.
      Lo importante es que se cree jurisprudencia y en consecuencia se llegue a esas reformas judiciales que son tan necesarias en tantos aspectos y sobre todo en estos tan sensibles donde la protección del menor se vea vulneradas.
      Gracias por su comentario y por seguirnos

  • Alicia
    Escrito 12:27h, 12 febrero Responder

    Enhorabuena por el reportaje, hay muchas cosas q no salen a la luz y es impresionante leer esto..

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 13:27h, 12 febrero Responder

      En Mujeres Valientes tratamos de dar respuestas y hacer una información distinta y en profundidad.

      Gracias por seguirnos

  • Mario
    Escrito 15:16h, 12 febrero Responder

    Es para echarse las manos a la cabeza, q barbaridad. No hay baremo para estas cosas? No entiendo a los jueces ni a la justicia, es increible.

  • Migue
    Escrito 14:04h, 13 febrero Responder

    Enhorabuena Jose Luís. Es necesario q salgan a la luz estas injusticias. Totalmente de acuerdo. Este problema me lo encuentro casi a diario en el trabajo y es complejo. Obviamente si yo soy una madre y sé q el padre es un maltratador, q abusa y pega a mis niños, q no los atiende etc, ya puede decirlo san pedro, q mis hijos no se van con ese padre. Y animo a esas mujeres a q vayan y lo denuncien.
    Aparte de eso, una duda me queda. Dices q el ingreso en prisión se iba a hacer efectivo. Pero en España no se hace efectiva ninguna pena de prisión por una condena de unos meses, lo q me lleva a pensar q el indulto del gobierno es una postura de cara a la galería.

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